viernes, noviembre 23, 2012

De la pradera

Es uno de esos conocimientos inútiles que uno acapara de niño viendo documentales de La Dos: los perritos de las praderas, o eso afirmaba David Attemborough, viven en comunas matriarcales donde una hermana se reproduce y las demás sostienen la colonia con el sudor de sus mofletes.

El mensaje caló hondo en mi subconsciente en formación, impronta que, por lo visto, se reprodujo simultáneamente en la sesera de mi querido hermano, ya que mi querido Starbuck acaba de ver nacer a su segunda hija mientras yo veía amanecer en la oficina.

Ahora, les prometo que el regalo que le voy a hacer a mi sobrina va a ser la envidia de toda la pradera (¡Jarl!).

2 comentarios:

Anónimo dijo...



A quién Dios no le da hijos, el diablo le manda sobrinos :DDD

Disfrute de la pequeña.

Epi´ta_frío dijo...

Bueno, aquí sí aplica aquel refrán de: "Si la vaca -o el toro, según- es tuyo, pues... son tuyos los becerritos" Así que, a disfrutar la apología consanguínea. =)