La concurrencia habitual de la biblioteca en que me recluyo por las mañanas no es demasiado peculiar. Conforme se abren las puertas del lugar, los opositores nos distribuimos por los asientos a puestos fijos y espaciado regular. Unos pocos universitarios se incorporan después. A las once en punto, aparece un elegante anciano encorbatado, toma de la estantería un libro sobre la Revolución Francesa, lo lee durante una hora y se marcha a continuación. Despuéblase la biblioteca en el orden inverso, quédome solo, calo el chapeo, requiero el paraguas, miro al soslayo, voyme a comer y no queda nada.
Hoy, sin embargo, una adolescente de aspecto marcadamente nacional se ha sentado frente a mí. Tras rebuscar en su hipertrofiado macuto, ha extraído un manual de química orgánica y se ha puesto a estudiar. Nada raro habría en ello si el libro no hubiera estado escrito en noruego, dialecto bokmal.
Desde un punto de vista científico la cosa no tiene la menor importancia: hasta donde alcanzan mis conocimientos, el oksygen, el hydrogen y el karbon se combinan con la misma soltura con que se ayuntan oxígeno, hidrógeno y carbono... Lo que no puedo dejar de preguntarme es dónde demonios estará escolarizada esta muchacha. ¿Hay un Liceo Noruego en Madrid? ¿Le ha tocado en el reparto de plazas un instituto de Trondheim? ¿Se compró el libro en una oferta del EBay? ¿Es la sobrina madrileña de Papá Noel?
Al final resultará que tenemos lengua propia en los Madriles, Chamberí lo fundó Erik el Rojo, los primeros chulos gastaban casco con cuernos y estamos pendientes de la correspondiente inmersión lingüística y normalización dialectal.
En cualquier caso, urge reformar el Estatuto de Autonomía y reprogramar Vicky el Vikingo en versión original.
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Hoy, sin embargo, una adolescente de aspecto marcadamente nacional se ha sentado frente a mí. Tras rebuscar en su hipertrofiado macuto, ha extraído un manual de química orgánica y se ha puesto a estudiar. Nada raro habría en ello si el libro no hubiera estado escrito en noruego, dialecto bokmal.
Desde un punto de vista científico la cosa no tiene la menor importancia: hasta donde alcanzan mis conocimientos, el oksygen, el hydrogen y el karbon se combinan con la misma soltura con que se ayuntan oxígeno, hidrógeno y carbono... Lo que no puedo dejar de preguntarme es dónde demonios estará escolarizada esta muchacha. ¿Hay un Liceo Noruego en Madrid? ¿Le ha tocado en el reparto de plazas un instituto de Trondheim? ¿Se compró el libro en una oferta del EBay? ¿Es la sobrina madrileña de Papá Noel?
Al final resultará que tenemos lengua propia en los Madriles, Chamberí lo fundó Erik el Rojo, los primeros chulos gastaban casco con cuernos y estamos pendientes de la correspondiente inmersión lingüística y normalización dialectal.
En cualquier caso, urge reformar el Estatuto de Autonomía y reprogramar Vicky el Vikingo en versión original.
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