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viernes, marzo 19, 2010

Amor más allá de la cárcel

Hoy, tras quince años de separación forzosa, Luis Roldán podrá reunirse con el botín que jamás devolvió.





Discúlpenme una lagrimilla. Estas historias de amor perseguido a mí me conmueven mucho.

jueves, septiembre 03, 2009

Saqueadores de tumbas

El paso del tiempo ha sido muy cruel con algunas profesiones tradicionales. ¿Quién daría hoy trabajo a un carbonero, a un herrador, a un arriero? ¿Dónde hallar un calderero, un cómitre o un lañador?

Especialmente doloroso es el caso de los ladrones de tumbas. En la antigüedad, el negocio de expoliar fiambres podía ser muy lucrativo. Los poderosos de la Tierra se inhumaban con toda suerte de riquezas con la fútil esperanza de perpetuar su imperio en la otra vida. El saqueador se arriesgaba a una muerte espantosa si le pillaban con las manos en la pirámide pero, al menos, se jugaba el pescuezo por un buen montón de dinero.

Pasó el tiempo y las creencias cambiaron. Con el advenimiento del cristianismo, la humildad multiplicó su cotización en el mercado de la salvación eterna y la inhumación en hábito de cartujo pasó a ser uso corriente en los sepelios de postín. El negocio del saqueo se fue al garete.


Menos mal que el difunto Michael Jackson era un hombre chapado a la antigua y sus deudos han optado por inhumarle en un cómodo y vistoso ataud de de oro.

¡Manos a las palas, muchachos! Es la mejor oportunidad desde que Tutankamón hincó el pico.

sábado, junio 20, 2009

Democracia y media

Conforme trascienden más datos sobre las elecciones de la semana pasada, más difícil se hace sostener que no existe verdadera democracia en Irán.

Al fin y a la postre, en un país donde es posible que voten el 140% de los electores de una circunscripción, es necesario que exista, como poco, democracia y media.

viernes, abril 24, 2009

Del amor en la tierra de los naranjos

La comidilla política del día es la conversación telefónica, filtrada por El País, entre Francisco Camps, ese Mortadelo con lentillas que preside la Comunidad Valenciana, y Álvaro Pérez, gemelo corrupto del superintendente Vicente. No es de extrañar que el coloquio haya atraído la atención del público, su contenido resulta muy sorprendente.

Sería de esperar que el presunto mangante y su supuesto compinche se pusieran de acuerdo en el modo de asaltar el erario público, en los medios de ocultar el robo o en la manera mejor de disfrutar sus ilícitas ganancias. Que descuelguen el teléfono para decirse: "te quiero un huevo", "tenemos que hablar de lo nuestro" y "lo nuestro es muy bonito" rebasa todos los límites que impone la milenaria tradición del gremio de los ladrones.  Visto lo visto, no me extrañaría que aquellos trajes a medida que el bigotudo le regalaba al calvo no fueran tales trajes sino ajustados tangas de piel de leopardo.

Querido Juez instructor, ¿está usted seguro que estos dos metían mano en la caja de todos? Lo de meter mano, yo también lo intuyo. Lo que no me cuadra es que fuera en la caja.

miércoles, febrero 18, 2009

El misterio de Isla Bermeja

Con tanto hacer chanzas sobre el ministro Bermejo -¡oh misterios de la cerebración inconsciente!- me han entrado ganas de hablar de una isla tocaya suya.

En algún momento indeterminado del siglo XVI, un navegante extraviado topó con una pequeña isla a ciento ochenta millas náuticas de la costa del Yucatán. Como el pequeño pedazo de roca no tenía demasiado interés, el marino le puso nombre -"Isla Bermeja"- y prosiguió su viaje.

Aunque la isla figuraba en los mapas, nadie se acordó de ella hasta que Estados Unidos y México comenzaron a negociar los derechos de explotación petrolífera de la zona. Algún mexicano avispado se percató de cómo la isla permitía extender la frontera marítima hacia el norte. Para mayor seguridad de sus derechos, el gobierno azteca envió un barco a la isla con órdenes de precisar su localización. El navío regresó con una desagradable sorpresa: la isla Bermeja no estaba allí.

El público, en función del grado de imaginación o mala idea de cada cual, ha propuesto diversas teorías:

- La isla Bermeja no ha existido jamás. El navegante que afirmó haberla encontado estaba más ciego que un topo o se había pasado con el ron. La falsedad del descubrimiento pasó inadvertida por hallarse el peñasco alejado de todas las rutas de navegación.

- El marino no estaba borracho pero sí perdido. La isla existe pero está en otro lugar.

- La isla existía pero presentaba graves defectos de construcción y estabilidad. Un movimiento sísmico o un huracán desproporcionado se la llevó de vuelta al fondo del mar, matarile-rile-rón.

- Los norteaméricanos -esta es muy buena- se acordaron de la isla antes que los mexicanos y la volaron por los aires.

- La más divertida para el final. La isla existía, existe y continúa en el lugar de siempre. Una buena ración de dolares convenientemente distribuida convenció a la expedición mexicana que la buscaba de darse media vuelta sin encontrarla.

Mientras al otro lado del charco intentan averiguar quién se llevó la isla yo les voy a dar otro dato curioso. Si buscas "Isla Bermeja" en "Google Earth"...



El dichoso programa afirma haberla encontrado, pero te señala un trozo de océano a cincuenta metros de profundidad.