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sábado, abril 09, 2011

La tarde de los vencidos

"Por la estepa solitaria, cual fantasmas vagarosos
abatidos, vacilantes, cabizbajos, andrajosos,
se encaminan lentamente los vencidos a su hogar,
y al mirar la antigua torre de la ermita de su aldea,
a la luz opalescente que en los cielos alborea,
van el paso retardando, temerosos de llegar."

Luis de Oteyza

El jueves es un buen día para darle una cena de despedida a un compañero que se marcha del despacho a una vida mejor pagada y con las tardes libres a partir de las siete. La parte mala es trabajar el viernes con una resaca de caballo agonizante, aunque algo consuele ver que tus compañeros lidian con un estado de indigencia postalcohólica equivalente al que acarreas tú.

Con todo, las cosas parecían estar bajo control. Por la mañana, nos cruzábamos por los pasillos y, en cuchicheos, acordábamos apurar el trabajo y largarnos a casa en cuanto el reloj del Caixanova campaneara las seis. Lástima que a las cinco y media prendiera un incendio urgente y nos tuviéramos que quedar hasta las tantas baldeando escritos e informes hasta que las urgencias laborales dejaran de humear.

Entonces sí, nos mirábamos legañosos, abatidos, vacilantes, cabizbajos y andrajosos, apurando los informes, deseosos de acabar.


P.D.: Metafórico, el incendio es metafórico.

miércoles, julio 07, 2010

Hips, hips, hurra

El dragón rosa que vivía en la sexta lata de cerveza me ha soplado que le hemos ganado nosequé a la selección nacional de nosecuantitos. Así pues, felicidades.

Esto del deporte de élite es, en verdad, durísimo. Este dolor de cabeza me puede durar sumanas.

jueves, diciembre 31, 2009

A tercios


En los bares pasa mucho. Tú te acodas en la barra, pides un tercio de tu cerveza favorita y, como no queda, te sirven la que hayan dejado los parroquianos más madrugadores.

El gobierno gallego de Alberto Núñez Feijóo (¡Oh!) ha topado con parecida contrariedad (¡Ah!). Si bien el nuevo decreto de "plurilingüismo en la enseñanza no universitaria de Galicia" establece que un tercio de la educación se impartirá en español, otro en gallego y un tercero en inglés, la propia norma precisa que este último tercio se impartirá como buenamente se pueda ante la escasez de profesorado que chamulle la lengua de la pérfida Albión (De nuevo "¡Oh!").

Nada, como Guinness no queda, un botellín de Estrella Galicia y una caña de Cruzcampo. Por el bien de los escolares gallegos esperemos que las sirvan sin alcohol.

viernes, septiembre 18, 2009

In taberna quando sumus...

Una de las principales ventajas que presenta la realidad sobre la ficción es que aquella no tiene obligación de parecer creíble. La muy ladina lo sabe y se aprovecha para satisfacer su pulsión por el surrealismo.


Anoche decidí bajarme al bar de la esquina para ver el partido de baloncesto en compañía de otros individuos de la especie humana. Un atractivo de dicho establecimiento es que ofrece un ilimitado suministro de frutos secos, patatas y galletitas saladas a todo aquel que pida una consumición. Encargué mi correspondiente bebida y me dispuse a tomar por asalto el cestillo de las pipas, monopolizado en ese momento por un grupito de tres mujeres que frisaban la treintena. Si hubiera sabido la tempestad de irrealidad que caería sobre mi cabeza, me hubiera conformado con los panchitos que había en la barra.

- Hola, espero que no tengáis nada en contra de los ladrones de pipas.

La más joven de las tres, melena castaña, ojos oscuros y la expresión desconcertada de quien se ha bebido más ron que un pirata de parranda, se vuelve hacia mí y, señalándome con el dedo, pregunta:

- ¡Tú, tú, tú! ¿Sabes a quien te pareces?

- Sorpréndeme.

- ¡Al tío que imita al novio de Falete en el programa de "Sé lo que hicisteis"!

Mi cerebro comenzó a buscar una imagen del imitador para evaluar lo atinado de la comparativa. Mientras, la fisonomista aficionada consideró necesario hacer una precisión.

- Lo cual es un piropazo porque ese programa es lo mejor y todos los que salen en el molan mucho.

Desistí de ubicar en mi mente la imagen del tipo y decidí redondear la conversación con una broma inocente.

- Mientras me parezca al imitador y no al imitado....

El chiste no fue bien recibido. Por alguna razón que todavía se me escapa, la fisonomista aficionada dejó paso a la terapeuta improvisada:

- A ti te pasa algo. Tú has estado en el seminario, eres del Opus o tienes tienes un problema sexual. Yo esas cosas las noto.

En el mundo existen talentos muy insólitos. Diagnosticar patologías sexuales a completos desconocidos tiene que ser uno de los más extraños.

- Yo diría que no.

- Entonces eres gay. ¿Verdad que eres gay?

Me reprimí las ganas de contestar que conocerla me podía llevar a planteármelo y me volví a la barra. A los diez minutos vino ella para encargar su enésima copa de ron.

- Vale, no eres gay, pero tienes un problema para relacionarte con la gente. Eres demasiado educado y correcto y eso es como tener una escoba metida por el culo. Además eres un falso, porque vienes ahí a machete con las pipas y ¿luego qué? Luego no se sabe que es lo que quieres de nosotras. Decídete.

- Sí, tienes razón, soy demasiado educado.

La continuación de la frase - "debería aprender de ti, que no tienes ese problema"- la dejé sin articular. En algún momento de mi vida me enseñaron a no insultar a una mujer borracha y sigo pensando que es una buena regla de conducta.

La moza volvió con sus amigas y yo me quedé pensando si la noche podía volverse aún más extraña. Podía. Cuando ya me disponía a pagar para volver a casa una señora de indefinible edad y con aspecto de pernoctar en un contenedor de basura se acercó para comentarme que "le parecía muy guapo y que, si quería, me podía tomar la última en su casa."

En ese momento, una voz familiar, aguda y alcoholizada, se impuso sobre la música del bar:

- ¡Qué fuerte! Una yonki se quiere liar con el pijo de las pipas.

Lo peor de todo es que me dejé olvidado el paraguas y esta noche debería volver por él. Espero que de un día para otro cambien los parroquianos. Mi salud mental no resistiría otra velada con guión de Buñuel.


jueves, enero 24, 2008

Si bebes no teclees

Háganme caso, muchachos, y aléjense del alcohol.

Ya sé que se notan más guapos, más simpáticos y más encantadores a partir del tercer ron con cola, pero a la larga no merece la pena. A la larga conocerán a una moza simpaticota, le pedirán su número de teléfono, lo apuntarán a al revés y acabarán requebrando por SMS a un feroz opositor barbudo de casi dos metros de altura y noventa kilos en canal:

"Hola! Tengo tu teléfono y no
sé muy bien si te conozco, te
tengo en la agenda desde ha
ce algun tiempo y no sé si me
diste tu numero en algún mo
mento de embriaguez, jaja.
Te tengo como "Chica Simpa
tica" así es que no sé... ¿Me
puedes ayudar a conocerte?"


Me da lastimica, el pobre. Tan sincero, tan educado, con tan pocas faltas de ortografía...

Aún no he decidido si mandarle a la mierda o pasarle el teléfono de la vecina del quinto.
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