viernes, octubre 26, 2012

Accidente laboral

Existe un viejo chiste, pasablemente obsceno, en que un contrito pecador confiesa al sacerdote haber estado fornicando con una nigeriana en un cuarto oscuro. El cura, asombrado por las proezas amatorias del pecador contrito, reacciona con una reflexión tan espontánea como inapropiada a su condición sacerdotal:

- Hijo mío, eso no es pecado... eso es puntería.

Pues bien, sepan ustedes que me acabo de escogorciar en el oscuro rellano de la escalera tras llevarme por delante al negrísimo caniche de mi jefa. La conclusión, más o menos jurídica, se impone por su prepio peso:

- Letrado, eso no es un accidente laboral, es idiotez supina.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Como se le extrañaba Capitán!!
Aguante vientos y tempestades, que sus lectores seguimos sus hazañas y le mandamos mucha fuerza para resistir.

Besos de Anita

Epi´ta_frío dijo...

Ay Capi(gran suspiro)...
Ya entrados en gastos sobre eso de los chistes y dichos, al leer sus peripecias me acordé de aquél de mi pueblo: "Pobre del pobre si al cielo no va, calillas aquí y calillas allá..."

Se me hace que lo que le ocurre ya es magia negra y de la peor... En fin, cuídese y aguante. ¡Ánimo Capi! Nos da mucho gusto volver a saber de sus andanzas y que continúe el evangelio. Besos.

petete dijo...

¿Y el chucho, bien?

Qué alegría saber que está vivo, aunque escogorciado.

Ana dijo...

Pero porque nos deja tan amenudo. Echo de menos su sarcasmo.
La pelirroja