
En su famosa comedia "Lisístrata", Aristófanes ideó una curiosa estratagema pacifista. Hartas de soportar las penurias que la guerra lleva consigo, las mujeres helenas plantean un ultimátum a sus hombres: o firman la paz de inmediato o los dejan a dos velas. A pesar de su homoerótica fama, los soldados griegos llevan fatal la abstinencia que les imponen sus coimas y pronto acceden a suspender las hostilidades.
jueves, junio 03, 2010
Lisístrata Pajín
lunes, noviembre 09, 2009
Matritense Maginot
domingo, mayo 03, 2009
Guerra

Hay guerras que por lo alejado de su localización o el escaso interés que despiertan sus contendientes escapan de la cobertura de los medios de comunicación. No esperen por tanto, encontrar en la prensa noticias del encarnizado combate que sostiene mi padre con las palomas, animales que en la antigüedad se consagraban a Venus y modernamente se afanan en excrementar inmuebles.
domingo, noviembre 09, 2008
Misión de paz
Los afganos, mira que son cerriles por esas tierras, no captaron la diferencia. Eso de que anduvieran por allí pegando tiros unos tipos rubios vestidos de rojo que no eran parientes de nadie les sonaba a invasión. Asesinaron al tal Shujah, tomaron prisionero al comandante de la guarnición inglesa en Kabul y masacraron a sus tropas. Solucionado el asunto, los hospitalarios nativos regresaron a sus labores cotidianas: pastorear cabras, robar al vecino, acuchillarse por la espalda y ponerse de opio hasta el corvejón.
En la actualidad, son las tropas de la OTAN quienes se pasean, fusil al hombro, por el desolado yermo afgano. Los norteamericanos, brutotes pero sinceros, lo llaman "guerra contra el terrorismo"; los españoles, como antaño los ingleses, sostenemos que se trata de una misión de paz; los afganos, por su parte, reaccionan como es costumbre.
Un lugar de arraigadas tradiciones el lejano Afganistán.
domingo, septiembre 14, 2008
Macho Men
El 6 de Junio de 1918 fue un día complicado para la cuadragésimo novena compañía del Cuerpo de Infantes de Marina de los Estados Unidos de Norteamérica. No es que los anteriores hubieran sido muy buenos -el frente oeste fue un infierno incesante durante toda la Primera Guerra Mundial- pero las órdenes del día 6 exigían tomar la cota 142 y alguien en el Estado Mayor alemán había decidido que tal cosa no debía ocurrir.
Los marines, no obstante, son gente muy testaruda y, pese a la fiera resistencia teutona, lograron tomar la posición. Sin embargo, el enemigo consideraba el dichoso montículo de la mayor importancia para el devenir de la guerra y dispuso su reconquista de modo inmediato. Un pelotón de doce alemanes se dispuso a instalar cinco ametralladoras en la colina vecina, que era un poco más alta, para, desde aquella posición favorable, aniquilar a los exhaustos americanos, que apenabas disponían ya de munición.
Aquel debiera haber sido el fin de la cuadragésimo novena compañía. Si no lo fue se debe a que uno de sus integrantes, el sargento Ernest Augustus Janson era un héroe de la variedad más bruta. Uno de esos tipos que parte nueces con las pestañas y se come las piñas sin pelar. El sargento Janson, con la bayoneta calada, los ojos inyectados en sangre y berreando como un animal, se lanzó a la carrera contra el pelotón enemigo. Para cuando sus compañeros se dieron cuenta de lo que estaba pasando, Janson ya había capturado las metralletas, apiolado a dos alemanes y puesto en fuga a los otros diez.
En un solo día, el sargento Janson se convirtió en el soldado más condecorado del globo. Las naciones aliadas se dieron de tortas por concederle sus más prestigiosas distinciones:
-su país le otorgo las medallas de honor del ejército y la marina;
-Francia la Medaille Militaire y la Croix de Guerre con palma de bronce;
- Italia la Croce di Guerra;
- Portugal la Cruz de Guerra; y
- Montenegro, el pequeño Montenegro, la medalla de plata al valor.
Pues bien, si les parece que don Ernesto era un soldado de insuperable fiereza, desengáñense. Al lado de lo que tenemos en nuestra marina es un manso corderito carente de peligro y ferocidad. Fíjense como estará la cosa que, para solucionar nuestro conflicto con los piratas somalíes y proteger a los pesqueros españoles que faenan por allí, nos hemos conformado con enviar al Mar Rojo un capitán de corbeta. Sí, como suena, un capitán de corbeta, sin corbeta, ni marineros, ni apoyo aéreo, ni nada más.
Porque en la Primera Guerra Mundial permanecimos neutrales... Nos llegan a cabrear los alemanes y la ganamos con tres sargentos chusqueros, dos cabos, un soldado y medio alférez provisional.
-ooOoo-
(*) "Fui ascendido a mayor y cada gobierno aliado me condecoró. Incluso Montenegro, el pequeño Montenegro allí junto al Adriático."
lunes, marzo 03, 2008
Uniformes pixelados para el general y el soldado
Parece que en Venezuela andan sopesando la posibilidad de liarse a trompadas con sus vecinos colombianos a cuenta de la frontera entre Colombia y Ecuador. Como aquella pilla bastante a trasmano de la república bolivariana hay quien sospecha que lo que buscan en Caracas es un poco de jaleo que distraiga la atención.
En cualquier caso, si al final se deciden por la gresca, que se anden con ojo. No lo digo por la superior potencia del ejército colombiano ni por la mayor experiencia en el combate de sus soldados y mandos. Lo digo por el curioso diseño pixelado de sus uniformes de camuflaje.
Como se enzarcen en la pantalla del Spectrum ni los van a intuir.


