domingo, diciembre 31, 2006

Tongo Tango

Esta mañana, comoquiera que los comercios estaban abiertos para aprovechar el tirón dadivoso que estas fiestas pasean de la mano he acompañado a mi madre de tienda en tienda a la búsqueda de una interesante oferta publicada en los periódicos. Era bastante previsible que el producto iba a estar agotado, así que yo, instruido en la doctrina de Zenón el Estoico, me dispuse a aceptar la caminata, los empujones, la frustración y el desánimo como el que se da un garbeo por el ágora.

A mi madre, en cambio, Zenón le trae al pairo, ella es más del profeta Jeremías, así que lejos de manifestar la estoica ataraxia ha lamentado su infausta suerte, jurado en hebreo contra el inventor de la publicidad engañosa y las existencias limitadas y prometido certera y justiciera venganza contra los facedores de semejantes entuertos. Yo, que la escuchaba concentrado en no desear nada y nada lamentar, me percaté de un hecho interesante: ordenando sus quejas, se podría construir un tango rupturista, moderno y original, que en lugar de lamentar inmerecidas cornamentas se quejara del abuso comercial. A fin de cuentas el otro día estuve repasando el repertorio tanguero tradicional y el tema está en barbecho. Creo que lo titularé Tongo-Tango y el estribillo dirá:

"Todo es mentira, mentira, mentira,
oferta que anuncian no cumplen jamás.
Tongo- tango, tongo-tango,
palabras bonitas y hartarse de andar."

Mientras voy terminando la partitura y traduciendo la letra al lunfardo, ¿puede alguien encargarse de ir clonando a Gardel?

sábado, diciembre 30, 2006

Informando

A media mañana, el ministro del Interior comparece en rueda de prensa para informar sobre la explosión de una bomba etarra en el aeropuerto de Barajas. Uno de los periodistas le pregunta sobre la valoración y consecuencias de dicho acto criminal. El ministro se ve en un brete, pues aunque algo debe decir no puede hablar en nombre del Gobierno hasta que éste se reúna y tome una decisión firme. Don Alfredo, se coloca la chaqueta, improvisa y responde, algo parecido a esto:

- Colocar un coche bomba en Barajas es una ruptura del alto el fuego permanente.

Hombre, comprometerse no se ha comprometido, pero tampoco ha resultado demasiado informativo. Que poner bombas rompe un alto el fuego es como decir que los círculos son redondos, o que el caballo blanco de Santiago es de color blanco: verdad es, pero no aporta mucho.

Yo le sugiero que la próxima vez que los pacifícos y benéficos patriotas del norte decidan volar a alguien por los aires declare ante los micrófonos que dicha explosión implica que, al recibir corriente un detonador colocado junto a una masa de explosivo, esta última ha experimentado una serie de reacciones químicas conducentes a un fuerte calentamiento y expansión, motivadores a su vez de una destructiva onda expansiva.

Total, lo mismo vamos a sacar en claro y por lo menos así repasaremos la física elemental que espero que aún enseñen en el Bachillerato.

PD: A ver si esta tarde su jefe se moja más, aunque la verdad, me extrañaría.

viernes, diciembre 29, 2006

Duplicidad nominal

Los nombres repetidos pueden ser molestos e incómodos. Un servidor de ustedes, que comparte nombre con su padre, carga con a cruz de ser denominado en familia por cursilísimos diminutivos que evitan la confusión. Pero hay casos peores: tengo una buena amiga de nombre muy común y prototípicamente hispánico que fue interrogada como sospechosa de homicidio durante varias horas antes de que un policía avispado concluyera que se trataba un lamentable caso de identidad duplicada. Yo no es por criticar la labor policial, pero basta verla para darse cuenta que la niña es más dada a la colleja que a la cuchillada. En fin, que lo investiguen del Pino y García Abadillo si se aburren del 11-M, que el caso promete.

De todos modos, los inconvenientes pueden ser aún mayores cuando la duplicidad se da entre lugares y no entre personas, pues son muchos los lugares del mundo nombrados en honor de otra localidad. Consecuencias que trae la morriña. Uno está perdido en las quimbambas arrefostiándose con la indiada y de repente piensa:

"En esta veredita unas casitas quedarían preciosas; además les puedo poner el nombre de mi pueblo, que eso consuela mucho de perderse la romería de San Apapucio Mártir."

El hombre lo hace y se queda tan feliz, pero luego son otros quienes pagan las consecuencias. Conozco a una chica que compró en Turín un billete de tren a Barcelona para pasar las navidades con la familia y acabó comprobando que Sicilia, nevada, es bien bonita. Todo porque algún añorante mesnadero del Rey Pedro III de Aragón echaba de menos la botifarra amb mongetes que le cocinaba su mamá.

jueves, diciembre 28, 2006

La fuente de la eterna juventud


Cuando yo era pequeño mi padre me grababa documentales sobre naturaleza que invariablemente presentaba Sir David Attenborough. Este caballero, un inglés canoso de impecable dicción, aparentaba entonces unos sesenta años. No es sorprendente: Mr. Attenboroug nació en 1926 y sesenta eran precisamente los que por entonces cumplía.

Sin embargo, hoy me he quedado viendo la televisión después de comer (sí, soy uno de esos friquis que ven los documentales de La 2) y he podido comprobar que don David sigue siendo canoso, conserva su magnífica dicción y, lo que es más sorprendente, todavía aparenta sesenta años bien llevados.

Dado que, según mis noticias, los años transcurren en Inglaterra a la misma velocidad que aquí (aunque se hagan muchísimo más largos) y los seres humanos tienen la molesta costumbre de acusarlos físicamente, se impone estudiar el caso de este señor. Lo mismo resulta que uno de esos riachuelos en los que periodicamente chapotea para narrar a su público el apasionante desove del salmón o los reñidos amores de la trucha arcoiris es la mítica Fuente de la Eterna Juventud.

Aunque claro, visto lo visto, me temo que será, como mucho, la fuente de la eterna sesentena.

Solicitud

Querido Dios (o quien quiera que esté al cargo):

A pesar de ser consciente de que anda usted muy ocupado en estas fechas le escribo para solicitarle un favor. Dada su consabida omnipotencia, espero esté en sus manos darme de baja como homo sapiens y buscarme acomodo en otra especie. No tengo unas preferencias demasiado estrictas, aunque yo creo que haría un buen papel como pingüino emperador, de esos que se quedan muy serios mirando al horizonte mientras sujetan un huevo con los pies. Si no quedan plazas en el polo puede que hacer de bonobo no se me dé del todo mal: no es tan elegante pero se pasa menos frío. Además, según dicen, tienen una vida social muy divertida.

Le explicaré los motivos de mi petición, pues aunque usted ya conoce lo sucedio (lo que sucede y lo que sucederá) nunca está de más darle una repensada a las cosas. Hace un año y pico, una mozuela de Rivas-Vaciamadrid con un pequeño e intrascendente carguillo en las juventudes de IU decidió abrir su propia bitácora en internet, la cual dedicó, fundamentalmente, a escribir poemas en verso libre. No es que la muchacha haya dado nuevos bríos al verso castellano o renovado con genio la lírica patria, pero yo siempre he tenido el versificar por una actividad benéfica cualquiera que sea el resultado y es ésta una opinión que mantengo. No obstante, ayer, la autora decidió cambiar de tercio y expresar sus deseos para el año entrante. Nada malo hubiera habido en ello si se hubiera limitado a pedir el recetario habitual de buenos propósitos. Sin embargo, tuvo la pésima y poco caritativa idea de incluir en la lista el fallecimiento del decano de su facultad y de dos prominentes políticos conservadores.

El segundo acto lo protagoniza un diario digital de nutrida audiencia. De un modo, a mi parecer, incomprensible, los responsables del mismo consideraron que la maleducada bobería de la jovenzuela ripense reunía meritos para ser portada durante más de una hora. No es que yo tenga mucha experiencia en la maquetación de diarios digitales, pero cuando el alcalde de mi pueblo se fugó entre amagos de linchamiento con una concejala casada apenas conseguimos pasar de cinco líneas en el fondo profundo de la sección de local y eso que era una historia mucho más movida y enjundiosa. Si la página 18 de un diario local de Rivas hubiera mencionado que la coordinadora de las juventudes comunistas del lugar deseaba en su blog muertes ajenas, hubiera sido comprensible y proporcionado. En cambio, cuando un diario de tirada nacional lo convierte en portada, no puedo menos que sospechar que lo que se pretendía es lo que ocurrió después.

Informados por el susodicho diario, decenas de enfervorecidos antropopitecos visitaron la página para desear a su autora diversas variantes de muerte lenta y dolorosa. Se conoce que, como les parecía muy mal que la joven comunista deseara la muerte a su prójimo optaron con extraña y salvaje lógica por desearle a ella el despellajamiento, la defenestración, la lepra y el homicidio. Creo recordar que algún neanderthal imaginativo incluyó entre sus ruegos que la muchacha fuera violada por un mandril seropositivo. Es bueno saber que la psicopatía y la creatividad no están reñidas.

Pero claro, tanto salvajismo suscitó la indignación de otros lectores ideológicamente más próximos a la chica que decidieron aplicar la misma lógica para cafres y desear una renovada serie de horrores para los opinantes anteriores. Un angelito llegó a señalar que no sólo era deseable que fallecieran los políticos que mencionó la mozuela sino que la Parca debería llevarse por añadidura a todos los miembros de su partido, votantes y simpatizantes. Creo que a esto se le llama filantropía, pero no estoy seguro.

A estas alturas de la película, la autora de la bitácora, supongo que a medio camino entre el miedo y la vergüenza, decidió, gesto honorable, pedir perdón. Pero esto no calmó las cosas. Para cuando me fui a dormir, el número de individuos que se deseaban dolores infinitos bajo la petición de perdón superaba las dos centenas.

Pues bien, en este momento es cuando yo me bajo del carro. Si esto es lo que se puede esperar de la especie que no cuenten conmigo. Si millones de años de evolución no han servido para más, me borro de la lista. Me niego a formar parte de esto: prefiero mil veces empollar huevos en el polo o balancearme de rama en rama en porretas por el Congo.

Expuestas mis razones espero confiado su pronta respuesta.

Mis más sinceros y humildes respetos,

Achab

martes, diciembre 26, 2006

Bajas por enfermedad


Petrarca, el poeta, tenía un hermano. El hermano, monje de profesión, tenía un perro. El perro, sin oficio conocido, tendría pulgas, que para eso era el medievo y el jabón era artículo de lujo.

Cuando llegó la Peste Negra a Italia, el hermanito, que era hombre piadoso y fornido se dedicó a cuidar de los enfermos y enterrar a los fallecidos. No debía ser demasiado buen enfermero, pues los monjes se iban mudando progresivamente al cementerio con ritmo continuo y sostenido. Cuando los hubo enterrado a todos, fray Petrarca cogió su pala y su perro y se enfiló al monasterio más cercano. Lo que no me explico es cómo le dejaron entrar. Allá ellos, pero con esos antecedentes yo no le hubiera abierto la puerta sin que antes se hubiera dado un par de duchas de ácido clorhídrico, untado de alcohol alcanforado y administrado vigorosas friegas de Zotal y, ya que nos ponemos, de ladillol, que es producto hispánico.

Vale, ya sé que la gripe no es la peste negra, que sus efectos son más leves y sus consecuencias menos funestas, pero es que este año ha venido fuertecita y en las cenas familiares me empiezo a sentir como fray Petrarca. Cada vez hay más sillas vacías y más tosecillas ahogadas. Al que tose, para completar el ambiente de paranoia, todo el mundo le mira como si estuviera maldito. Dado el ritmo de contagio de mis allegados y el hecho de que yo, al modo del fraile, sigo más fresco que una rosa, lo mismo debería ir buscando asilo gastronómico-político si no quiero despedir el año a solas con mis idolillos.

Llegado el caso prometo ponerme guapo, desinfectarme a conciencia y no comerme la comida de los demás. Del comportamiento de Teo y Osiris no respondo, que son como niños con superpoderes.

lunes, diciembre 25, 2006

Generosidad

Mi hermano y su mujer son una pareja desprendida y generosa. Ayer, al final de la cena, dejaron bajo la tradicional conífera de plástico un regalito para cada uno de los asistentes. Un detallazo, sí, pero por completo contrario al espíritu y tradición de mi familia. Conforme a la ideología utilitarista manchega de mis consanguíneos un regalo está bien hecho si su receptor pensaba adquirirlo en el Caprabo en los tres días siguientes a la entrega. Dicho de otro modo: ¿Para qué regalar flores si puedes comprar macarrones?"

El comportamiento de los Starbuck y su insólito desviacionismo monista (de comprar cosas monas, esto no tiene nada que ver con Leibniz) ha provocado la desazón en mi abuela, que ya los ve pereciendo de hambre y frío como la cigarra del cuento. Tratando de atajar estos inopinados gastos les propuso ejemplos a seguir:

- Pero si no hace falta que traigáis nada. Mirad el tío, que viene aquí a comer cada dos por tres. ¿Acaso trae algo?

Aquí es donde mi grande bocaza sintió la inexcusable necesidad de intervenir:

- Pues sí que trae: mucha hambre y un tupperware.

No debería haberlo dicho, lo mismo hoy me racionan los polvorones, pero es que mi tío es una figura de gran vigor ahorrativo y hubiera sido injusto escatimarle méritos.