Cuando la gente dedica un sábado a ir de compras, adquiere un par de zapatitos monos o un jersey de lana de oveja. En un arrebato de consumismo rústico, este servidor de ustedes y su rubia de cabecera intentaron, por su parte, comprar cincuenta litros de gasóleo agrícola. Intentar es el verbo correcto, pues la cooperativa que vendía el combustible imitaba con notable precisión la apariencia de un pueblo fantasma.
Por si acaso habíamos aparecido en mal momento, la nena me pidió que comprobara el horario de venta:
- Anda, mira cuándo abren.
Tras indagar un poco y dar con una pizarra magnética que informaba de precios y horarios, estuve en condiciones de responder la pregunta:
- Los sábados abren de 7.60 a 13.00
- ¿Siete-sesenta? ¿Eso qué quiere decir?
- Que se les ha perdido el imán del ocho, supongo.
Para que luego digan que la boina atrofia el intelecto.
Por si acaso habíamos aparecido en mal momento, la nena me pidió que comprobara el horario de venta:
- Anda, mira cuándo abren.
Tras indagar un poco y dar con una pizarra magnética que informaba de precios y horarios, estuve en condiciones de responder la pregunta:
- Los sábados abren de 7.60 a 13.00
- ¿Siete-sesenta? ¿Eso qué quiere decir?
- Que se les ha perdido el imán del ocho, supongo.
Para que luego digan que la boina atrofia el intelecto.
