jueves, enero 31, 2008

Dios, el infinito y otros temas de conversación.

El matemático alemán Georg Cantor estaba obsesionado con la idea de Dios. Para mejor entender la naturaleza divina, uno de cuyos atributos es la infinitud, Cantor se entregó al estudio de las series numéricas, definió formalmente la noción de infinito y revolucionó el entendimiento de dicho concepto.

El piloto del vuelo de Air Canada que enlazaba Toronto con Londres compartía la misma obsesión. Sin embargo, lo único que consiguió al exponer sus puntos de vista al pasaje es que lo ataran a un asiento, lo amordazaran y lo encerraran en un psiquiátrico nada más aterrizar.

Está visto que cada vez sale menos rentable pensar en Dios.

Será cosa de la laicidad.
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miércoles, enero 30, 2008

La del pirata cojo, con pata de palo, con parche en el ojo...

Que tanta promesa electoral iba a costar un ojo de la cara es cosa que se intuía.


Que el ojo lo ponga el Ministro de Economía, admitámoslo, es todo un detalle.
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martes, enero 29, 2008

Español-Lingala, Lingala-Español

Cuando yo estudiaba el bachillerato conocí a un chaval que pasaba los veranos en un apartado poblacho inglés. Salvo que seas una moza casadera y tu vida la escriba Jane Austen, la vida rural inglesa es uno de los más poderosos incentivos para tirarse a un pozo, abrirse las venas o volverse adicto al jamón de York. El muchacho, por eso de aliviar el tedio y vengar el desastre de Trafalgar, entretuvo sus ocios enseñando a los lugareños que el modo correcto de saludar a un nativo peninsular es un contundente y descarado:

- "¡Amigo, quiero rabo!"

Puede parecer una gracia burda, tosca y carente de ingenio, pero, en realidad, está muy meditada. La primera parte de la frase -"Amigo"- sirve para centrar la atención del oyente y despertar su curiosidad. La segunda, con su desprejuiciada declaración de preferencias lúdicas, provoca, acto seguido, la hilaridad del receptor y la consiguiente humillación del bienintencionado salutante inglés.

Acabado el bachillerato yo perdí contacto con el impresentable traductor. Sin embargo, creo estar en condiciones de averiguar su paradero. Si no me engaño, el tipo trabaja ahora en el Ministerio de Asuntos Exteriores y tiene a su cargo el servicio de traducción de lenguas bantúes. ¿Quieren saber cómo lo he averiguado? Pues verán, resulta que el ministro patrio del ramo anda de visita por tierras congoleñas y pensó que sería un buen detalle saludar a sus anfitriones en la lengua del lugar, un dialecto del bantú llamado lingala.

Nada que objetar a la idea. La realización, sin embargo, no parece haber estado a la altura del proyecto. Escuchen la intervención.

¿Verdad que les suena de algo? Primero, unas frases de introducción que son recibidas entre aplausos -sin lugar a dudas el equivalente congoleño del "amigo" británico. De seguido, el ministro continúa hablando y la concurrencia se despiporra.

Este bromazo, no me lo nieguen, lleva marca de fábrica.

Lo que no me cuadra es que, en idioma lingala, desear el manubrio ajeno se diga "echarái cambia nal coló España na Republi Democrati del Congo", pero a juzgar por cómo se desencuaderna la audiencia debe de ser que se pronuncia así.

Por si acaso, mañana mismo me busco un diccionario de lingala y se lo averiguo.
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lunes, enero 28, 2008

Record

Se nota que este año tocan Juegos Olímpicos, pues los atletas se esfuerzan un poco más en batir sus marcas. Sin ir más lejos, una pareja de linces del centro de Cría en Cautividad de Doñana ha batido todos los registros de cópula lincera tras aparearse 65 veces en 5 días.



Repasemos juntos la tabla del trece:

- trece por uno trece;

- trece por dos veintiséis;

- trece por tres treinta y nueve;

- trece por cuatro cincuenta y dos;

- trece por cinco, ¡sesenta y cinco!

Con semejante ritmo, ¿alguien me puede aclarar cómo se las apañan estos bichos para estar en peligro de extinción?
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domingo, enero 27, 2008

El tío Fred cabalga de nuevo.

P.G. Wodehouse no es un escritor de moda. Se le acusa de ser un fósil antediluviano, intrascendente y banal y, lo que es peor, de ser la inspiración recurrente de Alfonso Ussía. Una lástima que así sea, pues leer con regularidad a Mr. Wodehouse es uno de los más atinados favores que alguien se puede prestar a sí mismo. Una persona que lee "Ola de crímenes en el castillo de Blandings" y no mejora su opinión del mundo necesita urgente medicación. Si no se fían de mi prescripción, soliciten la de Hugh Laurie, que interpretó a Bertie Wooster antes que al doctor House y es, en este aspecto, de mi misma opinión.

Uno de los huéspedes ocasionales del citado castillo de Blandings es el tío Fred. Frederick Altamont Cornwallis Twistleton, quinto conde de Ickenham, es un alto y distinguido caballero de unos setenta años de edad y el potencial destructivo de un terremoto de grado seis. Hombre atrevido, de fértil inventiva e inagotable ingenio, tío Fred disfruta como un chiquillo atrapando a sus conocidos en tupidas redes de entrelazadas mentiras, delirantes invenciones y juguetones embustes. Cuando la verdad amenaza con alcanzarle, el tío Fred improvisa una mentira mayor y aprovecha la confusión para escapar por la puerta del jardín.

Es curioso que nuestro querido Ministro del Interior, Don Alfredo Pérez Rubalcaba, comparta diminutivo con el aristócrata inglés, pues lo cierto es que se aproxima considerablemente a sus métodos. Estaba recientemente don Alfredo dando cuenta de la detención de unos peligrosos islamistas con vocación de suicidas suburbanos cuando un periodista le puso en apuros. El osado reportero preguntó si no era cosa un tanto extraña que unos aspirantes a suicida dispusieran de temporizadores. Cualquier otro hubiera reculado. El tío Alfredo, es cuestión de honor, no retrocede jamás. El tío Alfredo, sonríe, reflexiona y contesta:

- Ciertamente la posesión de temporizadores constituye un elemento extraño y no casa bien con la idea que tenemos de un terrorista suicida... a no ser que el que decida cuándo se suicida el suicida no sea el suicida que se suicida.

Me apuesto cualquier cosa a que, para cuando el periodista terminó de apuntar la respuesta, el tío Alfredo ya estaba saltándose el seto del jardín.
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viernes, enero 25, 2008

Marte Ataca

“En los últimos años del siglo XIX, nadie hubiera creído que nuestro mundo era observado con atención por inteligencias mayores que la del hombre, aunque mortales por igual; que, mientras los hombres se ocupaban de sus diversos asuntos, alguien los vigilaba y los estudiaba, tan minuciosamente como un hombre con un microscopio podría vigilar a las pequeñas criaturas que medran y proliferan en una gota de agua. Con infinita complacencia, los hombres iban de un lado a otro del planeta ocupados en sus pequeños asuntos, seguros de su dominio sobre la materia. Tal vez los microbios que observamos al microscopio hacen lo mismo. Nadie pensó que los mundos más antiguos del espacio pudieran ser fuente de peligro para la humanidad y sólo se pensaba en ellos para desechar, como imposible o improbable, que estuvieran habitados.

Resulta extraño recordar los hábitos mentales de aquellos días. Como mucho, los hombres se imaginaban que en Marte vivían otros hombres, quizá inferiores a ellos y dispuestos a recibir emisarios terrestres. Pero, a través de las enormes distancias espaciales, unas mentes que eran a las nuestras como las nuestras a las de las bestias, unos intelectos vastos, fríos y crueles, miraban a la Tierra con envidia, y, lenta pero inexorablemente, fraguaban planes contra nosotros..." (*)




Los muy desgraciados se habían conchabado para copiar la Sirenita de Copenhague.. ¡sin dar conocimiento a la Sociedad de Autores ni soltar un duro por derechos de autor!

¿De qué van a vivir ahora Ramoncín y Teddy Bautista? Lo mismo tienen que volver a cantar.

Va a ser verdad que los intelectos marcianos son vastos, crueles y fríos. .

-ooOoo-

(*) H. G. Wells. La guerra de los Mundos

jueves, enero 24, 2008

Si bebes no teclees

Háganme caso, muchachos, y aléjense del alcohol.

Ya sé que se notan más guapos, más simpáticos y más encantadores a partir del tercer ron con cola, pero a la larga no merece la pena. A la larga conocerán a una moza simpaticota, le pedirán su número de teléfono, lo apuntarán a al revés y acabarán requebrando por SMS a un feroz opositor barbudo de casi dos metros de altura y noventa kilos en canal:

"Hola! Tengo tu teléfono y no
sé muy bien si te conozco, te
tengo en la agenda desde ha
ce algun tiempo y no sé si me
diste tu numero en algún mo
mento de embriaguez, jaja.
Te tengo como "Chica Simpa
tica" así es que no sé... ¿Me
puedes ayudar a conocerte?"


Me da lastimica, el pobre. Tan sincero, tan educado, con tan pocas faltas de ortografía...

Aún no he decidido si mandarle a la mierda o pasarle el teléfono de la vecina del quinto.
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