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domingo, enero 11, 2009

Copilotos


Yo siempre dudé que los pilotos de rally entendieran el galimatías que sus compañeros les gritaban a la oreja. Ahora que el París-Dakar está a puntito de terminar en Buenos Aires he concluido que no, que cuando el tipo de la derecha vociferaba: "¡Cerrada, tercera, un, dos, tres, giro, a ras!" el conductor se hacía el enterado y procuraba por sus propios medios no salirse de la carretera.

Aunque lo mismo sí que se enteran de algo. A fin de cuentas yo entré el sábado en el aparcamiento del Carrefour mientras mi copiloto indicaba: "Ahí, izquierda, el pasillo de los carros, atrás, ahí, ahí, ahí, pero no, ¡con el culo en punta!" y aparqué al ladito de las escaleras.

Claro que el aparcamiento del Carrefour no tiene salida a Buenos Aires, que si no estaría ahora mismo cebándome un buen mate.

martes, mayo 20, 2008

Grano a grano


Acabo de leer en el periódico que, por cada día que dura la huelga de los controladores de estacionamiento, el Ayuntamiento de Madrid pierde unos 400.000 euros. Siendo cinco los días de huelga que tenemos convocados, el montante total de la pérdida puede alcanzar los dos millones de euros. ¡Casi nada! A mí todas estas cifras desbocadas me recuerdan una vieja conseja hindú.

Al otro lado del río Indo cuentan que un brahmán llamado Sessa inventó el juego de ajedrez para demostrar a un monarca indio cuán necesario es para el soberano obtener la total cooperación de sus súbditos. Entusiasmado con el invento, el rey prometió entregar a Sessa, lo que este le pidiera.

Los sabios vedantas siempre han gustado de demostrar lo listos que son:

- Nada pido sino que me entregues un grano de arroz por la primera casilla, dos por la segunda, cuatro por la tercera, ocho por la cuarta y así sucesivamente por cada escaque del tablero.

El rajá penso que era nonada lo que se le pedía, de modo que aceptó encantado. Sin embargo, la cantidad de arroz solicitada por el taimado inventor - 18.446.744.073.709.551.615 granos- excedía, con mucho, las posibilidades agrícolas del mundo entero.

Menos mal que, una vez te han chuleado lo suficiente, los sabios del Hindustán aceptan rebajas.

El amigo Sessa, por lo que parece, se conformó con firmar un contrato para instalar parquímetros con el Ayuntamiento de Madrid.
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