Lejos de mí defender el oficio de los censores, pero existen artistas a quienes la censura les sienta la mar de bien. Un ejemplo paradigmático es Luis García Berlanga. En la mente del director valenciano, las acerbas genialidades convivían de siempre con mujeres en porretas. Cuando la censura le recortaba las suripantas, el hombre dirigía "El Verdugo" o "Bienvenido Mr. Marshall". Desaparecidos el censor y sus tijeras, las mozas en cueros devoraron todo lo demás.
Les cuento todo esto porque la editorial Destino ha decidio reeditar las obras completas de Juan Benet restituyendo los párrafos que cercenó la censura. Juan Benet es uno de los escritores españoles del pasado siglo que más alaba la crítica especializada. No obstante, como es posible que nunca hayan reunido el valor necesario para embucharse uno de sus mamotretos les dejo un ejemplo paradigmático de su estilo:
"Por un sarcasmo tectónico la margen derecha del Torce, a lo largo de esos veinticinco kilómetros del curso encajado en el paleozoico, parece coincidir con la línea de mayor resistencia de toda la formación, definida por una acumulación sucesiva de casi todos los pisos primarios superpuestos en varias hojas de corrimiento detenidas allí no por el antagonismo de otras formaciones más jóvenes y resistentes sino por el agotamiento de su impulso de avance. De forma que muy pronto, a la altura de El Puente de Doña Cautiva, a menos de quince kilómetros al norte de Región, el valle adquiere su perfil en V cerrada, tan característico de las cuarcitas, y la presencia de la Sierra -tan nítida y definida desde las terrazas de Región- se oculta súbitamente tras sus propios aledaños."
Volverás a Región (I)
Sé que lo que voy a decir se ubica a medio camino entre la gamberrada y la herejía, pero si no lo digo, reviento.
Lo último que necesita una novela de Juan Benet es un solo párrafo adicional.
