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lunes, noviembre 29, 2010

Nihil novum sub sole


Ayer, los electores de Cataluña pidieron cambio.
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A partir de hoy, los electos en Cataluña pedirán billetes grandes.
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No hay nada nuevo bajo el sol.

viernes, noviembre 26, 2010

Desayunos

El nuevo decreto de alojamientos turísticos de Cataluña ha dispuesto que todos los hoteles de cuatro o más estrellas deberán ofrecer desayunos con productos tradicionales de Cataluña so riesgo de perder su categoría.

Por mí, perfecto, pero espero que se limiten a servir rebanadas de pan con tomate. Un desayuno a base de botifarra amb mongetes puede sentar peor que un chupito de metano.

domingo, mayo 09, 2010

La reflectante bobada del señor Boada


Cataluña es una tierra feraz para el cultivo de melocotones, habas, cebollas e ideas de bombero. En una original demostración del último aserto, Don Joan Boada, secretario general de la Consejería de Interior, Relaciones Institucionales y Participación de la Generalidad de Cataluña, ha propuesto que los ancianos de aquella región paseen por la calle con chalecos reflectantes. La reflectante bobada del señor Boada tiene como finalidad reducir el número de atropellos en Cataluña.


Esperemos que el protector de abuelos con barretina se conforme con esta simpleza y no siga reflexionando sobre la misma cuestión. A poco que lo haga, descubrirá que el ser humano tiende al despiste cuando envejece y, angustiado por la posibilidad de que un anciano olvide su chaleco, terminará por pintarlos a todos con purpurina.

A franjas amarillas y rojas, que ningún momento es malo para hacer nación.

miércoles, marzo 17, 2010

Sin luces


Cuando el PSOE ganó las últimas generales, analistas muy experimentados coincidieron en señalar que buena parte del éxito de Zapatero y los suyos se debía al apoyo recabado en tierras de Cataluña. Es posible. Si uno descuenta los diputados allí elegidos, la victoria socialista desaparece con ellos.

Habrá quien se extrañe de la popularidad que tiene don José Luis en el noreste. No me cuenten entre ellos. Si yo viviera en una región donde los apagones duran semana y media, sentiría también la tentación de votar por un iluminado.

lunes, diciembre 14, 2009

¡Noticia Bomba!


Una cadena de consultas demuestra que el 95% de los independentistas catalanes quiere la independencia de Cataluña.

A los demás les gustan las bufandas de rayas.

domingo, marzo 22, 2009

Cincuenta centímetros

Esto de las policías autonómicas es un gran invento, pues permite acercar al ciudadano la labor policial.  Los Mossos d'Esquadra, sin ir más lejos  ya están a cincuenta centímetros de los fotógrafos de prensa.



Una distancia comodísima para atizarles con la porra.

jueves, marzo 05, 2009

Copa


La final de la Copa del Rey -de España- la jugarán el Athletic Club de Bilbao y el Fútbol Club Barcelona.  Como es consuetudinario, los más montaraces seguidores de cada bando aprovecharán el evento para proclamar que ni se consideran parte de España ni sienten afecto alguno por su rey.


Acabado el partido, los aficionados vencedores celebrarán con cánticos jubilosos la obtención del título. Los derrotados enjugarán en silencio el hondo pesar que les ocasiona no haber obtenido el título que otorga el despreciado monarca de la aborrecible nación opresora y extranjera.

Dirán lo que quieran, pero un comportamiento así de esquizofrénico resulta español hasta la médula.

miércoles, julio 30, 2008

Donde el Capitán Achab rectifica

Rectifico. El anuncio de ayer no era zafio.

Zafia es la cucamonada que abiertamente publicita en su página un concejal de la localidad tarraconense de Torredembarra:



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Yo quiero apadrinar un político nacionalista. Aunque sólo sea para castigarlo sin postre y de cara a la pared.


miércoles, abril 02, 2008

Aquam dare


En la antigua Roma la expresión "aquam dare" tenía dos significados. El primero, literal y evidente: proveer al prójimo de agua. El segundo, metafórico y elíptico, requiere de una breve explicación.

Los abogados romanos acostumbraban a enrollarse más que la pata de un ídem. Para evitar que los procesos se eternizaran con tan prolijas alocuciones, se optó por fijar una duración máxima a las mismas. Marcábase el tiempo con una clepsidra, modo fino de nombrar al reloj de agua y, de este modo, "dar agua" adquirió un segundo significado: conceder a una persona la oportunidad de explicarse.

La Generalitat de Cataluña anda muy necesitada de agua. Necesítala en su estado líquido para rellenar el cauce del Llobregat y no tener que cerrar los grifos de Barcelona. En sentido metafórico, en cambio, la precisa para explicarnos a todos por qué tomar agua del Ebro es un crímen ecológico y soplárserla al Segre una sabia medida de política hidrológica y territorial.

Agua les queda poca. Morro lo podrían exportar.
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miércoles, enero 23, 2008

Magro, tocino, pimentón y especias


Desde que el señor Joan Oliver cesó como director de TV3 dedica sus desocupadas meninges a la especulación sociológica. Hace un par de días, en una emisora local, comunicó los resultados de su investigación:

"Los españoles son españoles y son chorizos, por el hecho de ser españoles, desde mi humilde punto de vista."

El hombre sabe de lo que habla. No sólo lleva siendo español desde el mismo día de su nacimiento sino que la "Sindicatura de Comptes de Catalunya" le tiene abierto expediente por la súbita volatilización de unos cuantos miles de euros bajo su mando.

Magro, tocino, pimentón y trinque. Chorizo. Del bueno.
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lunes, diciembre 17, 2007

La barrita de San Jorge

En Arabia Saudita han censurado el escudo del Barça. Échenle un ojo al emblema a ver si adivinan el porqué.




No, fallaron: los jeques no son del Madrid. Si visten de blanco es porque los colores claros son más fresquitos y, en el desierto, el sol aprieta que es un gusto. El problema de las autoridades wahabíes con el escudo culé reside en que incluye la roja Cruz de San Jorge, clavadita a la que los cruzados portaban en mantos y escudo. Es lo que tiene vivir en una tiranía medieval, que el siglo XI lo tienes muy presente. Ante el riesgo de identificación de culés y cruzados, cosa muy insana en aquellas latitudes, los árabes eliminan el travesero de la cruz y la convierten en una especie de fuet rampante.





Esto que acaban de hacer los capitostes agarenos, además de una majadería, es una chapuza del tamaño de un camello adulto. Si se ponen a remozar escudos, que hagan un trabajo decente. Que se líen el turbante a la cabeza, que para eso está, y le den al público lo que quiere:



Mucho más bonito, dónde va a parar.
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jueves, diciembre 06, 2007

Celebraciones

Cuenta la leyenda alemana y canta la ópera de Wagner cómo el poeta Tannhäuser, tras una larga vida de fornicio y pecado, peregrina a Roma para obtener el perdón. El papa, que debía de tener un día bastante malo o no estaba acostumbrado a escuchar la confesión de tantísimos casquetes seguidos, replica:

- "¡Antes florecerá tu cayado que se perdone tanta iniquidad!".

Tannhäuser arroja el bastón al suelo, regresa descorazonado a su patria y muere como el buen tenor wagneriano que es. Entonces, ¡oh milagro sobre corcheas!, el cayado se cubre de flores, los violines se desmandan, el coro se extasía y concluye la ópera en modo mayor.


Lamentablemente, en este país no tenemos tanto sentido del espectáculo. Miren si quieren a su alrededor. Reservamos un día para celebrar nuestra Carta Magna y lo más vistoso que organizamos son unas aburridísimas lecturas colectivas del texto legal. ¡Qué menos que unos globitos de colores y unos trapecistas! Pues no, recitado en fila india y todos a casa.

Menos mal que están las Juventudes de la Esquerra Republicana para darle vidilla a la jornada y organizar actos movidos y con salero. Como en años precedentes ya han quemado, roto, archivado o borrado la norma, esta mañana, en un alarde de creatividad, han enterrado un ejemplar del texto en una plaza de Barcelona.

Estoy por acercarme a regarla. No es que confíe mucho en el experimento hortícola de los mozos nacionalistas, pero, como florezca, me voy a reír.
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lunes, noviembre 26, 2007

De los Pirineos al Peloponeso (parte III)

Ánimo muchachos, que esto se acaba hoy. Con ustedes, el capítulo final:


Si vas a Constantinopla no te fíes ni de tu sombra


Dice un proverbio de mi tierra: "Dios te ponga donde haiga". No sé que dirían en la de don Roger, pero debía de ser algo muy parecido. Cuando el hombre vio la opulencia de Bizancio, los ojos se le pusieron como huevos de avestruz y se decidió a prosperar por allí. El emperador Andrónico se dio cuenta de qué tipo de móviles estimulaban al muchachote y actuó en consecuencia: lo casó con su sobrina, le prometió extensos feudos, apalabró una copiosa soldada para sus hombres y los mandó a todos al Asia Menor a brearse con los turcos. La campaña fue un sonado éxito militar y los turcos cobraron de lo lindo.

El problema fue que los almogávares no. Ligeramente molestos con el retraso en el cobro, ocuparon la ciudad de Gallipoli y robaron sus riquezas para resarcirse por las bravas.

Era el turno para que el emperador se molestara. Andrónico empleó un viejo recurso de la diplomacia oriental: invitó a un banquete a Roger y sus comandantes y los asesinó a los postres. La idea era que los almogávares, sin líderes que los mandaran, se desmoralizaran, se dispersaran y fueran presa fácil del ejército imperial. Pues verán, más bien fue que no. Los almogávares supervivientes, que no llegaban a 1500 se pusieron al mando de un tal Berenguer de Entença y destrozaron de tal modo al ejército bizantino que el emperador, para salvar la vida, hubo de encerrarse tras las murallas de Constantinopla.

Dejados a su aire, los mercenarios cesantes se dedicaron a saquear los alrededores con lo mejor de su considerable habilidad destructiva. Para que se hagan idea de cómo sería la cosa les cuento que quedan pueblos en los Balcanes donde, cuando llegan las fiestas, en lugar de gigantes y cabezudos pasean un guerrero de tres metros que come niños y se llama el Katalan.

Cuando se hartaron de saquear, matar y violar, que no fue pronto, los aguerridos muchachotes se buscaron un empleo honesto y respetable: Gualterio de Brienne, duque de Atenas, los contrató para que arrimaran estopa a sus vecinos. Los aragoneses lo hicieron a conciencia. Después, no se lo van a creer, el duque se negó a pagar. A los pocos meses, Gualterio murió de una indigestión de mandoble amb mongetes y los almogávares se quedaron su ducado. El de al lado, como quien no quiere la cosa, lo afanaron también.


Por lo menos el escudo les quedó bien


No obstante, como a pesar de todo, los almogávares eran unos chicos educados y unos cumplidos patriotas, pusieron sus nuevos feudos bajo soberanía de la Corona de Aragón. El rey aragonés, encantado de que sus antiguos empleados hubieran encontrado domicilio fijo y, sobre todo, de que este estuviera tan lejos, aceptó el regalo y se olvidó de ellos para siempre jamás.

En consecuencia, durante casi ochenta años, Atenas fue un trocito de Aragón. Pero claro, ni el paisanaje habló jamás catalán, ni preparó cargols a la llauma ni brindó con Freixenet. La gente del lugar, como siempre, siguió hablando en griego, bebiendo retsina y comiendo yogur, que es lo que, en el fondo, les quería contar.

Los aplausos, mis pequeñines, a la cuenta de tres.

viernes, noviembre 23, 2007

De los Pirineos al Peloponeso (parte II)

Lo prometido es deuda. Para continuar en plazo y forma la historieta en curso hoy toca cabrear nacionalistas y largar una buena parrafada sobre el caballero Rutger von Blum, por otro nombre Roger de Flor.

Los catalanes nacen donde les da la gana aunque se apelliden von Blum

Cuando los Hohenstaufen abandonaron su Alemania natal para ocupar el trono de Sicilia, numerosos compatriotas, nobles y plebeyos, los acompañaron en la expedición. Entre aquellos figuraban los von Blum, pequeños señores arruinados que, faltos de posibles, se dedicaban a hacerle la rosca al soberano en espera de prebendas. Tras mucho pelotear, Richard von Blum consiguió para sí y sus descendientes el puesto hereditario de halconero real. Asegurado el pan para su primogénito, don Ricardo se planteó qué hacer con Rutger, su hijo menor. Suponiendo con razón que el Rey no iba a aflojar más pasta, tomó al pequeño Rutger y se lo entregó a los caballeros templarios para que lo convirtieran en un piadoso monje y un avezado militar.


Niño, agarra bien la lanza, que te suspendo.



Los templarios cumplieron el encargo a medias. Tras unos años de entrenamiento, el chavalote, con un arma en la mano era capaz de cualquier cosa. Ahora, como monje no tenía demasiado futuro. A los 24 años ya le habían expulsado de la orden por ladrón, insubordinado, mentiroso y hereje. Por eso de que Dios abre una ventana cuando cierra una puerta, el exfraile se trasladó a Génova, estafó una cantidad considerable de dinero, se compró una galera y comenzó a labrarse un cómodo futuro de pirata y ladrón.

Después de alcanzar una cierta maestría en el robo a pequeña escala, Rutger reflexionó y se dio cuenta de que el latrocinio verdaderamente rentable era el robo a escala industrial; que uno asalta una galera y se soluciona el mes, pero quien asalta una ciudad y se lleva sus riquezas se puede asegurar la vida. En consecuencia, Herr Rutger puso su galera al servicio de Federico de Aragón y se dedicó al pillaje a escala mayor.

Acabada la guerra en Sicilia su pasado volvió para perseguirle. Alguien en Roma se acordó de que von Blum era un hereje, alguien en Génova recordó la de pasta que debía, alguien en el Temple se acordó de todo lo demás y don Rutger decidió juiciosamente quitarse de enmedio. Se presentó ante Federico, le expuso la situación y le ofreció un trato. Si le ponía al frente de los almogávares él los embarcaba a todos, los ponía al servicio del Emperador Romano de Oriente y se dedicaba a matar turcos a cinco mil quilómetros de distancia. Si los belicosos montañeses la liaban allí ya no era problema del Rey. Este aceptó encantado.

Sellado el pacto, el germano trocó su nombre por el de Roger de Flor, más adecuado al oído de sus nuevos subordinados y menos conocido de sus acreedores, constituyó la "Compañía de los Francos en Romania", echó mano de los almogávares y se embarcaron todos para Constantinopla. Llegados allí, Roger se presentó ante el emperador Romano de Oriente, Andrónico II Paleólogo y le ofreció sus servicios como experto militar, conductor de almogávares y debelador de fortalezas.




Emperador Andrónico, supongo.




El pirata alemán estaba a punto de convertirse en el héroe por antonomasia de los nacionalistas catalanes. Pero esa parte de su historia la contaré en la siguiente entrega: "Si vas a Constantinopla no te fíes ni de tu sombra".
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De los Pirineos al Peloponeso (parte I)

El otro día, una fiel lectora me preguntaba si es verdad que, en el Medievo, el idioma catalán llegó a expandirse hasta Grecia. Hay dos maneras de responder a su pregunta. La rápida consta de dos letras, una "n" y una "o", emparedadas entre un montón de exclamaciones. La lenta es mucho más entretenida. Para que no se me atraganten se la ofreceré en cómodas raciones diarias.

La primera de ellas la sirvo a continuación.

Almogávares, angevinos y otras gentes de mal vivir.


A finales del siglo XIII, Carlos de Anjou, hermano pequeño del Rey de Francia, reinaba en Sicilia. Carlos había obtenido el trono palermitano cuando, con el apoyo del Papa, venció, capturó y ejecutó a Manfredo Hohenstaufen, anterior monarca del lugar. Los sicilianos no se lo tomaron demasiado bien. Manfredo sería un alemanote pendenciero, pero era su alemanote pendenciero. Además, los secuaces del monarca angevino (1) no sólo pasaban olímpicamente de aprender el idioma y respetar las costumbres del lugar, sino que dedicaban lo mejor de su tiempo y esfuerzo a saquear granjas, violentar mozas y cobrar impuestos excesivos.


Carlos de Anjou con cara de estreñido.

Hartos de aguantar al francés, los sicilianos se rebelaron y pasaron a cuchillo a todo aquel que no supiera pronunciar con siciliana corrección la palabra "ciciri"(2). Aquel fue un día malísimo para franceses, gangosos y tartamudos. Para Pedro III de Aragón, yerno del difunto Manfredo, fue un día excelente ya que los rebeldes le ofrecieron el trono. Don Pedro aceptó, el Papa lo excomulgó y se formó la Dios es Cristo.

Durante los siguientes 20 años, aragoneses y angevinos se estuvieron arreando mamporros a lo largo y ancho de Sicilia con resultado dispar. Visto que la cosa no se resolvía por las buenas y como no era cuestión de desaprovechar los recursos disponibles, los monarcas aragoneses decidieron reclutar para la causa a los más asilvestrados de sus súbditos: los almogávares. En la vida civil, los almogávares eran pastores y cazadores de montaña. En la militar, en cambio, eran unos animales de bellota con acento montuno. Gente ruda, a medio cristianizar, a un cuarto de civilizar y sin el más mínimo atisbo de compasión, los almogávares, una vez armados, probaron su carácter letal. En lugar de dejarse masacrar por la caballería, como hacía la infantería bien educada, los aguerridos aragoneses se lanzaban a la carrera gritando "¡Aragó, Aragó, Aragó!" (3), desjarretaban a los caballos, degollaban a los jinetes y les robaban hasta la ropa interior.

Aragoneses de crucero por el Mediterráneo

La creencia más extendida tiene a los almogávares por uniformemente catalanes. Es error que se deriva de que su crónica la escribiera en catalán un tal Ramón Muntaner, natural de Perelada y miembro de tan belicosa compañía. Si bien es cierto que los primeros contingentes de almogávares salieron de los obispados de Lérida y Urgell los criterios de reclutamiento nunca fueron demasiado estrictos: si eras lo suficientemente bruto y desprejuiciado podías alistarte con ellos aunque hubieras nacido en el Tumbuctú. En consecuencia, pasados unos añitos había almogávares catalanes, aragoneses, valencianos, mallorquines, navarros, franceses, sicilianos e incluso algún que otro alemán.

Finalmente, la guerra se decidió del bando aragonés. Solucionada la pelea con los angevinos, el problema para Federico de Aragón, nuevo Rey de Sicilia, era qué hacer con los almogávares. Sin ningún enemigo al que degollar, los belicosos montañeses no paraban de asaltar prostíbulos, emborracharse, robar y causar problemas. Afortunadamente para el Rey apareció en escena uno de los mayores sinvergüenzas de la época, un tal Rutger von Blum, y le ofreció la solución.

Del amigo Rutger y de su propuesta hablaremos en el segundo capítulo de esta serie: "Los catalanes nacen donde les da la gana aunque se apelliden von Blum."

-ooOoo-



(1) Angevino viene a significar natural de Anjou, pero suena mucho mejor.
(2) Garbanzos.
(3) O "¡Aragón, Aragón, Aragón!" Eso ya dependía del idioma de cada cual y de las ganas que tuviera de berrear.

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