Hoy, tras quince años de separación forzosa, Luis Roldán podrá reunirse con el botín que jamás devolvió.
Discúlpenme una lagrimilla. Estas historias de amor perseguido a mí me conmueven mucho.
viernes, marzo 19, 2010
Amor más allá de la cárcel
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jueves, septiembre 03, 2009
Saqueadores de tumbas
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sábado, junio 20, 2009
Democracia y media
Conforme trascienden más datos sobre las elecciones de la semana pasada, más difícil se hace sostener que no existe verdadera democracia en Irán.
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viernes, abril 24, 2009
Del amor en la tierra de los naranjos
La comidilla política del día es la conversación telefónica, filtrada por El País, entre Francisco Camps, ese Mortadelo con lentillas que preside la Comunidad Valenciana, y Álvaro Pérez, gemelo corrupto del superintendente Vicente. No es de extrañar que el coloquio haya atraído la atención del público, su contenido resulta muy sorprendente.
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miércoles, febrero 18, 2009
El misterio de Isla Bermeja
Con tanto hacer chanzas sobre el ministro Bermejo -¡oh misterios de la cerebración inconsciente!- me han entrado ganas de hablar de una isla tocaya suya.
En algún momento indeterminado del siglo XVI, un navegante extraviado topó con una pequeña isla a ciento ochenta millas náuticas de la costa del Yucatán. Como el pequeño pedazo de roca no tenía demasiado interés, el marino le puso nombre -"Isla Bermeja"- y prosiguió su viaje.
Aunque la isla figuraba en los mapas, nadie se acordó de ella hasta que Estados Unidos y México comenzaron a negociar los derechos de explotación petrolífera de la zona. Algún mexicano avispado se percató de cómo la isla permitía extender la frontera marítima hacia el norte. Para mayor seguridad de sus derechos, el gobierno azteca envió un barco a la isla con órdenes de precisar su localización. El navío regresó con una desagradable sorpresa: la isla Bermeja no estaba allí.
El público, en función del grado de imaginación o mala idea de cada cual, ha propuesto diversas teorías:
- La isla Bermeja no ha existido jamás. El navegante que afirmó haberla encontado estaba más ciego que un topo o se había pasado con el ron. La falsedad del descubrimiento pasó inadvertida por hallarse el peñasco alejado de todas las rutas de navegación.
- El marino no estaba borracho pero sí perdido. La isla existe pero está en otro lugar.
- La isla existía pero presentaba graves defectos de construcción y estabilidad. Un movimiento sísmico o un huracán desproporcionado se la llevó de vuelta al fondo del mar, matarile-rile-rón.
- Los norteaméricanos -esta es muy buena- se acordaron de la isla antes que los mexicanos y la volaron por los aires.
- La más divertida para el final. La isla existía, existe y continúa en el lugar de siempre. Una buena ración de dolares convenientemente distribuida convenció a la expedición mexicana que la buscaba de darse media vuelta sin encontrarla.
Mientras al otro lado del charco intentan averiguar quién se llevó la isla yo les voy a dar otro dato curioso. Si buscas "Isla Bermeja" en "Google Earth"...
El dichoso programa afirma haberla encontrado, pero te señala un trozo de océano a cincuenta metros de profundidad.
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