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jueves, septiembre 03, 2009
Saqueadores de tumbas
El paso del tiempo ha sido muy cruel con algunas profesiones tradicionales. ¿Quién daría hoy trabajo a un carbonero, a un herrador, a un arriero? ¿Dónde hallar un calderero, un cómitre o un lañador?
Especialmente doloroso es el caso de los ladrones de tumbas. En la antigüedad, el negocio de expoliar fiambres podía ser muy lucrativo. Los poderosos de la Tierra se inhumaban con toda suerte de riquezas con la fútil esperanza de perpetuar su imperio en la otra vida. El saqueador se arriesgaba a una muerte espantosa si le pillaban con las manos en la pirámide pero, al menos, se jugaba el pescuezo por un buen montón de dinero.
Pasó el tiempo y las creencias cambiaron. Con el advenimiento del cristianismo, la humildad multiplicó su cotización en el mercado de la salvación eterna y la inhumación en hábito de cartujo pasó a ser uso corriente en los sepelios de postín. El negocio del saqueo se fue al garete.
Menos mal que el difunto Michael Jackson era un hombre chapado a la antigua y sus deudos han optado por inhumarle en un cómodo y vistoso ataud de de oro.
¡Manos a las palas, muchachos! Es la mejor oportunidad desde que Tutankamón hincó el pico.
Categorías: al ladrón al ladrón, la momia, noticiario
jueves, junio 25, 2009
Momio
El añorado Jaime Campmany alertaba de cuán peligroso es fiarse de las apariencias con unos versitos jocosos de inspiración lorquiana:
"Y que yo me la llevé al río
pensando que era mozuela
y resultó ser un tío
que por poco me la cuela."
Lo de menos es el río, que puede ser igual el Hudson que el Nilo, pues el problema es tan antiguo como universal. Lean la historia que sigue y lo comprobarán.
Una de las piezas más populares del Museo de Brooklyn, en Nueva York, era la momia de Lady Hor, fiambre nilótico de tres mil años de antigüedad en perfecto estado de revista. Los arqueólogos sabían el nombre de la moza por venir grabado en su sarcófago antropomorfo; el sexo se tenía por cierto por carecer éste de barba, presentar rasgos suaves, abultado pecho y, en general, una pinta de jai como para invitarla a la última copa en el ático de tu pirámide.
Será por el rigor mortis, pero el lino me roza la entrepierna
Los conservadores del museo, por mejor saber de su inquilina y averiguar el motivo de su muerte, la sometieron a una resonancia magnética. No se pudo hallar la causa del óbito pero sí el equipamiento completo del macho de la especie entre las piernas del cadáver. Toda una sorpresa para los arqueólogos que no llegó a susto por conservar la momia las vendas en su sitio y no mostrar indicios de haber muerto por sobredosis de viagra.
No os lo vais a creer, pero esa momia me está poniendo ojitos
A partir de ahora, la momia pasará a llamarse Hor a secas. Todo el que haya visto una peli de serie B conoce las malas pulgas que se gastan los egipcios en conserva y no es cuestión de provocar al difunto cuestionando su virilidad. Después de tres mil años de siesta lo mismo se despierta retozón.
Y que yo me la llevé al Nilo,
pensando que era mozuela
y resultó ser un tío
de las afueras de Tebas.
martes, febrero 19, 2008
La novela de la momia
Un equipo de arqueólogos españoles viaja a Egipto, se pone a escarbar en la arena como un terrier con estudios, desentierra una momia, descifra los jerogíficos del sarcófago y resulta que el fiambre era un tal Íker, arquero de profesión y vestido de lino blanco de la cabeza a los pies.
Será verdad que la Liga está en el aire, que el Real amaga la crisis y el Barça recorta las diferencias, pero lo cierto es que hasta las momias se están pasando al Madrid.
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Categorías: deportistas y deporte, la momia, noticiario
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