martes, noviembre 24, 2009
A subasta
Categorías: humor zafio, literatura
lunes, mayo 18, 2009
Amor con patatas fritas
Hoy resulta casi obligatorio redactar la nota necrológica del poeta uruguayo Mario Benedetti. Ya saben cómo funcionan estas cosas: se glosan las obras del autor, se loa su talento, se lamenta su pérdida. Me da reparo, con todo, aplicar la plantilla. Nunca me gustaron sus versos.
Categorías: cocina, literatura, necrológicas
miércoles, abril 29, 2009
Crisol kaput
Categorías: crisis, literatura
martes, abril 07, 2009
Marco Polo en Uzbekistán
Anoche tuve la ocurrencia de repasar algunos de los libros que iluminaron mi infancia para, con su lectura, mejor conciliar el sueño. Debo reconocer que mi padre me regalaba volúmenes sumamente simpáticos e instructivos. La biografía novelada de Marco Polo, de la Editorial Everest, estaba francamente bien. La historia, amena de por sí, capturaba la imaginación infantil gracias a la vivacidad del relato y a sus bonitas ilustraciones.
Categorías: geografía, historietas históricas, historietas literarias, literatura
jueves, mayo 15, 2008
Veinticinco Ases
Ayer, con tanto elucubrar sobre la legislación que sanciona las bofetadas, me acordé de una sabrosa anécdota latina. La cuenta Aulo Gelio en sus Noctes Atticae y, si bien no incluye discriminación sexual alguna, sí que es rica en bofetones y sus penas.
Una antiquísima ley romana recogida en las Doce Tablas establecía que aquel que golpease a un hombre libre sin causarle lesión quedaría obligado a pagarle veinticinco ases en compensación de su ofensa. La norma parecía muy lógica, sensata y atinada, pero tenía un defecto. Veinticinco ases podían ser una pasta para un pescadero de la Subura, pero, para un nabab malintencionado, la norma inauguraba una barra libre de mojicones.
Un tal Lucio Veratio, acaudalado patricio, tenía por costumbre pasearse por Roma abofeteando a cuanto ciudadano se cruzaba en su camino. Un esclavo que le seguía entregaba de inmediato al ofendido las veinticinco monedas de la multa. Para evitar que alguien le devolviera las monedas y el pescozón, un par de fornidos matones cerraban la comitiva.
Reflexiona el autor:
- "Quis enim erit tam inops, quem ab iniuriae faciendae libidine viginti quinque asses deterreant?";
que, en libre traducción, significa:
-"¿Quién se negaría a tal precio el gustazo de cometer la injuria?"
Lucio Veratio, desde luego no. Aulo Gelio, por el tono de chufla con que lo cuenta, es muy posible que tampoco.
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Categorías: anecdotario, bofetadas, delitos y faltas, historietas históricas, latín, literatura, Roma
domingo, diciembre 16, 2007
Propina
Hay que reivindicar al Cid Campeador.
Sí, ya sé que el tipo era un barbudo imperialista que mataba musulmanes, se paseaba por media península armado hasta los dientes y debelaba fragmentos de los països catalans sin tener siquiera la decencia de hablar barceloní en la intimidad; pero el hombre, al margen de tales futesas, era un economista tremebundo, un Keynes en armadura y un Samuelson con espadón.
¿Que no se lo creen? Recuerden conmigo aquellos célebres versos de Ruben Darío:
"[...] Rodrigo de Vivar pasa, meditabundo,
por una senda en donde, bajo el sol glorioso,
tendiéndole la mano, le detiene un leproso.
Frente a frente, el soberbio príncipe del estrago
y la victoria, joven, bello como Santiago,
y el horror animado, la viviente carroña
que infecta los suburbios de hedor y de ponzoña...
Y al Cid tiende la mano el siniestro mendigo,
y su escarcela busca y no encuentra Rodrigo.
-¡Oh Cid, una limosna! - dice el precito.
-Hermano,
¡te ofrezco la desnuda limosna de mi mano!
-Dice el Cid; y, quitando su férreo guante, extiende
la diestra al miserable, que llora y que comprende."
¿Un detalle de noble hidalgo burgalés? ¡Quia! Una decisión socioeconómica de incalculable relevancia. Con esa propina escamoteada se contuvo la inflación, como poco, hasta el siglo XVI.
No lo digo yo. Lo dice el ministro del ramo.
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Categorías: inflación, literatura, política
jueves, diciembre 13, 2007
El mundo es un lugar oscuro y peligroso
El otro día tomé prestado de la biblioteca un ejemplar de "La fábrica de avispas", la meritoria opera prima del escocés Iain Banks. Por si no conocen el libro, yo les anticipo que lo más sano, normal y civilizado que en él se narra es la voladura con explosivos del cadáver de un conejo estrangulado.
Pero eso no me preocupa. Es literatura y, además, bastante buena.
Lo que me preocupas es lo pegajosas y acartonadas que están las páginas de los capítulos más violentos.
El mundo es un lugar oscuro y peligroso, muy pero que muy peligroso... sobre todo para los conejos.
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Categorías: desviaciones, literatura


