domingo, octubre 31, 2010

Marciano

El consenso de casi todas las naciones antiguas situaba los sentimientos en el corazón, viscera sensible que se acelera con el miedo, se sosiega con la calma, se sobresalta con las malas noticias y se paraliza con la muerte. De ahí que abunden las expresiones que lo citan en contextos emocionales: "partir el corazón", "tener el corazón roto", "tener el corazón en un puño"...

Si me hubieran preguntado a mí, muy distinto sería nuestro idioma. Cuando a mí me parten el corazón lo que se me encoge es el diafragma, así que, además de triste parezco un fumador con asma.

En fin, qué razón tienen los que opinan que soy marciano.

sábado, octubre 30, 2010

Inventos

Mi abuela se está introduciendo de hoz y coz en la sociedad contemporánea y sus sorprendentes modernidades. Primero fue el microondas, que la dejó patidifusa con su eficiente celeridad:

- La tortilla... ¡un minuto y está que pela!

Después fue el Skype, que le ofreció la posibilidad de comunicarse con sus nietos expatriados pegándole gritos a un televisor con chorreras:

- Si parece que esté ahí... y ¡además de balde!

La última sucedió ayer. Mi tío se ofreció a acercarla en coche al médico y la buena mujer regresó contando maravillas:

- ¡Qué bien que fuimos en el coche de tu tío! Te montas y una vocecilla te va diciendo todo lo que tienes que hacer.

La verdad sea dicha, me sorprende que esta innovación la pille de nuevas. Se llama "mujer" y la inventaron a principios del paleolítico.

jueves, octubre 28, 2010

Abominable

Para la próxima noche de brujas tengo el disfraz perfecto: el abominable hombre de las nueve. A las nueve de la mañana ya está en la oficina y a las nueve de la noche sigue allí.
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No sé a ustedes, pero a mí me pone los pelos de punta. Además, la corbata me sienta bien.

miércoles, octubre 27, 2010

Cultura corporativa

Mis queridos suspiritos azules, hoy les voy a contar cómo nace la cultura corporativa.

En el pasillo inmediato a mi puesto de trabajo hay una impresora de uso común para toda la oficina. Como natural consecuencia de dicho uso colectivo, el chisme se queda cada dos por tres sin papel y hay que rellenarla de impolutos folios en blanco, para lo cual la maquina dispone de sos compartimentos superpuestos.

Ayer, mi secretaria me pilló alimentando al bicho y, con alarmados aspavientos, me advirtió:

-¡No cargues la bandeja inferior que se estropea la máquina!

Supongo que tal convencimiento arranca de alguna experiencia ancestral de gran valor espiritual para mi nueva tribu, así que me abstuve de comentar que llevo dos meses metiendo los folios por donde mejor me peta sin causar averías y deposité las hojas en la bandeja de arriba.

Es más, cuando el año que viene algún abogado novato infrinja el tabú, seré yo quien le amenace con las penas del infierno. Todo sea por mantener la cohesión de la horda.

martes, octubre 26, 2010

Taifa

Hoy, al salir del trabajo, me he ganado una insignia de boy scout. Poca cosa, en realidad. Una infortunada señora ha tropezado con un socavón y se ha abierto la ceja con un bordillo. Como yo entiendo más de demandas que de suturas y era tiempo más de curar la herida que de litigar con el Concello, he acompañado a la lesionada al centro de salud más cercano.

Los médicos han sido amabilísimos, pero, lo crean o no, he tenido que pelearme con los burócratas de la entrada para que obviasen el domicilio de la paciente y le permitieran acceder a una cura de urgencia. Así de absurdo y así de triste: la señora con la cara ensangrentada y yo peleándome con un recepcionista.

No sé qué tendrá este país para que cualquier división administrativa mediananmente racional acabe por transformarse en una taifa beligerante, pero visto lo visto, es cuestión de momentos que le declaren la guerra al ambulatorio más próximo.

lunes, octubre 25, 2010

Modestia

Hay gente que se excede con la modestia. Por poner un ejemplo, fíjense en los miembros de esta comunidad de vecinos.


Según todos los indicios, si hablas bien de ellos, te denuncian.

domingo, octubre 24, 2010

Innovación


Cuando alguien le pregunta al innovador cocinero Ferrán Adrià el secreto de su creatividad incesante, este suele afirmar que pasa tanto tiempo cocinando en su restaurante como experimentando en su laboratorio.

Cade genio culinario tiene su método particular. El mío consiste en guardar el azúcar y la sal en dos botes idénticos de café soluble.

Simple como pocas cosas lo son en la vida, pero les prometo que mi nuevo curry agridulce tiene un sabor inolvidable.