lunes, octubre 18, 2010

GPS

Hace unas semanas se publicó en los diarios el triste y curioso suceso de un hombre que se ahogó en un pantano por seguir al pie de la letra los consejos de su GPS. No es tan trágico mi caso. Mi caso, últimamente, el aparatejo me trata bastante bien.

Esta mañana tenía que entregar unos documentos tan importantes como urgentes en los juzgados de Tui. Como lo único que conozco por esos andurriales es la catedral y el río, le pedí a un compañero curtido en mil batallas que me prestara su guía cibernético y m epuse en camino.

La cosa iba bien hasta que cedió la ventosa y el GPS cayó bajo el asiento del copiloto. Gracias a Dios, no se desconectó el aparato, pero a toda mecha por la autopista, recogerlo era una quimera. Durante el resto del viaje me guió con bastante tino un susurro espectral que venía del inframundo.

Menos mal que sólo me conminaba a girar, ora a un lado, ora al otro. Si en algún momento me llega a sugerir que caminase hacia la luz, allí mismo me muero del susto.

2 comentarios:

Cris dijo...

Yo conozco sólo una cosa más de Tuy. El seminario (Y no por haber estudiado ahí, obviamente).
Recuérdeme que le cuente batallitas de la Santa Compaña. Aunque seguro que ya está familiarizado con ellas...

Achab dijo...

¿Batallitas en carne propia?