lunes, marzo 31, 2008

De cómo la cabra tira al monte y el eterno retorno se parodia a sí mismo

Una revista inglesa especializada en temas históricos dedicó un número especial a determinar quién había sido el más execrable británico del siglo XX. El ganador fue Sir Oswald Ernald Mosley, 6º Baronet de Ancoats.

Sir Oswald, diga patata


Sir Oswald fue un tipo cuestionable, lo reconozco. Fundar un partido llamado "Unión de Fascistas Británicos" (B.U.F), ser amigo personal de Adolf Hitler y casarte en la finca particular de Joseph Goebbels no suma demasiados puntos a la hora de ser proclamado un británico fetén. Sin embargo, cuando se tiene en cuenta que el mejor resultado electoral del B.U.F. fue estar a punto de presentarse a las elecciones generales de 1935 y que cada vez que Sir Oswald organizaba una manifestación, sus camisas negras eran corridos a gorrazos por todo Londres, la relevancia histórica del malvado Mosley tampoco da para tanto.



La bandera, pese a todo, tenía su aquel



No obstante, hay algo que se le daba mejor a Sir Oswald que el fascismo. Como político sería una nota a pie de página en el libro de la Historia, pero como fornicador incansable Mr. Mosley era un garañón de primera.

Por resumir la parte oficial de su historia amorosa, sir Oswald:

- se lió con Mary Irene Curzon, hija mayor de Lord Curzon de Kedleston;

- cuando todo el mundo esperaba que se casara con ella, Sir Oswald dio la campanada y se casó con su hermana mediana, Cynthia;

- durante su matrimonio, por eso de llevarse bien con la familia política, Oswald se encalomó a la hermana pequeña -Alexandra- y a la madrastra de ambas, Grace.

- fallecida Cynthia de una peritonitis, Oswald se consoló en los brazos de Diana Miltford, que pasaba por ser la mujer más bella del país y que terminó de conquistar al protofascista inglés presentándole a Hitler en Berlín.

Mrs. Mosley con cara de susto


Hijo de Diana y Oswald es el actual presidente de la Federación Internacional de Automovilismo, Max Mosley. Prescindiendo de la política y sus servidumbres, el nene ha dedicado lo mejor de su vida a organizar carreras de coches y forrarse en el proceso. No era mal plan, la verdad, pero sus genes, por lo que se ve, no estaban demasiado satisfechos con él. Los coches son entretenidos, pero un Mosley que se precie necesita algo más si pretende alegrarse el día.

Así, para acallar sus más secretos impulsos don Max se organizó una fiesta privada con alcohol, prostitutas y uniformes de cuero. Desgraciadamente, el concepto "privada" se desdibujó un tanto cuando alguien coló una cámara. La prensa británica, tan sobria ella, ha publicado unas interesantes fotografías donde Mr. Max, atado a un potro, espera a que cinco suripantas vestidas de nazi le calienten los cuartos traseros.

Lo dicho: la cabra tira al monte y la Historia se repite en versión paródica.
.

domingo, marzo 30, 2008

Del valor y otros achaques

Siempre he tenido debilidad por los poemas de Borges. Ya sé que son un tanto fríos y, por momentos, más secos que el Kalahari en verano. Pero oigan, también soy yo frío, también soy yo seco, tengo mucho menos talento que el bonaerense y, sin embargo, ahí están ustedes leyendo mis ocurrencias.

A lo que íbamos. En uno de sus sonetos, don Jorge glosa la muerte del poeta islandés Snorri Sturlusson. En vez de morirse de sífilis o pulmonía como es la tradición del oficio, Snorri murió asesinado por sus enemigos políticos. El siglo XIII tenía esas cosas. De todos modos, si se tiene en cuenta que el señor Sturlusson acababa de vender la independencia de Islandia al Rey de Noruega, tampoco resulta tan extraño que algunos paisanos consideraran que escabechar al poeta era una sabia medida de educación política y mejora ciudadana.

El segundo cuarteto del poema me impresiona con particular intensidad:

"[...] sentiste con asombro en una tarde
de espadas que tu triste carne humana
temblaba. En esa tarde sin mañana
te fue dado saber que eras cobarde."

La imagen del hombre que descubre momentos antes de morir que no es la persona por quien siempre se tuvo me resulta particularmente conmovedora. Llámenlo poética del fracaso o dolorosa anticipación de la derrota, pero a mí me pulsa una cuerda particularmente sensible. Menos mal que sé que el destino no me depara esa jugada. La certidumbre de ser un cobardica me ha llegado con anticipación y descuento.

Esta mañana le encargué a mi padre que me buscara un reloj de pulsera para sustituir al mío, en paro forzoso por agotamiento de baterías. Estaba repasando el albaceazgo de espaldas a la puerta y con los tapones apretados hasta el tímpano cuando mi padre ha entrado en mi habitación para finiquitar su encargo. Juguetón o despreocupado, ha aprovechado uno de mis ademanes oratorios para dejarme el chisme en la mano . Esa ha sido la primera noticia que he tenido de la presencia de alguien y mi reacción dejaría a Snorri por Aquiles. He lanzado el reloj por los aires, gritado como una nena y, con las pulsaciones a ritmo de carga, me he vuelto a enfrentar la muerte aleteando como una gallina clueca.

Más me vale ir repasando mi métrica escandinava si quiero pasar a la posteridad. Como vikingo aguerrido tengo tanto futuro como Kettil "El Trucha".

-ooOoo-

Por si quieren leerse el soneto entero sin tener que busacarlo por la red aquí mismito se lo transcribo:

SNORRI STURLUSON
(1179-1241)

Tú, que legaste una mitología
de hielo y fuego a la filial memoria,
tú, que fijaste la violenta gloria
de tu estirpe de acero y de osadía,

sentiste con asombro en una tarde
de espadas que tu triste carne humana
temblaba. En esa tarde sin mañana
te fue dado saber que eras cobarde.

En la noche de Islandia, la salobre
borrasca mueve el mar. Está cercada
tu casa. Has bebido hasta las heces

el deshonor inolvidable. Sobre
tu pálida cabeza cae la espada
como en tu libro cayó tantas veces.
.

viernes, marzo 28, 2008

Hiperinflación


En los tiempos de la hiperinflación alemana, allá por los años 20 del pasado siglo, la gente que aún podía permitírselo pedía las cervezas de dos en dos. No es que los alemanes tengan especial afición por la cerveza templada, pero, dada la velocidad a la que subían los precios era más que posible que, si esperabas a terminar la primera para pedir la segunda, ya no fueras capaz de pagarla.

En Zimbabwe venderían el alma por estar así. Claro que unas tasas de inflación del 100.000% anual lo difícil será que encuentren comprador.
.

jueves, marzo 27, 2008

Quien roba a un ladrón ha cien años de perdón

Es costumbre de la prensa española estimular la venta de sus publicaciones con promociones variadas o regalitos de aderezo. En cumplimiento de tal uso comercial, El País ha decidido condimentar sus domingos con una colección de cuentos en DVD. Intítulase la misma: "Un país de cuentos: los hermanos Grimm".

Nada que objetar. Yo aprendí a leer con ese par de plumíferos germanos y, desde entonces, les guardo cariño y ley.



El problema reside en los dos cuentos que inauguran la colección. El "Gato con Botas" y "Caperucita Roja", narraciones tan meritorias como populares, no son, sin embargo, originales de los tudescos hermanos.

"Caperucita Roja" lo escribió el escritor parisino Charles Perrault como advertencia metafórica para las jovencitas frescachonas que se encalomaban al primer lobo que las requebraba. El Gato con Botas lo pergeñó el mismo francés asaltando, sin recato ni aviso, un cuento popular de su país.

Visto el mal ejemplo del gabacho, los alemanes le hicieron la propia y se lo plagiaron después.

Pero no se preocupen que, con otro asalto al folclore, resolvemos el entuerto. ¿No dice el refrán castellano que "quien roba a un ladrón ha cien años de perdón"? Pues son cien años que el periódico, por mediación de los Grimm, se ha ganado de sobra al afanarle al gabacho lo que esté rapiñó del folclore de su país.

Así que ya saben. Este domingo y por cincuenta céntimos, El País les otorga absolución general.

.

miércoles, marzo 26, 2008

El gran sultán Erkoreka

Allá por el siglo XVI, cuando los turcos otomanos controlaban el Mediterráneo oriental las necesidades diplomáticas imponían el cruce de una nutrida correspondencia ente el Sultán y los monarcas de Europa. Eso sí, antes de entrar en el negocio, los correspondientes, por buena educación y respeto a las costumbres, se ponían a caldo con considerable artificio y devoción.

Un encabezamiento típico podía ser:

"Del Gran Sultán de los turcos, favorito de Alláh misericordioso, guerrero invencible y resplandeciente joya que ilumina el Oriente, al idólatra Francisco, injustamente tenido por Rey de los Franceses..."

Después de tan educado encabezamiento, el Sultán mandaba sus respetos, proponía el negocio que fuere y enviaba la carta con un montón de regalos.

Francisco respondía en términos parejos -"Al herético sultán de los turcos, del muy noble y poderoso Rey de los franceses..."-, correspondía a los regalos, aceptaba el trato y a otra cosa, mariposa.

Don Josu Erkoreka, portavoz parlamentario del PNV, pese al eusquérico y cacareante apellido, debe de ser del mismito Estambul. Cuando menos, su estilo negociador es clavadito al del Sultán. Ayer le preguntaron por José Bono y su candidatura a la presidencia del Congreso para que el vascongado respondiera al estilo solimán:

"Es bueno que los cabestros estén bien acotados, eh, eh... a los animales mansos, a los animales mansos, a las ovejas, se les puede dejar, se les puede dejar pastar con libertad pero los cabestros o están... eh... bien "acotaos" o "cerraos" en su redil o pueden hacer mucho daño. Sobre todo a su dueño...

Hombre, si no sacamos... si no sacamos un resultado mínimamente satisfactorio, eh.., obviamente, el apoyo a Bono no se producirá en nuestro caso. Que Bono, con sus declaraciones lo que está haciendo es que, "pos bueno", que el precio de nuestro apoyo sea más caro, ¿no? Está ayudando a su partido de un modo así... tan eficaz."

En resumen:

"De Josu Erkoreka, Gran Sultán de Constantinopla-Herría al despreciable cabestro José Bono, infiel de Toledo. Nuestro voto son 10.000 y la cama. El taxi se paga aparte."

Apellido de cacareo, negociación de corral.
.

martes, marzo 25, 2008

¡Escándalo!

En los USA esos no dan abasto con tanto escándalo sexual entre sus próceres. Por si no fuera poco con la historia del gobernador putero y la del alcalde forniciario la prensa ha ha cazado a un relevante político acaramelado con una prójima que no es la suya:


¡Manda huevos!... de chocolate.
.

lunes, marzo 24, 2008

La guerra de los Sarkozy

A estás alturas, resulta difícil cuestionar que el presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy, y la que fue su mujer, Cécilia Ciganer-Albéniz, utilizan sus nuevas parejas y espectaculares nupcias al servicio de su particular contienda de desaires y humillaciones.

¿Que él se casa a la carrera con una cantante de fama? Pues ella matrimonia ipso facto con su amante millonario.



Sin embargo, tras el intercambio de matrimonios en el plexo solar, hay una duda que persiste:

- ¿Quién demonios va ganando?
.