Aprovechando la excepcional circunstancia de tener un puñadito de días libres a mi disposición, he decidido coger el cochecito leré y largarme de viaje al corazón de la tormenta. Mi abuela, que es partidaria firme del reposo hogareño, me ha felicitado el año que entra con la siguiente admonición:
- ¡Feliz año, hermoso, y que no te pase na'!
Comoquiera que hoy procede felicitarles también a ustedes y el 2010 apunta maneras borrascosas, me tomo la libertad de usurpar el estilo de mi abuela y proclamar:
-¡Feliz 2010, hermosos, y que no les pasa na'!
P.D. No estoy muy seguro de poder dar con una conexión internetera por esos andurriales de Dios. Si no saben de mí hasta el martes día 5, considérenlo un incidente normal.


