domingo, diciembre 05, 2010

Precauciones para el viaje


Cuando vengo a Madrid gusto de comprar pilas de libracos estrambóticos para leerlos en mi nuevo hogar septentrional.

Será que me gusta cultivar una imagen lastimera de triste intelectual exiliado, pues no cabe imaginar precaución más inútil que esta. A fin de cuentas, la imprenta se conoció en Galicia antes que el pulpo a feira, vivo a cien metros de tres librerías y de dos bibliotecas y, allá que llueve dos de cada dos días, las diversiones que no te fuerzan a salir del salón de tu casa son bastante sencillas de adquirir.

En cualquier caso, me llevo una maleta de libros. Por seguir con el hilo de mi retorcida lógica del equipaje, tal vez debiera pedirle a mi madre que me llene una fiambrera con mariscos y otra con pimientos de Padrón.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es la versión culta de ir a la capital a comprar ropa y muebles :D

Epi´tá_frio dijo...

La nostalgia es el bagaje de mayor peso... soy cursi, ya que... mi, pupa...