jueves, noviembre 16, 2006

De damas y caballeros

Estos días la historia de Nadia, una mujer afgana que hubo de suplantar la identidad de su hermano muerto para auxiliar a su familia, ha ocupado una considerable dosis de papel escrito y ondas hertzianas. Aprovechando el tirón, como uno tiene una considerable propensión a recrearse en historias de antaño les voy a relatar hoy la vida de quien tal vez sea el más célebre polizón de sexos y escamoteador de identidades de toda la historia: Charles Geneviève Louis Auguste André Timothée Éon de Beaumont, el caballero d'Eon o, cuando la ocasión lo requería, Geneviève Charles Louis Auguste André Timothée Éon de Beaumont, la dama d'Eon.

D'Eon nació en 1728, de familia noble aunque de pocos posibles y fue bautizado con la primera y masculina variante de su nombre (el diría más tarde que para estafar a un tío rico preocupado con la conservación del estirpe masculina y que de este modo le nombrara heredero). El caso es que fue educado como varón, adquirió notables destrezas como espadachín y comenzó una prometedora carrera de espía al servicio de Luis XV. En cumplimiento de sus funciones viajo a Rusia, donde Charles se convirtió en Geneviève, se colocó de camarera imperial y se hinchó a espiar y chafardear. Hay quien dice que, aprovechando la ocasión, fornicó tanto como cotilleó. ¡Vayan ustedes a saber la verdad después de tanto tiempo!

En cualquier caso, llegó un momento en que los rusos empezaron a mirarle raro, de modo que Geneviève lio el petate y desapareció del mapa para reaparecer en Londres con su uniforme de dragón del Rey y su correspondiente nombre masculino. Por allí anduvo cotilleando al servicio de su Majestad gabacha don Luis XV de Borbón hasta que éste se murió. Entonces, d'Eon decidió retirarse, pedir una pensión a su sucesor y dedicarse al ocio. El nuevo rey le comunicó que aceptaría dicha petición si aquel admitía ser mujer y acallaba de este modo los preocupantes rumores que llegaban desde Rusia.

A d'Eon, que ya le había cogido el truco a eso de cambiar de identidad, no le importó demasiado, cobró la pensión, consiguió un aumento de la misma destinada a comprarse su nuevo y femenil guardarropa y vivió como mujer el resto de su vida. Para suplementar sus ingresos daba exhibiciones de esgrima y contrataba la publicación de autobiografías que después no escribía, para aliviar la soledad y tener alguien con quien charlar, se fue a vivir con una viuda inglesa, una tal señora Cole, en cuya casa murió el 21 de mayo de 1810.

Tras el óbito, unos médicos decidieron examinar su cuerpo para acabar con las dudas; a fin de cuentas había más de una puja abierta en las casa de apuestas londinenses. El veredicto fue concluyente: Charles-Geneviève tenía todo lo necesario para ser Charles y sin queja posible respecto al tamaño.

No sé por qué sospecho que, si hubieran preguntado a la señora Cole, se hubieran ahorrado la autopsia.

miércoles, noviembre 15, 2006

El dictador de visita

África ha hecho grandes aportaciones al oficio de tirano: Mobutu, antiguo dictador del Zaire, esquilmaba el país con una mano mientras se vestía de leopardo con la otra; Idi Amín Dadá, en Uganda, aprovechó un ratillo libre para proclamarse "Rey no coronado de Escocia y Conquistador del Imperio Británico"; Mengistu, en Etiopía, enterró al emperador Haile Selasie debajo de su retrete para que el fantasma del monarca no pudiera atormentarlo; Bocassa, mandamás centroafricano, hizo honor a su nombre merendándose a varios conciudadanos...

Al lado de aquellos angelitos, Teodoro Obiang N'guema, preboste de nuestras antiguas colonias guineanas resulta un dictador de lo más soso. Cierto que fusiló al dictador anterior (quien, por cierto, era su tío), cierto que encarcela opositores, diezma tribus rivales y amaña oposiciones, pero eso poco menos que va en el cargo. Por cierto, ahora que he mencionado las elecciones, cuenta el rumor, que cuando hay que elegir presidente de Guinea Ecuatorial, la gente se interna en la selva o se va a pescar a mar abierto porque si te echa mano la policía o el ejército te tienen votando todo el día por Don Teodoro en cada uno de los colegios electorales de la provincia, cosa, al parecer, bastante cansada. Pero de ahí no pasa, se conoce que con ser Presidente de la República, suprimir derechos civiles y mangonear a manos llenas le vale. No necesita la corona de los Estuardo, los modelitos de leopardo o enterrar emperadores debajo de su letrina. Un estadista razonable y moderado el tal Teodoro.

Debe ser por esa moderación que tanto exhibe por lo que lo invitamos a España, lo recibimos con honores, lo llevamos a banquetear con el Rey y a charlar con el Presidente del Gobierno. El hecho de que en la costa de Guinea haya petróleo y gas natural a manta de Dios no puede haber influido lo más mínimo. Esas cosas, bien sabido es, sólo nublan los principios a la hora de invadir Irak.

martes, noviembre 14, 2006

Ecos de Sociedad

"Desdemona: What wouldst thou write of me,
if thou shouldst praise me?
Iago: O gentle lady, do not put me to't;
For I am nothing if not critical."
Othello, acto 2, escena 1.
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No se puede ya uno fiar ni de su hermano. Decide el bueno de Starbuck casarse en Noviembre y yo pienso ilusionado:
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-¡Fantástico! Caerá el aguacero padre y podré escribir una serie de entradas épico-cómicas, describiendo sus esfuerzos por matrimoniar en medio del apocalipsis climático.
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Vanas ilusiones, amaneció el más encantador y soleado sábado de otoño que en Madrid se recuerde.
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- No perdamos la esperanza- pensé- el novio se repelará el cogote tratando de arreglar su barba.
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¡Quia! Starbuck llegó a la iglesia con la barba indemne, el traje planchado y más guapete que un San Luis.
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Visto lo poco que se preocupa mi hermano por suministrar material, deposité mis esperanzas en la novia: seguro que se retrasa (las novias hacen esas cosas) o se pisa el velo o le cambia el nombre a mi hermano a mitad de sacramento. Pues no, la novia llegó a tiempo, guapísima, elegante y pronunciando "Starbuck" con exquisita dicción.
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¿Se creerán que acaban ahí mis desdichas? No. El coro bordó a Mozart, el banquete fue estupendo, los amigotes no intentaron capar al novio, nadie se cayó al estanque y todo el mundo regresó a casa feliz, ahíto y completamente satisfecho.
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Claro, así estoy yo, que como Yago "nada soy si no soy crítico", que no sé qué decir ni con quién meterme. ¿Ustedes creen que se puede mantener una página cómica en la red con tan poca colaboración? ¿Es admisible tal traición en un hermano? ¿Merezco acaso trato tan cruel?
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Encima y para colmo de males, mi familia, que lo pasó muy bien, conspira para casarme a la mayor brevedad y así repetir festejo. Lo que yo les diga, esto no es justo.

lunes, noviembre 13, 2006

Meme fondo

Lo sé, debería estar escribiendo sobre la boda de mi hermano, pero es que las resacas de pacharán son muy malas, las de pacharán y coñac son peores y las de pacharán, coñac, cerveza, vino blanco, tinto y moscatel ni les cuento. De momento y mientras localizo las neuronas supervivientes para servirles un café solo, tiro de un meme que circula por ahí y les enseño mi fondo de escritorio.


Por cierto, antes de que lo diga alguien lo digo yo: Cezanne no tenía ni la más mínima idea de cómo pintar un melocotón, pero era un genio.

domingo, noviembre 12, 2006

Variación sobre un tema de Antoine de Saint-Exupéry

[...] "Reflexioné mucho en ese momento sobre las aventuras de la jungla y a mi vez logré trazar con un lápiz de colores mi primer dibujo. Mi dibujo número 1. Era asi:



Enseñé mi obra de arte a las personas mayores y les pregunté si mi dibujo les asustaba.


-¿Por qué habría de asustar un sombrero? - me respondieron.


Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba al capitán Achab digiriendo el banquete de boda de su hermano."

viernes, noviembre 10, 2006

Stop y Stopa


El Ayuntamiento de Fuenlabrada, loor a las mentes preclaras que nos gobiernan, ha decidido que, de ahora en adelante, la mitad de los monigotes que pueblan señales de tráfico y semáforos llevarán faldita y coleta. Es muy lógico, para reivindicar la paridad lo suyo es hacer paridas con el dinero del contribuyente.

Resulta que el monigote de los semáforos, un círculo por cabeza y cuatro palos por extremidades, era, indudablemente, un varón. Yo pensaba que el único lugar donde esos humanos de palo representaban en exclusiva al macho de la especie era en los retretes y sólo porque en la puerta de al lado había otro con distinta vestimenta. Pero ya ven que no, que la figurita no sólo es un hombre sino un macho falócrata y opresor. Debe ser que el pobre es cojo y lo que luce son tres extremidades ordinarias y un perturbador falo elefantiásico.

En cualquier caso, las autoridades fuenlabreñas han indagado cuáles son los signos externos que identifican a la mujer para incorporarlos a las señales. Estos son, oh mentes señaladas por la mano de Jove, la minifalda y la coleta, como es bien sabido condiciones suficientes y necesarias para la femineidad. Ahora que lo sé, el papel de Liam Neeson en Rob Roy cobra nuevo sentido. Resulta que no era una tontorrona peli de aventuras en Escocia sino una arriesgada y progresista reivindicación de los derechos inalienables de las aguerridas mujeres barbudas de las tierras altas de Caledonia. Con un trasfondo así no sé cómo no le encargaron la dirección a Almodóvar.

Claro, que ahora les queda el problema de la discriminación racial, que en los semáforos hay un monigote rojo (un amerindio, sin duda) y uno verde (debe ser marciano), pero no hay ni chinos, ni blancos, ni subsaharianos (vulgo negros). Tal vez debería escribirles una carta para informarles e instarles a subsanarlo. En el plan en que están, lo mismo me hacían caso y todo.

jueves, noviembre 09, 2006

Danés para principiantes malencarados


Hace ya bastantes años conocí a una compatriota de Andersen y Hamlet: una danesa, vamos. La muchacha hablaba tanto español como yo danés, es decir nada. Afortunadamente, ambos nos expresábamos en inglés con suficiente desenvoltura. De todos modos, como aprender idiomas es actividad de conocida utilidad, una tarde que ambos estábamos considerablemente desocupados nos dedicamos a enseñarnos frases sencillas y palabras comunes en nuestros respectivos idiomas. Agotadas las frases más tópicas y las expresiones más habituales yo le pregunté a la mozuela de qué modo se decía "yo no hablo español" en su nórdica lengua.

Ella me informó cumplidamente, pero no sin preguntarme qué motivo podía tener yo para querer saberlo. Como soy un caballero y nunca me negaría a requerimientos tan cortésmente formulados procedí a explicarle que, a partir de aquel momento, cuando quisiera librarme de responder preguntas impertinentes o de atender a molestos requerimientos, miraría al interpelante con mi mejor expresión de desolada candidez para responderle:

- Jeg taller ikke spansk.

La chica aplaudió la idea con entusiasmo. Así que ya lo saben, si algún día se van de ligoteo por Copenhague luciendo su dominio del idioma local y una muchacha de aspecto innegablemente nórdico responde a sus requerimientos erótico-amatorios con un resuelto y castellano "yo no hablo danés" hagan el favor de saludarla de mi parte.