Yo siempre dudé que los pilotos de rally entendieran el galimatías que sus compañeros les gritaban a la oreja. Ahora que el París-Dakar está a puntito de terminar en Buenos Aires he concluido que no, que cuando el tipo de la derecha vociferaba: "¡Cerrada, tercera, un, dos, tres, giro, a ras!" el conductor se hacía el enterado y procuraba por sus propios medios no salirse de la carretera.
Aunque lo mismo sí que se enteran de algo. A fin de cuentas yo entré el sábado en el aparcamiento del Carrefour mientras mi copiloto indicaba: "Ahí, izquierda, el pasillo de los carros, atrás, ahí, ahí, ahí, pero no, ¡con el culo en punta!" y aparqué al ladito de las escaleras.
Claro que el aparcamiento del Carrefour no tiene salida a Buenos Aires, que si no estaría ahora mismo cebándome un buen mate.

