miércoles, octubre 19, 2011

De verdad

Una mujer de unos treinta y pico años, rubia, bien vestida sale del portal de una céntrica casa de mi ciudad de adopción con un buda de metro y medio cargado en sus brazos. Lo abandona en la calle. Aparece un taxista, lo sienta en el asiento del copiloto, le abrocha el cinturón de seguridad, acelera y se va.

Estas cosas suceden en Vigo, de verdad.

3 comentarios:

Babunita dijo...

Jó con gó, go, vi, go, go, go gali vi, go.

Anónimo dijo...

Va a ser para que no le multen

petete dijo...

Terrible.
¿Con sólo 1.50 metros y lo sienta sin silla supletoria?
Definitivamente éstas cosas sólo pueden pasar en Vigo