Desde que la edad cambió mis gustos y permuté a Otfried Preussler por Arthur Schopenhauer, no he estado demasiado pendiente de las novedades editoriales en materia de literatura infantil. Yo pensaba, con todo, que el público imberbe continuaría favoreciendo las historias de huérfanos que devienen príncipes y las aventuras de barbudos piratas con buen corazón. Para lo que no estaba preparado era para toparme con un cuento titulado "Hay un Oso en el Cuarto Oscuro".
Pero, pero, pero... ¿Un oso? ¿En el cuarto oscuro?
¿Es que nadie piensa en los niños?
lunes, noviembre 30, 2009
Marchando una de descontextualización masiva
Categorías: historietas literarias, mente sucia
domingo, noviembre 29, 2009
Enriquecimiento
¡Que hay mucha crisis! ¡Que hay mucha crisis! ¡Paparruchas!
En Iran, el uranio no deja de enriquecerse.
Categorías: economía, noticiario, política
viernes, noviembre 27, 2009
Doce editorialistas sin piedad

Acabo de leer, con un día de retraso, el editorial conjunto que han publicado doce periódicos catalanes para ajustarle las cuentas, de modo preventivo, al Tribunal Constitucional.
Se confirma una vieja sospecha mía. Cuando doce españoles se ponen de acuerdo es que pretenden linchar a otro.
Cuando son once hay una leve esperanza de que quieran jugar al fútbol.
Categorías: justicia demando, noticiario, política, reflexiones de besugo
jueves, noviembre 26, 2009
Desviados
Como soy un niño trabajador y aplicado, estoy invirtiendo estos meses de interregno en aumentar mis conocimientos jurídicos en materia de Derecho Laboral y de la Seguridad Social, áreas en las que mi formación era poco menos que inexistente.
Pues bien, estaba servidor resolviendo unos casos de cotización en compañía de un nutrido grupo de desocupados, cuando uno de los alumnos preguntó con voz tímida:
- ¿Importa que yo tenga una pequeña desviación?
El educador se acercó a su mesa y, tras une breve inspección visual, sentenció:
- No, no te preocupes, eso ni se nota...
¡Y tanto que no se nota! El chaval parecía de lo más normal.
Categorías: diálogos de besugos
miércoles, noviembre 25, 2009
Skoda Octavia
Cuenta una leyenda urbana que todos los tenderos chinos de Madrid son primos lejanos y vienen del mismo pueblo. Es muy difícil saber si esto es verdad: los comerciantes orientales son de natural circunspecto y, cuando no están cobrando aberrantes santos de alambre o polvorientas botellas de ron, prefieren ojear telenovelas chinas a comentar sus orígenes familiares.
Más sencillo resulta comprobar que la abrumadora mayoría de los taxis capitalinos son de una sola marca e igual modelo. Yo he tardado en darme cuenta, pues una ahorrativa tradición familiar proscribe el uso del taxi salvo en casos de parto urgente o infarto de miocardio, incidencia esta última que no suele pagar el afectado. No obstante, basta con apostarse en una esquina cualquiera: al quinto Skoda Octavia que pasa con los colores del Rayo Vallecano, te convences de la escasa originalidad del gremio del taxi a la hora de adquirir vehículos.

Así pues, cuando mi hermano me contó que se iba a comprar "el coche de los taxistas" por presumirlo resistente y fiable, yo sabía bien a qué atenerme. Con todo, la primera vez que vi su adquisición, un detalle me dejó perplejo:
- ¡Caramba, Starbuck, qué color más curioso tiene tu coche!
- ¿Verdad? Dicen que es gris, pero a mí me parece azul.
- Ya, si azular azulea un poco, pero no es eso.
- ¿Entonces qué pasa?
- Que no sabía que lo fabricasen sin la diagonal colorada.
Taxis habré cogido muy pocos, pero me temo que eso va a cambiar. Con mi hermano sólo puedo contar, en adelante, para que me acerque a pedir empleo en una freiduría de puñetas.
Categorías: el cocherito leré, leyendas urbanas
martes, noviembre 24, 2009
A subasta
Categorías: humor zafio, literatura
lunes, noviembre 23, 2009
Justicia Social
Estaba yo comiendo y viendo el Telediario cuando el tono catastrofista de una noticia sobre la gripe A ha estimulado mi natural afición al humor histriónico. Mientras simulaba rasgarme las vestiduras, he proclamado con fingido pánico:
- ¡Vamos a morir todos!
Mi madre, sin levantar la vista del plato, ha respondido con tono neutro:
- Bueno, así se acaban las desigualdades.
Treinta años viviendo con ella y nunca había sospechado que mi madre fuese comunista. De la cuerda de Pol Pot, además.

