Sólo a mí se me ocurre regresar a mi afición de glosador del mundo universo en pleno mes de agosto, pues en verano, los periódicos, más que escribirse, se rellenan y uno se queda sin temas de los que hablar. Proliferan entonces noticias como la que acabo de ver:
"Detenido un hombre en Navarra por conducir sin carnet, sin ITV y dando positivo en la prueba de alcoholemia."
Y menos mal que no iba sin coche. Eso hubiera dado para rellenar tres periódicos.
martes, agosto 09, 2011
Sin
Categorías: coches, el cocherito leré, noticiario, periodismo
viernes, marzo 13, 2009
Badén
La honestidad de Jesús Sepúlveda, alcalde cesante de Pozuelo, está en entredicho. Entre otras cuantas cosas, se le acusa de aceptar de Francisco Correa, logrero engominado y corrupto mayor del reino, un valioso coche sin estrenar. El que fuera alcalde niega los hechos y aduce que no hubo donación sino permuta, que Correa le cambió un Jaguar nuevecito por un BMW viejo, que sus razones tendría y que quién es él para cuestionarlas. Para completar el rompecabezas, la diputada popular Ana Mato, por entonces casada con el regidor permutante asegura no saber nada del dichoso coche nuevo.
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Categorías: coches, corrupciones varias, crimen y castigo, política
lunes, octubre 13, 2008
Faetón
Repasando las noticias del fin de semana, he sabido que el coche que el político austríaco Jörg Haider conducía en el momento de su fallecimiento era un Volkswagen modelo Phaëton. Comoquiera que yo entiendo bastante más de mitología que de vehículos, les voy a narrar sucintamente el mito de Faetón.
A decir de los antiguos helenos, Helios, un dios de mediano fuste con nombre de mermelada, se encargaba a diario de pasear el sol por los cielos. Este empleo de taxista astronómico dejaba las noches libres y Helios, como dios griego que era, las entretenía preñando mozas. Fruto de tal pasatiempo nació un apuesto muchacho llamado Faetón.
El jovencito, que era un poco chuleta, solía fardar ante los colegas del trabajo tan molón que tenía su padre. Lo típico en la Hélade, vamos:
- ¡Chincha rabia!, que mi viejo es el chófer del sol y el tuyo limpia los retretes del Olimpo.
Para su desgracia, los colegas del chavalote eran una panda de adolescentes descreídos que pusieron en duda su filiación. Faetón, para cerrarles la boca, tomó prestado el carro de su padre. Fue esta una decisión desafortunada. Los rocines que tiraban del carruaje eran unos bicharracos fogosos de intratable temperamento. Al sentir una mano inexperta en las riendas, desecharon la disciplina y empezaron a correr sin control. Antes que el sol cayera sobre la Tierra y descarajara el mundo, Zeus paró el carro con un certero golpe de rayo. El sol y los jacos sobrevivieron. Faetón, pobrecito mío, no.

La historia tiene bastante atractivo, no lo niego. Hay adolescentes, envidia, sexo, aventuras y coches caros. Ahora, bautizar un vehículo con el nombre de un tipo que no sobrevivió al estreno del suyo no sé si es la mejor opción.
Como saquen al mercado el Volkswagen Titanic, se lo pienso volver a recordar.
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