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jueves, mayo 15, 2008

Veinticinco Ases

Ayer, con tanto elucubrar sobre la legislación que sanciona las bofetadas, me acordé de una sabrosa anécdota latina. La cuenta Aulo Gelio en sus Noctes Atticae y, si bien no incluye discriminación sexual alguna, sí que es rica en bofetones y sus penas.

Una antiquísima ley romana recogida en las Doce Tablas establecía que aquel que golpease a un hombre libre sin causarle lesión quedaría obligado a pagarle veinticinco ases en compensación de su ofensa. La norma parecía muy lógica, sensata y atinada, pero tenía un defecto. Veinticinco ases podían ser una pasta para un pescadero de la Subura, pero, para un nabab malintencionado, la norma inauguraba una barra libre de mojicones.

Un tal Lucio Veratio, acaudalado patricio, tenía por costumbre pasearse por Roma abofeteando a cuanto ciudadano se cruzaba en su camino. Un esclavo que le seguía entregaba de inmediato al ofendido las veinticinco monedas de la multa. Para evitar que alguien le devolviera las monedas y el pescozón, un par de fornidos matones cerraban la comitiva.

Reflexiona el autor:

- "Quis enim erit tam inops, quem ab iniuriae faciendae libidine viginti quinque asses deterreant?";

que, en libre traducción, significa:

-"¿Quién se negaría a tal precio el gustazo de cometer la injuria?"

Lucio Veratio, desde luego no. Aulo Gelio, por el tono de chufla con que lo cuenta, es muy posible que tampoco.
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miércoles, abril 02, 2008

Aquam dare


En la antigua Roma la expresión "aquam dare" tenía dos significados. El primero, literal y evidente: proveer al prójimo de agua. El segundo, metafórico y elíptico, requiere de una breve explicación.

Los abogados romanos acostumbraban a enrollarse más que la pata de un ídem. Para evitar que los procesos se eternizaran con tan prolijas alocuciones, se optó por fijar una duración máxima a las mismas. Marcábase el tiempo con una clepsidra, modo fino de nombrar al reloj de agua y, de este modo, "dar agua" adquirió un segundo significado: conceder a una persona la oportunidad de explicarse.

La Generalitat de Cataluña anda muy necesitada de agua. Necesítala en su estado líquido para rellenar el cauce del Llobregat y no tener que cerrar los grifos de Barcelona. En sentido metafórico, en cambio, la precisa para explicarnos a todos por qué tomar agua del Ebro es un crímen ecológico y soplárserla al Segre una sabia medida de política hidrológica y territorial.

Agua les queda poca. Morro lo podrían exportar.
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martes, abril 01, 2008

Quid dignum tanto feret hic promissor hiatu?

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"Parturient montes...







...nascetur ridiculus mus."
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Permitan que no les traduzca los versos de Horacio. Total, ya los destrozó Samaniego por mí.
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