viernes, junio 08, 2007

Democracia para todo

Si hay que creer a Sir Henry Rider Haggard, y el autor de "Las Minas del Rey Salomón" no es precisamente el mejor informador posible para los asuntos del África austral, entre algunas tribus bantúes existía la costumbre de honrar a los personajes ilustres fallecidos prohibiendo mencionar su nombre. De este modo, cada vez que era necesario nombrarlos, se hacía forzoso elaborar una perífrasis que aludiera a ellos. Este esfuerzo consciente y continuo contribuía, paradójicamente, a mantenerlos en el recuerdo colectivo.

Por estas latitudes no tenemos muchos valientes guerreros que honrar, pero lo mismo debiéramos plantearnos homenajear a la democracia de forma paralela antes que el abuso del término "democrático" para todo momento y ocasión acabe por devenir en incurable epidemia.

La primera manifestación de esta virulenta infección la observé hace ya muchos años. El representante de una asociación estudiantil amenazaba con enviar a sus simpatizantes a la huelga en defensa de "una educación científica y democrática". Mi hermano y yo quedamos muy desconcertados por la declaración, así que decidimos esforzarnos en hallar a qué diantres se refería este muchacho. Tras mucho deliberar, acordamos que la aludida educación científica y democrática debía de consistir en lo siguiente. Cada vez que fuera necesario impartir un nuevo conocimiento, el profesor lo sometería a votación determinándose la respuesta correcta por el voto mayoritario -ésta es la parte democrática- . Aquellos que votaran con la mayoría serían recompensados con una ración de alimento, mientras que los minoritarios recibirían una descarga eléctrica -que es la parte científica, como ya habrán adivinado-.

Si por entonces hubiéramos sabido de lo contagioso de la enfermedad nos hubiéramos ahorrado el sarcasmo, hubieramos alertado a la Cruz Roja y tras proveer de mascarillas y desinfectantes a la población, hubieramos librado al país de una espantosa epidemia prosódica. Nuestra infantil ignorancia lo impidió y ahora es demasiado tarde. Hace unos meses sorprendí a un destacado líder político proclamando su voluntad de realizar "una labor democrática y constructiva en el ámbito de la legítima discrepancia democrática" y ayer, sin ir más lejos, otro destacado y cursi prócer nacional afirmó no preocuparse mucho por las críticas dado que él "posee una gran paciencia democrática".

Esto de la paciencia democrática es casi tan complicado como lo de la educación... Tendré que consultarlo con Starbuck. Lo mismo es que, cada vez que el político de marras recibe una crítica, se reúne con los afiliados de su partido y deciden, votando a mano alzada, si ignorar al discrepante o partirle la cara a mamporros.

Ahora que lo pienso eso será democrático pero es muy poco paciente. A lo mejor es que tardan mucho en reunirse, en votar o en darse de galletas y por eso son pacientes.... Bueno, no sé, la verdad es que no tengo ni idea de cómo funciona esto.

Si alguno descubre la solución que me la cuente.

jueves, junio 07, 2007

Del dicho al hecho

El capitán Andrés Fernández de Andrada fue uno de los más notables poetas del Renacimiento español, lo cual tiene mucho mérito, ya que de su producción sólo se conserva un poema, la "Epístola moral a Fabio" de unos 200 versos de longitud. En dicha composición, dedicada a su amigo Alonso Tello, el poeta exhorta a despreciar las ambiciones cortesanas y la persecución de cargos públicos para dedicarse, en cambio, a una vida sencilla y retirada en el solar patrio.

Durante muchos años se desconoció qué incidentes jalonaron la biografía de los dos amigos sevillanos. Sin embargo, investigaciones realizadas a lo largo del pasado siglo permitieron averiguar que ambos pasaron a Indias, pretendieron todo tipo de cargos, se dejaron el pellejo buscando riquezas y murieron desempeñando empleos públicos de poco pelo y escasa retribución: en el caso de Tello alcalde mayor de San Luis Potosí y en el de Andrada contador de bienes de difuntos en el miserable villorrio de Ixmiquilpán.

Más conocida es la hipocresía del filósofo ilustrado Jean-Jacques Rousseau, que mientras escribía sobre el buen salvaje, la bondad inherente al ser humano y los más convenientes métodos de pedagogía, depositaba a sus hijos recién nacidos en la inclusa ginebrina, célebre por su elevadísima tasa de mortalidad.

Lo de Al Gore, fracasado candidato a la Casa Blanca y actual profeta en jefe del ecologismo conservacionista, no tiene el componente trágico de la historia de Andrada ni la cuasicriminalidad de la actuación del ginebrino. Lo que, en cambio, tiene el caballero americano es bastante morro.

Según dicen por ahí, el señor Gore, recientemente galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional por su tenaz defensa de la sostenibilidad ambiental y el medio ambiente en general, no sólo gasta en su poco modesto hogar 221.000 Kwh de electricidad (multiplicando por veinte el consumo medio en su país), sino que, mucho peor, posee una mina de zinc en Tennessee que emitió 1,8 millones de kilos de vertidos tóxicos en cinco años. Esto no influye en la veracidad o conveniencia de sus advertencias climáticas, pero como exhibición de rostro no está nada mal.

Con razón lo advertía el bueno de Andrada:

"No porque así te escribo, hagas conceto
que pongo la virtud en ejercicio:
que aun esto fue difícil a Epicteto."

Y Epicteto, hasta donde yo sé, no poseía ninguna mina de zinc.

miércoles, junio 06, 2007

Cuestión de tamaño


La cría selectiva de animales y plantas es un campo abierto a fecundas realizaciones. Normalmente, lo que se ha intentado es que los bichos o los frutos sean cada vez más gordos, lustrosos y apetecibles, cosa que, con paciencia y cruzando a los ejemplares más rollizos, se puede conseguir.

En otras ocasiones, el efecto deseado es, sin embargo, precisamente el contrario. Cuenta un chascarrillo caribeño que, hace unos años, el dictador cubano Fidel Castro, en plena campaña para lograr la autosuficiencia alimentaria de sus administrados, reunió un comité de científicos cubanos para explicarles la conveniencia de distribuir ganado vacuno entre los ciudadanos de la isla y que, de este modo, el suministro de lácteos quedara garantizado.

Sin embargo, como una buena proporción de dichos habitantes reside en ciudades, el comandante consideraba que debían tomarse las medidas genéticas precisas para reducir el tamaño de los bóvidos y sus necesidades alimenticias, de modo que pudieran vivir sin dificultad en los apartamentos más exiguos de La Habana.

Estaba el militar ocupado en describir al novedoso animal cuando uno de los sabios susurró al contiguo:

- Compañero, el comandante está a punto de inventar la cabra.

Supongo que la anécdota, aunque divertida, será falsa. Si la reunión existió de verdad, los consultados dirían "sí, comandante, lo que usted y la revolución manden" y después disfrazarían a una cabra pintándole manchas negras y colgándole un cencerro.

En fin, volviendo a este lado del océano lo que está claro es que los horticultores valencianos no se hayan sujetos a las limitaciones de espacio que agobian al barbudo militar caribeño. Mi madre fue ayer a comprar naranjas y, en dos kilos, le entraron cinco. Al contemplar la cara de espanto que la visión de aquellas rojizas bolas de cañón originaba en mi madre, el tendero, hábil en la venta y veloz en el quite, sentenció:

- ¡Compartir es vivir, señora!

Que no digo yo que no, pero si alguien quiere un zumito, que se traiga una garrafa y le exprimo media.

martes, junio 05, 2007

Rebeldes

"y, si alguno no considera tiempo de guerra
al de paz que hubo en medio,
su apreciación no es correcta."
.
Tucídides



A estás alturas ya habrán oído que las siniestras alimañas con capucha endémicas del norte de nuestra península han decidido dar por finalizadas las conversaciones, contactos, roces o tocamientos que pudieran mantener con el gobierno y dedicarse, de nuevo, a perforar nucas ajenas, que es lo que les pide el cuerpo y exige la patria en construcción. La noticia es mala, muy mala, pero no es en absoluto inesperada. Teniendo en cuenta que, mientras se discutía sobre la mortadela del ayunante De Juana, los disfraces de Batasuna o el corta-y-pega navarro, los valientes gudaris han robado, extorsionado, amenazado y asesinado cuando y cuanto han querido, la mala nueva no podía dejar de anticiparse.

Pero en fin, no era de esto de lo que quería hablarles, que ya encontrarán otras plumas que analicen la información con más tiempo, sabiduría y talento. Lo que yo quería comentar es el titular con que la agencia Reuters informa de la noticia. Agárrense las pajarillas, que corren riesgo grave de caerse al suelo:

"Basque rebels ETA call off Spanish ceasefire" o, en lengua vernácula, "Los rebeldes vascos de ETA ponen fin al alto el fuego".

¡Toma ya! ¡Los rebeldes vascos! ¡Cácenme esa mosca por el rabo! Se conoce que la fórmula habitual ("el grupo separatista vasco") les empezaba a parecer demasiado comprometida, ya que separatista rima con terrorista y lo mismo se ofendía algún asesino con chapela. Yo les sugiero, para la próxima, que les denominen "euskeric rascals", que lo de pilluelos eusquéricos queda mucho más entrañable y menos ofensivo.

Claro que, mejor que no protestemos mucho, porque es costumbre extendida en los medios patrios llamar "resistentes", "rebeldes" o "insurgentes" a los adorables pilluelos que colocan bombas en los mercados de Bagdad, decapitan periodistas o ametrallan a la gente en la cola de la panadería. Se podría decir que donde las dan las toman, pero yo, que soy más amigo de las citas bíblicas que del refranero español, prefiero unirme al Rey Salomón y proclamar a coro:

"Stultorum numerus infinitus est". (*)

-ooOoo-

(*) "Es infinito el número de los necios".

lunes, junio 04, 2007

Himnos

Parece ser que los cerebros pensantes del Comité Olímpico patrio, hartos de contemplar con envidia cómo los atletas extranjeros entonan emocionados sus himnos nacionales mientras los nuestros musitan "chunda-chunda-chunda" con cara de haba seca, han decidido encargar una letra que, convenientemente acoplada a la saltarina "Marcha Real" permita a nuestros deportistas ejercitar sus capacidades canoras. La iniciativa, como todas las que se toman en este país, ha suscitado una curiosa y surrealista polémica. Hozando veloz en un par de foros que trataban el asunto he encontrado opiniones para todos los gustos, entre las cuáles, tres me han dejado ojiplático, estupefacto y patidifuso. A saber:

- Un tipo señalaba que tener un himno con letra era fascista. ¡Vaya hombre! ¡Qué disgusto se van a llevar en China cuando descubran que, cada vez que los disciplinados cuadros del partido cantan la "Marcha de los Voluntarios", le están haciendo el caldo gordo a Mussolini;

- Otro decía que el himno ya tenía música: la del "himno del riego" (como suena). Yo he intentado encajar "Que llueva, que llueva la Virgen de la Cueva..." en la música y la verdad es que no queda nada mal. Lo mismo va ser ésta la solución correcta;

- Por último, un buenrollista inspirado ha declarado que, para que el himno no ofenda a nadie lo suyo sería incluir una estrofa en cada lengua o dialecto regional. Iba a quedar un poco largo y bastante difícil de memorizar, pero miren ustedes, los griegos llevan un par de siglos con un himno de 158 estrofas y nadie se ha quejado. Claro, que en las ocasiones solemnes sólo entonan las dos primeras. Queda feo recibir a un diplomático extranjero y que se te muera de viejo mientras le cantas tu himno.

De todos modos, en algo tenía razón el último proponente: tal y como están las cosas seguro que nos va a quedar una letra de lo más sosa, aburrida y políticamente correcta. De hecho, ya se ha filtrado que el hilo conductor de la misma girará alrededor del carácter abierto de la tierra hispánica. Menos mal que "patera" es fácil de rimar.

Una lástima, porque la tradición de los himnos es decir un montón de tonterías surrealistas. Por ponerles un par de ejemplos:

- La primera estrofa del himno holandés concluye con un curiosísimo: "al Rey de España yo siempre honré", que no sólo es una mentira como un piano de gorda sino que, en el himno de un país extranjero, queda raro de narices.

- El himno polaco, la mazurca de Dabrowsky, un prodigio de actualidad, afirma que Polonia está ocupada por los suecos y que los patriotas polacos la liberarán acompañados de Napoleón Bonaparte.

En fin, esperemos que si al final damos con una letra que nos guste, no nos pase como a los islandeses, que ni mencionan a Napoleón ni al Rey de España, ni tienen 158 estrofas, pero sí una melodía tan enrevesada y aguda que dos de cada tres lugareños se declaran incapaces de cantarla.

Lo mismo les podíamos alquilar "Asturias, patria querida", que es bien pegadiza y facilita, para que la canten entre volcanes, fiordos y glaciares.

domingo, junio 03, 2007

Marchando una de disciplina naval

.
Comoquiera que esta semana he distraído mis cada vez más escasos ocios con una delirante película de piratas y el domingo es la jornada que con más frecuencia dedico a las anecdotillas históricas, hoy, por no cambiar de tercio sin licencia del presidente, voy a contarles una historieta naval.

En los preliminares de la batalla de Trafalgar, el almirante Nelson ordenó a su oficial de señales, un tal John Pasco, que mediante la reglamentaria combinación de banderas, transmitiera a toda la flota inglesa la siguiente señal:


Tal galimatías colorista significaba "England expects that every man shall do his duty", que en cristiano equivale a "Inglaterra espera que cada hombre cumplirá su deber" y que, desde entonces, se ha tenido como ejemplo señero de la clase, distinción y elevado sentido del honor de la marina inglesa.

Pues bien, ni clase, ni distinción, ni honor ni pepinillos en vinagre. La proclama de Lord Nelson era una amenaza en toda regla. Sepan ustedes que, el párrafo duodécimo de la norma que regulaba el comportamiento de la marina británica de la época, los célebres Articles of War, aclaraba que:

"Cualquier persona en la flota, que, por cobardía, negligencia o desafección, se retirare o mantuviere aparte durante una acción de guerra o no viniere a la lucha o no hiciere lo máximo para tomar o destruir todo barco que tuviera deber de atacar o para auxiliar y aliviar cualquier navio de Su Majestad o de sus aliados que fuera su deber auxiliar y aliviar, cualquier persona que de este modo procediere, tras ser condenado en Consejo de Guerra, será inmediatamente ejecutado."

Vamos, que mucho honor y mucha gaita, pero, al que se amilane lo colgamos de la cofa. No crean ustedes que los ingleses se tomaban sus leyes en broma: al almirante Byng, por no arrimarse demasiado al enemigo durante la batalla de Menorca (1756), lo fusilaron en el puerto de Portsmouth el 14 de marzo de 1757. Voltaire, en un memorable diálogo de su "Candide ou l'Optimiste", argüía que la medida era notoriamente injusta, ya que, si el marino inglés había sido condenado por atribuirse su derrota a combatir demasiado lejos de su rival francés, resultaba por otro lado indudable que el almirante francés le había derrotado combatiendo a idéntica distancia.

Claro, que, como inmediatamente señalaba un interlocutor inglés:

"- Sin duda, pero en este país se estila matar a un almirante de vez en cuando con objeto de animar a los demás."

De todos modos, qué quieren que les cuente, el método sería un rato bruto, pero funcionaba bastante bien. Sirvan de ejemplo los 22 navíos que perdió la flota francoespañola en Trafalgar, donde Nelson sacó las banderitas, sin concederse, siquiera, el alivio moral de hundir un solo velero inglés.

viernes, junio 01, 2007

Ruedas de Molino

"If I were to suggest that between the Earth and Mars
there is a china teapot revolving about the sun in an elliptical
orbit, nobody would be able to disprove my assertion."
Lord Bertram Russell


Una encuesta elaborada por el instituto OPINA y publicada en El País, diario independiente de la mañana, revela, cinco días después del empate técnico de las municipales, que, en caso de celebrarse hoy nuevos comicios, el PSOE aventajaría al PP en seis puntos porcentuales; al cambio, unos 550.000 votos.

Otra encuesta, elaborada por el instituto TELAINVENTAS para El Capitán Achab, bitácora drogodependiente del mediodía, desvela que, de repetirse hoy el Gran Premio de Formula Uno que se celebró el domingo, lo ganaría un chino cojo montado en un triciclo rosa tras doblar al resto de participantes marcha atrás, derrapando y sin poner el intermitente.