Mostrando entradas con la etiqueta vidas ejemplares. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vidas ejemplares. Mostrar todas las entradas

lunes, julio 12, 2010

Bastante poco hizo el Duque de Alba


Como toda fiesta tiene su novena hoy también toca hablar del Mundial de Fútbol. Mañana ya buscaré otra cosa para entretenerlos.

Con sus víctimas todavía insepultas, Wesley Sneijder, centrocampista creador de la selección neerlandesa, asegura que el arbitraje fue escandaloso y que el trencilla les robó la final. Tras echarle un vistazo al vídeo del partido creo que es mi deber proclamar que el holandés tiene más razón que un santo. El árbitro se comió un ippon como un castillo en el primer asalto y un clarísimo K.O. en el segundo.

Es una vergüenza, lo sé, pero en los deportes de lucha son muy frecuentes estos amaños.

miércoles, noviembre 18, 2009

Ordo Beatae Mariae Virginis de Mercede et de Redemptione Captivorum


La Orden de la Merced y de Redención de Cautivos, fundada por San Pedro Nolasco en 1218, tenía como propósito original la liberación de cautivos cristianos en poder de musulmanes, que estaban, por tanto, en grave riesgo de perder su fe. Era una preocupación comprensible. En aquella época el Mediterráneo estaba infestado de piratas berberiscos y eran muchos los cautivos que renunciaban a la fe de Cristo para mejorar su suerte, decisión aborrecible a ojos de aquellos beneméritos frailes, que recorrían Europa solicitando limosnas para pagar los rescates.

Si las limosnas no bastaban y el caso era urgente, los religiosos disponían de un recurso de emegencia. Además de los votos de obediencia, pobreza y castidad, los mercedarios tenían prometido "entregarse como rehenes y, en su caso, dar la vida si fuera necesario para cumplir su misión". Escríbase en el haber de los frailes que cumplieron su promesa con franca heroicidad y que fueron muchos los mercedarios que acabaron muertos por un simple retraso en el pago de los rescates.

Más curioso es el caso del tarraconense Pedro Armengol, que fue bandolero antes que fraile, y se ofreció como rehén en Berbería a cambio de la libertad de unos cautivos. Era cláusula añadida al pacto que una cantidad adicional de dinero debía pagarse en fecha fija, sancionándose el retraso con la muerte del religioso. El encargado de traer el dinero, un tal Guillermo de Firenze, se retrasó por una tormenta y llegó en el momento preciso en que estaban ahorcando al catalán. Armengol sobrevivió, pero se le quedó el cuello torcido para el resto de sus días. La Orden, temerosa de que un nuevo retraso les dejara sin un hermano ejemplar, lo repatrió a Tarragona, donde sólo se cuelgan los salchichones de Vic.

Visto el sistema infalible que hemos desarrollado para liberar cautivos -pagar con cargo al presupuesto, mirar para otro lado y ponerse un candado en la boca- tal vez debiéramos ponernos en contacto con la Orden de la Merced. Cierto es que, desde la abolición de la esclavitud, la Orden no se dedica ya a estas cosas, pero el que tuvo retuvo y experiencia tuvieron mucha.

Además, aunque el rescate lo pagaríamos igualmente a escote, contribuiríamos por vía de limosna, que es pago beneficioso para la salud del alma, y no por vía de impuestos, que es contribución indiferente para la vida espiritual.