Hace unas semanas mi padre compró unas nueces tan ecológicas que se trajeron a casa su propio ecosistema portátil.
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En fin, espero que las polillas miniatura y los gorgojos acorazados se peleen entre sí por las galletas del desayuno y los mantecados de azúcar, los cuales ya he dado por perdidos, porque, como aunen fuerzas y se lancen a la conquista del ignoto mundo exterior, no descarto rendir la cocina y atrincherarme en el salón.
martes, agosto 14, 2007
Control de plagas
lunes, agosto 13, 2007
Titulares
"Muere el cerdo de George Clooney"
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Lo que no tengo nada claro es si las comillas suavizan el insulto o lo intensifican.
domingo, agosto 12, 2007
Escarabajo
Cuando uno está de paseo tiene tendencia a husmear todo lo que le rodea. Debe de ser un residuo paleolítico, de cuando lo que te rodeaba podía ser un tigre dientes de sable, un mamut cabreado o un oso de las cavernas. En cualquier caso, cualquier hallazgo, por insignificante que sea, me llena de satisfacción. Si, además, paseo en compañía, no puedo evitar comunicar mis avistamientos:
- ¡Mira que escarabajo más bonito!
- ¡Aghhhhhhh! ¡Písalo! ¡Písalo!
- No me parece bien, lo mismo la Volkswagen me demanda. Fue uno de su modelos más populares.
Me está bien empleado por salir de paseo con el ala radical del partido entomófobo. Cada día que pasa se vuelven más radicales... y más entomófobos.
viernes, agosto 10, 2007
Power Ball
Mi hermano es curioso como un ratón de campo. Como además posee avanzados estudios de física, su curiosidad se expresa a dos niveles: el propio del maduro y respetable indagador científico que es y el del niño chico que en su vida dejará de ser. Ambas facetas se excitaron al unísono cuando, por vez primera, observó en el escaparate de una tienda un curioso artefacto giroscópico-gimnástico denominado Power Ball.
El ingenio, una esfera azulada del tamaño de una mandarina grande o una naranja pequeña, se presentaba como un medio entretenido de ejercitar muñecas y antebrazos. La publicidad prometía que si el adquirente intentaba girar el cacharrito el artefacto ofrecería mayor resistencia conforme se incrementara la velocidad de giro. Mi hermano empezó a devanarse los sesos en pos del fundamento físico del hallazgo y su mujer, para facilitarle la tarea, le regaló el chisme.
Unos pocos días más tarde la curiosidad científica de mi consanguíneo estaba satisfecha. Tras unos cuantos experimentos, el científico aficionado pudo darse por satisfecho. Hasta el último secreto del cacharro estaba al descubierto: sus mecanismos habían sido observados, sus propiedades documentadas y su comportamiento modelizado. Sin embargo al niño interior aún le quedaba mucho por hacer. Por de pronto, descubrir a cuántas revoluciones podía rotar la dichosa esfera.
Para desesperación de su esposa, Starbuck anduvo sin parar agitando la bolita día tras día. Que ella le habalaba, el giraba la esfera. Que veían la televisión, el rotaba el artefacto. Que se iban a dormir, el giróscopo los acompañaba. Tanta dedicación sirvió para que él alcanzara unas impresionantes 11.000 revoluciones por minuto y ella decidiera deshacerse del cacharro, objetivo que ha logrado, temporalmente, prestándome el chisme mientros ellos se van a bucear a Fuerteventura.
¡Inocente! El abajo firmante es dos años más crío que su hermanito mayor, de modo que, si antes convivía con un obsesivo rotante, cuando vuelva de las islas convivirá con un obsesivo rotante en abierta competición con su obsesivo y rotante hermano.
Por de pronto, ya tengo la bola a 9.278 revoluciones. Del fin de semana no pasa que supere las 10.000
Palabrita de obsesivo-compulsivo.
jueves, agosto 09, 2007
Agudeza visual
El otro día fui a cenar a casa de mi hermano, acción muy benéfica para mi estómago y la curiosidad de ustedes, ya que los Starbuck, además de proveerme de sustanciosos alimentos gestionan un continuo e intenso suministro de historias jocosas.
Resulta que, el fin de semana pasado, los felices cónyuges decidieron aprovechar que estaban de visita en la casa manchega de mi abuela para intentar localizar e inmortalizar a la colonia local de flamencos rosas. Sí, han oído bien, flamencos rosas, pue parece ser que, todos los años, los flamencos paran a repostar en las lagunas que rodean el lugar.
Más o menos la cosa funciona así: los bichos vienen de África en primavera, se posan en La Mancha, huelen el hedor de la laguna, perciben el calor de la meseta, observan acongojados el paisanaje que se les acerca y salen derrapando camino de Centroeuropa. En otoño repiten, aunque en sentido contrario. Sus visitas son tan breves que yo, que llevo pasando por allí media vida nunca he visto en las lagunas animal mayor que un pato o más pesado que un ecologista. Sin embargo, este año, el clima, el agua y los paisanos han debido de mejorar sustancialmente ya que los bichos han cancelado la reserva y se han decidido a pasar el verano de turistas en Toledo.
Aprovechando la ocasión, los Starbuck se acercaron a las lagunas. La idea no era mala -tampoco hay tantas alternativas de ocio por allí- pero mostraba un flanco débil y expuesto: mi cuñada, Rompetechos, los topillos que invaden Castilla, el murciélago que corona el escudo de Valencia y un servidor de ustedes compartimos agudeza visual. Si los topillos no avistan aves lo mismo nosotros no debiéramos intentarlo tampoco.
El caso es que el matrimonio llevaba un buen rato en la caseta camuflada y, al contrario que su marido que empezaba a conocer a los flamencos por nombre, apellido y aficiones, Lady Starbuck no había logrado avistar ave alguna. Sin embargo, con mucha paciencia y achinando los ojos, una forma prometedora se materializó ante su vista. Con su pequeño tamaño, forma alargada, vistoso cuerpo rojizo, nívea cabeza blanca y suaves movimientos, aquella visión prometía constituirse en el hallazgo ornitológico de la tarde:
"- ¡Mira, mira! ¡Un pájaro!
- ¿Dónde?
- Ahí, ahí... posado en la laguna, como a veinte metros.
- Ah ya veo... ¿Uno rojizo?
- Sí.
- ¿Con la cabeza blanca?
- Sí.
- ¿Que cabecea cuando arrecia el viento?
- Ése. ¿Sabes qué pájaro es?
- Sí claro, son autóctonos. Es una bolsa del Ahorramás."
Pseudoavis aforramansis tuletanis. De toda la vida. Si quieren uno se lo traigo enjaulado.
miércoles, agosto 08, 2007
Electrocución
La electricidad quiere matarme. No sé a qué arcano dios de la energía he ofendido - ¿Pikachu, tal vez?- pero no cabe dudar que los electrones traman mi urgente deceso.
El primer intento de pasaportarme fue excesivamente sutil: mientras me afeitaba, se fundieron simultáneamente las dos bombillas que iluminaban el aseo. Es de suponer que la intención de los furiosos iones era que, tratando de rasurarme a ciegas, me rebanara el pescuezo de oreja a oreja. No tuvieron en cuenta, sin embargo, que con las maquinillas desechables que me compro en la droguería de la esquina no podría cortarle el cuello a un mosquito con anemia. Para recortarse la barba ya hay que ejercer una fuerza considerable, para apiolarse se necesitaría impulsarla a martillazos.
Visto que la sutileza no funcionaba, los electrones pasaron al método Sing-Sing y presentaron a mi retambufa un seductor cable de cobre pelado que colgaba del vetusto ventilador de mi abuela. Afortunadamente, unos pocos años de oposición te dejan el antifonario con textura de rinoceronte. El resultado se redujo a una pequeña depilación por fuego en el nalgatorio.
El último intento homicida se produjo antesdeayer, cuando la pantalla del ordenador, segundos después de quedarse en negro, reventó entre una espesa humareda. Afortunadamente, yo estaba agachado intentando olfatear el origen del sospechos y premonitorio olor a microchip a la brasa que se extendía por la habitación y no sufrí más daños que quedarme un día sin actualizar esta página.
Por el momento, he conseguido instalar un viejo y enorme monitor VGA con la misma escasa resolución que las máquinas tragaperras de los ochenta.
Lo bueno es que, mientras repaso las ofertas de monitores, el chisme basta para escribir aquí e imprimir temas de hipotecario, que son mis prioridades informáticas actuales. Lo malo es que, como este mastodonte a dieciséis colores explosione también ya me puedo ir dando por muerto.
lunes, agosto 06, 2007
Paisajismo y reiteración
La reiteración temática tiene una larga y fructífera relación con el paisajismo:
- J.M.W. Turner, en las numerosas acuarelas en que tomó por tema el helvético monte Rigi exploró los distintos efectos de la luz en la atmósfera y llevó el paisajismo romántico a los límites de su expresividad.
- Paul Cézanne, con sus repetidas vistas del monte Sainte Victoire, excavó los cimientos del futuro arte cubista.
- Un servidor de ustedes, pintando varias veces el mismo encinar toledano, exploró el camino que conduce a dormir la siesta debajo de un árbol, acompañar la pintura con cerveza fresquita y a no tener que recoger las pinturas, lavar los pinceles o cargar los chismes en el coche hasta finalizar el día.
