El otro día le afané el iPod a mi señor padre. Comoquiera que su selección musical no consistió en otra cosa que volcar al pequeño artefacto toda la música que hubiera en el disco duro de mi ordenador, si uno selecciona la opción "reproducción aleatoria" se enfrentará a una muy extraña mescolanza de idiomas, estilos y ritmos. Es lo que yo hice y, aparte de preguntarme cómo demonios llegó a mi disco una selección de aurreskus, tuve ocasión de reflexionar sobre las dificultades de traducir canciones a otros idiomas.
Resulta que, entre todo ese batiburrillo musical, hay dos parejas formadas por original y traducción de una misma canción. La primera de ellas enfrenta "Le mauvais sujet repenti" de Georges Brassens con "A sinner repents" de Graeme Allwright. Traducir una canción del francés al inglés es un engorro considerable, pues el segundo es tan sintético como expansivo el primero. Hagas lo que hagas te faltarán palabras con las que rellenar el espacio sobrante y tendrás que recurrir a la variación, la reiteración o las morcillas.
Pero la versión mencionada es modélica: recurre con tantísima gracia a la inventiva que no desmerece del original. La canción, si no la conocen, cuenta las andanzas de un chulo parisiense y conste que, aquí, chulo indica profesión y no talante. Topándose un día con una chica prometedora decide instruirla, para su propia conveniencia, enseñándole los secretos del oficio, pues como el mismo reflexiona:
"...on ne se fait pas putain / Comme on s' fait nonne. / C'est du moins c' qu'on prêche, en latin, / A la Sorbonne..." (1)
La traducción mantiene el nivel con notable soltura:
"...being on call is different / from a nun's vocation / as you can learn from any bishop's / dissertation." (2)
Pero es que hay momentos en que la supera notablemente. Así, cuando el descarado francés explica las bases del negocio señala:
"Ell' était l' corps, naturell'ment, / Puis moi la tête..." (3)
La traducción mejora con un jocosísimo:
"She did the work, / I was the Chairman of the Board." (4)
De medalla, oigan.
Sin embargo, la otra traducción -¡Dios mío la otra traducción!- no es sólo harina de otro costal; es harina de otro cereal, de país distinto y planeta dispar. El original es "Hotel California" de los "Eagles", por sí misma una joya. La traducción, sin embargo, corre a cuenta de los Gipsy Kings y eso, me temo, lo explica todo.
Ellos afirman que tradujeron al castellano, pero la única prueba es que intitularon su versión "Spanish Hotel California". Si hubieran afirmado que era sánscrito, navajo, tocario, copto o Linear B hubieran tenido idéntica credibilidad. Es más, si llegan a asegurarme que lo escribió un chimpancé esquizofrénico con sobredosis de anfetaminas mi convencimiento hubiera sido total. ¿No se lo creen? Pues, a modo de ejemplo, la segunda estrofa dice más o menos esto:
"Cuando viene despacio / el tumba'r verano / aquelera pa' recordá / otro p'olvidá. / Le pedí al cápitan /que sirve el vino / y pedí con un amor / tenido est'alcol / este sesenta y nueve / famosa y que llamando / pues me va a despertar / la noche pa' decir: / Güelcón tudi hótel California, / Sacha loli pleis, sacha loli pleis."
A ver si alguien tiene la caridad de explicarme lo del Capitán, el amor y el sesenta y nueve, porque me tiene preocupadísimo.
-ooOoo-
Nota: Propongo un concurso: el primero que reconozca de qué canción provienen los versillos que introducen la entrada gana, si promete no haberlo mirado en Google, el derecho a elegir el tema de una entrada de esta bitácora.
***************
(1) "No se hace una puta como se hace monja. Es lo menos que se enseña, en latín, en la Sorbona."
(2) "Hacer la calle es diferente de tener vocación de monja, como pueden aprender en la disertación de cualquier obispo."
(3) "Ella era el cuerpo, naturalmente. Yo la cabeza."
(4) "Ella hacía el trabajo. Yo era el Presidente del Consejo de administración."



