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domingo, julio 17, 2011

De las urgencias que sufre mi GPS y de cómo pago yo las consecuencias

Mi GPS es un licencioso de tomo y lomo y culpa mía no es, que yo lo he educado del modo más tradicional posible y lo empleo, sobre todo, para visitar iglesucas románicas perdidas por esos mundos de Dios. Sin embargo, el trastejo es un vicioso incurable y no pierde oportunidad de demostrarlo.

Este fin de semana, la familia de este su seguro servidor acordó reunirse en un rincón de Zamora con el loable objeto de comer truchas en escabeche y remojar el pandero en el lago de Sanabria. Me dirigía yo el viernes hacia aquellos bucólicos parajes cuando, a la altura de Verín, mi coche pidió deseperadamente un poco de gasolina. Puse mi suerte en manos del GPS y le pedí que me llevara a la gasolinera más cercana.

Veamos, no seré yo quien niegue que al final del garbeo que el maldito cacharro me hizo dar por los cerros verinenses había una gasolinera abierta las 24 horas del día. Pero tengo seguro que, para llegar a ella, no era necesario dar semejante rodeo ni, desde luego, pasearse por la puerta de cuatro enormes lupanares iluminados como estrafalarios árboles de neón.

Sea cual sea el caso, voy a proceder a conectar el GPS al ordenador en cuanto acabe esta entrada. No tengo claro si lo hago porque el chisme necesita una actualización inmediata o porque más me vale enchufarlo a una computadora complaciente si no quiero que la próxima vez que me apetezca contemplar un ábside con ajredezado jaqués, el rijoso aparatejo me envíe de hoz y coz al barrio chino.

lunes, junio 27, 2011

Pupa

Una cosa es cierta: hoy me he pasado el día hecho unos zorros por haber pasado la noche previa haciendo contorsionismo en los asientos de la sala de espera del Aeropuerto de Barajas. Más dudosa es la causa que motivó el retraso del avión que debía traerme de vuelta a casa. En el mostrador de información de Iberia, nos decían que se trataba de una huelga encubierta de pilotos. En el avión, nos contaron que, de camino a Madrid, se habían zampado un buitre con el parabrisas.



Lo tengo clarísimo. Sea lo uno o sea lo otro, mis desvelos los ha causado un carroñero volador sin escrúpulos.

domingo, abril 10, 2011

Reloj

En la novela de Julio Verne, el intrépido viajero inglés Phineas Fogg extraviaba una jornada entera mientras daba vuelta al mundo en ochenta días. Cuestión que entiendo sin dificultad. Yo llevo dos días cruzando y recruzando la frontera portuguesa y de tanto adelantar y atrasar el reloj ya no sé cuándo ni dónde vivo.

Según mis cálculos, si hoy es domingo esto sigue siendo Vigo, pero tampoco se crean que lo tengo seguro.

lunes, enero 31, 2011

En ruta

Dicen que a quien madruga Dios le ayuda. Si el dicho tiene algo de cierto, mañana voy a litigar con Yahwé de procurador, porque tengo una Audiencia en Viveiro a las diez de la mañana y pienso dormir en mi apartamento de Vigo.

En fin, muchachos deséenme un buen viaje, que me voy a dormir.

domingo, enero 30, 2011

Vuelo parabólico


"[...]y en el sueño del tren por Redondela"

Gerardo Diego



El trayecto entre Vigo y Madrid es un tanto corto para justificar un vuelo de aeroplano. Sin embargo, en tanto la crisis detenga las obras del AVE y el talgo se empeñe en bostezar por Redondela, es la opción más eficaz y juiciosa para una escapadita de fin de semana.

La cortedad del trayecto tiene su reflejo en la curiosa mecánica del vuelo. A la manera de los vuelos parabólicos que la NASA emplea para entrenar a los astronautas en los azares de la ingravidez, tan pronto el vuelo alcanza su máxima altura el avión comienza a descender.

En homenaje a los pioneros del espacio y a riesgo de parecer más loco de lo que ya aparento, aprovecho dicho momento para dar un botecito en mi butaca. Pero no se inquieten, que no pasa nada raro. Cuando despego las posaderas del asiento tengo mucho cuidado de no batir las orejas.

domingo, agosto 22, 2010

Usos y costumbres

Cada tierra tiene sus costumbres.


En Madrid, si tu aparcas tu coche sin más en el primer lugar que se te ocurra lo más probable es que te empapelen el parabrisas con multas de tráfico. Si lo haces en Cambados he podido comprobar que te cubren el cristal con publicidad de albariño, ostras, pulpo, sardinas y mejillones.

A la larga sale igual de caro, pero aflojas la mosca con mejor cara.

martes, enero 05, 2010

Se hace camino al andar...

Galicia, vengo de comprobarlo, está muy bonita bajo la lluvia de invierno. Tan bonita está, que la suela de mis zapatos ha decidido quedarse allí.




La próxima vez me tallo unos zuecos con la navaja de hacer bocatas. Seguro que me aguantan más.

domingo, enero 03, 2010

Enunciación practica del estilo minimalista en la provincia de Pontevedra

Llueve. (*)


(*) Podía haberme explayado más, lo sé. Pero escribir desde el zapatófono es tan incómodo como caro.

viernes, enero 01, 2010

Feliz, feliz, feliz

Aprovechando la excepcional circunstancia de tener un puñadito de días libres a mi disposición, he decidido coger el cochecito leré y largarme de viaje al corazón de la tormenta. Mi abuela, que es partidaria firme del reposo hogareño, me ha felicitado el año que entra con la siguiente admonición:

- ¡Feliz año, hermoso, y que no te pase na'!

Comoquiera que hoy procede felicitarles también a ustedes y el 2010 apunta maneras borrascosas, me tomo la libertad de usurpar el estilo de mi abuela y proclamar:

-¡Feliz 2010, hermosos, y que no les pasa na'!


-ooOoo-

P.D. No estoy muy seguro de poder dar con una conexión internetera por esos andurriales de Dios. Si no saben de mí hasta el martes día 5, considérenlo un incidente normal.

domingo, diciembre 14, 2008

Miedo a volar

Con ánimo de fomentar su negocio, Iberia imparte cursillos para vencer el miedo a volar.



Por si los cursos fallan, la compañía dispone de un método adicional: cancelar vuelos a mansalva y dejar a los pasajeros en tierra. Las sillas de la sala de espera del aeropuerto de Barajas son un ratito incómodas pero, eso sí, no sufren jamás de turbulencias.