A decir de los esoteristas, existen palabras que permiten invocar los poderes cósmicos y concentrar en tus manos las existencias de magia disponibles en almacén. En consecuencia, la búsqueda de tales términos fue siempre crucial para los adeptos de la magia: los cabalistas medievales trataban de articular el nombre de Yahwé y obtener infinitos poderes; los ilusionistas de music hall, más modestos, se conforman con un manido "¡abracadabra!" y un conejo que salta del sombrero; los niños de diez años, por su parte, ensayan con las expresiones soeces que permite el idioma y observan los cómicos respingos que provocan en sus padres.
El benjamín de mis primos está en esa edad en que los rapaces descubren el valor mágico de las palabras gruesas. Menos mal que el arrapiezo muestra tendencia a la formalidad y los términos que emplea para sonrojar a sus progenitores consisten en un morigerado "hacer sexo", que repite sin ton ni son en cada reunión familiar. Hoy, la fiesta de cumpleaños de mi cuñada, se le presentaba como una oportunidad magnífica para ensayar su abracadabra particular.
No obstante la suavidad de los términos, me pareció que escarmentarlo era una buena y formativa idea. Dado que lo que el niño pretende es provocar y escandalizar, decidí no entrar en su juego y abochornarlo obligándolo a reconocer su oceánica ignorancia en materia sexual.
Suena bien, ¿verdad? ¿A que parece una estrategia moderna, inteligente y sagaz? Pues no lo es.
El experimento psicológico, con media familia mirando, ha resultado tal que así:
"- ¿Dónde está tu primo?
- ¡Estará haciendo sexo!
- Podría ser... ¿en qué se basan tus sospechas?
- No sé..."
El niño empezaba a sonrojarse. Convencido de mi éxito, decidí forzar la máquina:
"- Pero algo sabrás si te has dado cuenta.... ¿cómo se hace eso del sexo?
- ¡Te he dicho que no lo sé! No lo sé porque yo aún no lo he hecho. Pero tú, que haces sexo con tres mujeres deberías saberlo."
La próxima vez que el niño mencione la coyunda, le refriego las papilas con jabón del lagarto. Será menos formativo, pero es muchísimo más seguro.
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domingo, diciembre 30, 2007
Abracadabra
Categorías: infancia, magia, mi familia y otros animales, vocabulario
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