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viernes, mayo 08, 2009

Mediapaga


La carrera militar del almirante Blas de Lezo y Olabarrieta (1689-1741) fue una sucesión ininterrumpida de victorias contra el inglés que comenzó en la Guerra de Sucesión Española y terminó con la increíble defensa de Cartagena de Indias, donde los seis barcos y cuatro mil hombres del guipuzcoano bastaron para contener los 186 navíos y treinta mil combatientes del almirante inglés Edward Vernon. La Fama, deidad caprichosa y avarienta, exigió un precio enorme por conquistar tanta gloria: 

- a los quince años, en la batalla naval de Vélez Málaga, una bala de cañón arrancó la pierna izquierda del marino español;

- a los diecisiete, defendiendo el puerto francés de Toulon, una esquirla le reventó el ojo izquierdo;

- con veinticinco años cumplidos, una bala de mosquete le inutilizó el brazo derecho mientras participaba en el sitio de Barcelona.

Sus hombres, con esa mezcla de admiración, zumba y temor reverencial que el español reserva de siempre para los héroes patrios, le llamaban "Mediohombre".  La Marina Española, en justo homenaje al valor del vascongado, ha puesto su nombre a la fragata F-103, una de las más modernas de nuestra flota, la cual acaba de ser destinada a luchar contra los piratas somalíes. 

Hasta aquí todo es normal.  Resulta, sin embargo, que, por oscuros motivos burocráticos, la tripulación de la Blas de Lezo va a cobrar la mitad que el resto de marinos españoles desplazados a la zona.

Claro, como sirven en la Mediohombre los tienen a media paga. 

martes, julio 29, 2008

Eso no se hace



La empresa de calzado Nike se ha visto obligada a retirar un anuncio del mercado estadounidense tras verse motejada de homófoba e intolerante por un nutrido pelotón de ciudadanos indignados. En el polémico cartel, reproducido al comienzo de estas líneas, se observa cómo un jugador de baloncesto salta sobre su defensor golpeándole en la cara con su entrepierna. Unas letras de gran formato sentencian: "Eso no está bien".

Así a bote pronto, el anuncio parece un tanto rudo, zafio y grosero. Nada más. Sin embargo, a juicio de los escandalizados, nos hallamos ante un caso de la mayor gravedad: la escena simboliza, si no representa, una relación sexual consentida entre dos varones. El texto del anuncio se convierte, por tanto, en una intolerable condena de la homosexualidad.

No estoy yo muy versado en los más íntimos vericuetos del gay amor, pero sospecho que partirle el naso a tu pareja con un certero golpe de escroto no es una práctica que goce de demasiada popularidad. Incluso si los tipos del anuncio, en lugar de practicar deporte, se hallan en simbólica coyunda, yo encuentro procedente la advertencia del fabricante: "eso no se hace, que duele".

Lo mismo soy un homófobo también.
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miércoles, diciembre 26, 2007

Por probar probar...

Decía el difunto Jaime Campmany que él lo había probado todo menos montar en globo y tomar por la retambufa. Conociendo las filias y fobias del escritor murciano, me atrevería a asegurar que no esperaba encontrar demasiada satisfacción en aquellas actividades. Normal, a fin de cuentas, el desagrado es el motivo más frecuente de rehuir las novedades. No es, sin embargo, el único. Ayer me comentaba un conocido que él no probaba las drogas duras porque estaba seguro de que le iban a encantar.

Yo llevaba un año largo resistiéndome a probar el pádel. Después de tres horas dando brincos y repartiendo zurriagazos no tengo claro si mi motivo para eludirlo era el del escritor con vértigo o el del drogadicto por hipótesis.



Mi cabeza está con el farlopero, las agujetas de mis muslos con el murciano.
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domingo, noviembre 04, 2007

Time to be manly

"Truly manly men do not dance.
Think of John Wayne, Arnold Schwarzenegger...
Arnold doesn't dance, he can hardly walk."
In&Out

No se lo van a creer ustedes -y eso no es una sugerencia sino una orden- pero, por esos mundos de Dios, hay gente tan desencaminada y confusa que llega a dudar de mi orientación sexual. El otro día, una lejana conocida, tras oír mi nombre yuxtapuesto al de cierta fermosa y rizada muchachuela, tuvo el cuajo de preguntar: "¿pero ese chico no era gay?"

Pues no, no lo es y a partir de ahora va a actuar en consecuencia. Es hora de aclarar la situación del modo más terminante. Es hora de emprender acciones que publiciten mi profunda y declarada heterosexualidad. En definitiva, ¡es hora de actuar como un hombre!

Mañana mismo tiro las existencias de té al jazmín y me compro medio kilo de té con vainilla y bourbon.

¡Hombre, ya! Mariconadas, las justas.