lunes, junio 13, 2011

Nunha cidade fermosa

Cada cual enseña su belleza allá donde la tiene: el hombre que tiene una sonrisa de anuncio la exhibirá más que si tuviera una dentadura cariada; la mujer que luzca un busto poderoso gastará más escote que la hembra de pecho escurrido.

A principios de siglo, según se cuenta, Vigo era una ciudad coqueta de casitas marineras y un bonito ensanche de palacetes modernistas. En los años sesenta, alguien debió de pensar con acierto que tanta monada no se correspondía bien con el carácter de su ciudadanía y plantó bloques de hormigón como sembrador que aventa el trigo. La ciudad se quedó tal y como es: una mezcla entre París y Stalingrado.

Pese a todo, el Ayuntamiento no ha tirado la toalla e intenta revertir la situación. Las principales avenidas de Vigo lucen carteles con el lema "Vivimos nunha cidade fermosa"... ilustradas con el primer plano de un macetón de geranios.

Lo dicho. Cada cual enseña su belleza allá donde la tiene.

1 comentario:

Yo... dijo...

Que buen post, muy cierto eso de cada quien ensena su belleza donde la tiene. Saludos.