lunes, mayo 21, 2012

Así sea

Comprobado que los habituales de esta página tiene más de Tomás que de Pedro, es mi deber contarles el evangelio de mi muerte y resurrección para que, creyendo en él, regresen a esta página y se salven del tedio que amenaza la frágil existencia del hombre. Por su propio bien se lo cuento, que leer mis tonterías es gratis total y cuesta mucho encontrar diversiones tan inocuas para el bolsillo en estos tiempos de crisis, materialismo y subidas de impuestos.

Cuando les dejé meditando en el monte -que en términos bíblicos significa más colgados que un jamón de Teruel, hallábame muy inquieto por mi futuro laboral. Mis temores no arrancaban de una desconfianza en mis capacidades de la que soy genéticamente incapaz (un profesor de gimnasia dudó una vez de que yo fuera capaz de saltar el potro sin manos y me costó una clavícula demostrarle su estúpido e insultante error). Mis inquietudes nacían de pensar que el principal criterio para señalarle la puerta al paisanje consistía en aplicar aquel principio que reza: "el último que cierre y a ser posible por fuera".

Siendo este servidor de ustedes la última incorporación del departamento y por añadidura forastero, me sentía como si un leproso me hubiera puesto la mano en el hombro susurrando "tú la llevas". Llámenme aprensivo, neurótico o exagerado, pero tan pronto como percibí una cierta inestabilidad en mi silla hice santa imitación del nunca bien ponderado George W. y puse en marcha la operación "libertad duradera", que no consistía esta vez en chamuscar turbantes sino en presentarse con una sonrisa, mi historial laboral y mi marmórea jeta a todos los abogados con oficina y prestigio en la provincia de Pontevedra.

La operación ha tenido más éxito que una operación de rodilla borbónica y, de un tiempo a esta parte, mi beato antifonario calienta el sillón de mi nuevo despacho en Pontevedra, donde dicho sea de paso, me pagan bastante más aunque el aumento de sueldo me lo deje en gasolina y peajes.

Así que tengan por cierto que después de la muerte hay nueva vida para quien no pierde la fe ni el buen camino, que en el otro mundo pagan buenos dineros y que el peaje de la autopista Vigo-Pontevedra lo puso en funcionamiento el fulano que crucificaron a la izquierda del nazareno.

Es palabra que por su bien les predico.

7 comentarios:

Ana dijo...

Y yo aún recuerdo cuando opositabas... Que yo sigo en ello

Tesigo dijo...

Si como dices, en el otro mundo
pagan bien y además tú redactas como
los angeles, porfa, escribe un libro
de como hacerse rico muriendo y
resucitando. Te forras y de paso, yo
me postulo para el marketing con un %

Er-Murazor dijo...

Celebro su buena ventura, Capitán. Hizo usted bueno el dicho popular y efectivamente "pasó a mejor vida".

blondie dijo...

Bienvenido, bien hallado y bien resucitado! Felicidades por el nuevo despacho

Epi´ta_frío dijo...

Bueno, todos los aquí presentes celebramos su vuelta, aunque el único túnel que haya visto no tenga mas luz que la de la plata que le quitan en cada ida y vuelta de caseta. Y claro, ¡ala! vamos Capi, al abordaje de nuevo.

Nils dijo...

Y digo yo, que si mejor se muda a la ciudad que hay tras el peaje y lo deja de pagar?

PD: qué feliz me ha hecho su vuelta.

Hans dijo...

Querido amigo atque chèr collègue, me alegro mucho por V. Me tenía preocupado. Sepa que en estos tiempos de con-fusión está tooooooodo muy revuelto.
Suyo, Hans