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miércoles, marzo 30, 2011

A cada cual lo suyo

El titán Prometeo era un amable bribón con debilidad por los humanos.

En cierta ocasión, dioses y hombres discutían sobre qué parte de los animales sacrificados había de corresponder a cada cual.

Prometeo, fiel a sus simpatías, aleccionó a los humanos y les enseñó la manera de estafar a los dioses. Bajo sus indicaciones, los hombres prepararon dos montones. Uno, que contenía la carne más suculenta, estaba cubierto por las más repugnantes vísceras; el otro sólo contenía huesos recubiertos de piel y reluciente grasa. Los dioses, que confiaban en la estulticia de los humanos y no estaban prestando demasiada atención, eligieron el montón de los huesos encerados.

Les cuento esto porque el otro día, leí un artículo de prensa en el que un avispado comentarista político aseguraba que las potencias occidentales no verían con malos ojos una patición de Libia siempre que el petróleo correspondiera a los rebeldes y a Gaddafi los camellos.

No sé si será verdad o mentira. Pero aunque así fuese, el coronel no tendría de qué quejarse. A fin de cuentas, lo están tratando como a un dios.

martes, mayo 25, 2010

Anubis


Para estudiar bien es necesario disponer de un ambiente tranquilo. A la vista está que no lo tengo. Andaba yo repasando la Ley Concursal, cuando ha subido por mi ventana abierta una sentida plegaria al dios egipcio de los muertos:


- ¡Anubis! ¡Anubis, ven! ¡Ven, Anubis!

Lo sé. La hipótesis más probable es que el sujeto invocado sea tan sólo un perro con un nombre pretencioso, pero un servidor de ustedes se vuelve mañana a la biblioteca. Lo último que necesitan mis estudios es un apocalipsis nilótico al pie de mi ventana.

domingo, febrero 28, 2010

O tempora o mores!


Cuando Zeus se enamoró del bello efebo Ganímedes, tomó forma de águila, lo alzó por el aire y se lo llevó al Olimpo.

Cuando Zeus se enamoró de mi tres veces hermosa gorra de tweed, tomó forma de ciclogénesis explosiva, la alzó por el aire y se la llevó a la copa de un árbol. Menos mal que los caprichos del Crónida son pasajeros y, un rato más tarde, la pude recuperar.

martes, febrero 23, 2010

Óbolo

"Et lorsqu'il eut donné son obole à Charon... "

C. Baudelaire


Cuando sus posibilidades económicas lo permitían, los antiguos griegos sepultaban a los muertos con una moneda bajo la lengua. No lo hacían ni por ostentación ni por capricho: la finalidad de la donación era que el difunto pudiese contratar los sevicios del malhumorado barquero Caronte y cruzar cómodamente la frontera fluvial del inframundo; que dejaran el óbolo en la boca del cadáver se explica por la ausencia de bolsillos en la vestimenta paleohelénica.

Con todo, emplear un depósito así de discreto tiene la utilidad añadida de despistar a los rateros. Puede parecer innecesario, pero no lo es. Ayer mismo se inició en Barcelona el juicio a un mosso d'esquadra acusado del ruin delito de afanarle la cartera a un suicida.

Confiemos en que los griegos no estuviesen bien informados de la marcha del inframundo. Bastante malo es dejar esta vida por la propia mano como para empezar la siguiente haciéndose un largo en el gélido Aqueronte.

miércoles, febrero 03, 2010

Mundos en Colisión


En 1950, el mitólogo estadounidense Immanuel Velikovsky publicó un volumen titulado "Worlds in Collision". Don Immanuel sostenía que numeroso mitos de la antigüedad quedarían explicados si el planeta Venus se hubiera salido de su órbita en el siglo XV antes de Cristo. La teoría fue rápidamente rechazada por astrónomos e historiadores. Ni había constancia histórica de tales fenómenos ni modelo físico capaz de explicarlos.

Es lo que tienen los encuentros planetarios. Te pueden hacer mucha ilusión, pero, a veces, son imposibles.

viernes, diciembre 18, 2009

El viento terrateniente

"On entendait mugir le semoun meurtrier" (*)
.
Victor Hugo


Nuestro presidente las ha tenido muy grandes, pero la de ayer fue inmensa.

En un arrebato lírico que pretendía homenajear al Jefe Seattle y se quedó en imitación de Pocahontas, don José Luis proclamó:

"Tenemos que lograr unir el mundo para salvar la Tierra, nuestra Tierra. En la que viven pobres, demasiados pobres... y ricos, demasiado ricos. Pero la Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento."

Hasta la fecha, el único viento terrateniente del que se tiene noticia es el simún, ese viento traicionero, ardiente y malvado que ametralla beduinos con la arena que le roba al desierto. De tanta tierra dispone que al rey persa Cambises II le sepultó un ejército entero. Por lo menos, eso cuenta Herodoto. El resto de vientos no tiene tierra ni para llenar un tiesto.

Como diría el presidente: pobres, demasiados pobres... ricos, demasiado ricos.

-ooOoo-

(*) Se escuchaba bramar al simún asesino.

jueves, diciembre 17, 2009

Mito Solar

En 1795, Charles François Dupuis, político, astrónomo e historiador francés, publicó un libro titulado "Origine de tous les Cultes, ou la Réligion Universelle", de gran éxito en los círculos más ilustrados del país vecino. En dicha obra, monsieur Dupuis quiso probar que todas las religiones eran variaciones degeneradas de un primitivo culto solar y que Jesucristo, Zoroastro, Buda o Mahoma eran simples metáforas celestes sin existencia real. El éxito del libro engendró una caterva de desnortados discípulos que aplicaban idéntico tratamiento a los más célebres personajes de la Historia Antigua. César, Alejandro, Semíramis o Pericles se transmutaban, por obra y gracia de aquellos fantasiosos, en los irreales protagonistas de polvorientos mitos solares.

Jean-Baptiste Pérès, un culto bibliotecario de Agen, quiso poner fin a tamaña insensatez sumiendo en el más oprobioso ridículo a Dupuis y sus seguidores. Con apariencia de total seriedad, publicó en 1827 un opúsculo denominado "Comme quoi Napoléon n'a jamais existé ou Grand Erratum, source d'un nombre infini d'errata à noter dans l'histoire du XIXe siècle" en el cual aplicaba el método mítico a Napoleón Bonaparte -a la sazón recién fallecido- para concluir que el Emperador de los franceses no había existido jamás, que sus mariscales eran los signos del zodíaco y sólo una representación del ocaso su destierro y muerte en una isla de poniente.



Se preguntarán por qué les cuento estas cosas. Muy sencillo. Leyendo a Santiago González he sabido que el subdirector general de Patrimono Histórico del Ministerio de Defensa, don Álvaro Martínez Novillo, ha ordenado al Museo del Ejército que se retire el nombre de Francisco Franco de la inscripción mural que conmemora el desembarco de Alhucemas -8 de septiembre de 1925- con la siguiente justificación:

"El art. 15.1 de la Ley 52/2007 -conocida como de la Memoria Histórica- es muy terminante en cuanto a las "menciones conmemorativas, de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la Represión de la Dictadura" (...) no se pueden ni deben citar en textos murales como ejemplo a soldados que, por las razones que fueran, vulneraron el ordenamiento constitucional vigente en su momento. Por ello, si se quiere citar el desembarco de Alhucemas, se citará sin referencia expresa al dictador. Y esto no es censura, sino respeto y acatamiento al marco legal vigente mientras no se demuestre lo contrario."

El subdirector va por el buen camino, pero se ha quedado un poquito corto.

Lo procedente no es borrar del desembarco de Alhucemas al entonces coronel Franco Bahamonde. Lo procedente es borrarlo de la Historia por ser solamente un mito solar. Y con él a su coleguita legionario el general Millán Astray, que no estaba manco y tuerto por su ardor guerrero sino por mejor representar a la luna en fase menguante.

miércoles, octubre 14, 2009

Bacantes

Si la Biblia no está muy de moda, Eurípides ya ni les cuento. Una lástima. El tipo escribía como los ángeles y hoy quería hablar de una de sus tragedias a cuenta del sin dios que tienen organizado en el PP de Valencia.


En "Las Bacantes" Eurípides narra los conflictos del dios Dionisos -más conocido por Baco- con la rama mortal de su parentela: la familia real tebana. Las relaciones familiares del tal Dionisos eran bastante complicadas. Su padre, el divino Zeus, se había cargado a su madre, la mortal Sémele, por un estúpido accidente. La familia de la difunta, que en principio debiera haberse ocupado de educar al muchacho dudaba de la fliación del mozo -lo mismo podía ser hijo de un dios del Olimpo que de un butanero de Bucarest- y el chico acabó por criarse a su aire con los faunos del monte.

Tras un periplo por Asia, donde adquirió plena conciencia de su condición divina, Dionisos regresa a Tebas para convencer a la familia de su condición de dios. Consigue un éxito parcial. Las mujeres tebanas se ponen hasta arriba de morapio y cumplen con los ritos del culto báquico, pero su primo, el rey Penteo, lo toma por un farsante organizador de orgías y lo manda encarcelar. El joven dios se amosca un tanto y dispone que su real pariente sea descuartizado por un grupo de fieles adoratrices, las bacantes del título, lideradas, por si no era bastante tragedia, por la madre del propio rey.

Así pues, cuando esta mañana he leído en Libertad Digital que el "cargo de secretario general [del PP valenciano] quedará bacante" (sic) no he podido dejar de hacerme una pregunta.



¿Será mala ortografía o será peor intención?


-ooOoo-

P.D. Si quieren presenciar otra muestra de descuartizamiento báquico a calzón quitado, dense una vuelta por la edición digital de Público y échenle un vistazo a los adorables comentarios que dedican los lectores al profesor Jesús Neira. Un par de copitas más y lo despellejan en el monte.

jueves, octubre 01, 2009

Sacrificio


El torero Morante de la Puebla vetó el minuto de silencio que se iba a guardar en la Real Plaza de la Maestranza en honor de Francisco Rivera "Paquirri", fallecido hace veinticinco años. La negativa del diestro no se basaba en la animadversión personal sino en "el mal bajío" que le daba mentar a un cadáver con un morlaco de quinientos quilos esperando en los corrales.


Todo apunta a que el matador, como los griegos arcaicos, desconfía del maléfico influjo que pueda causarle la envidia de los muertos. Como el inframundo griego, una especie de llano brumoso donde la individualidad se disolvía a medias, era aburrido hasta la saciedad, los fallecidos se llenaban de rencor hacia los vivos, que aún podían comer, beber, amar, fornicar y hacer la guerra, y conspiraban para privarlos de tales ventajas. El único modo fiable de apaciguarlos era matar un toro y verter su sangre en el suelo como alimento y ofrenda. Ahítos de sangre, los difuntos recuperaban un consolador atisbo de vida y renunciaban a enviar maldiciones y pestes por correo urgente.

Lo del toro era precisamente lo que iba a hacer el señor Morante. No sé de qué se preocupa.

jueves, mayo 21, 2009

Urashima Tarō

El presidente del gobierno, don José Luis Rodríguez Zapatero, prometió ayer la aprobación de un "Plan Integral de Envejecimiento Activo", que estará listo para el año que viene. Tratándose de un término de nuevo cuño, hubiera sido conveniente explicar en qué consiste. Como el presidente no lo ha hecho, me ocuparé yo de la tarea.

Hace muchísimos años, cuando los dioses nipones aún tenían a bien visitar a los mortales, vivía en la provincia de Tango un joven pescador llamado Urashima Tarō. En el Japón legendario, los niños no eran los torpes arrapiezos con gafas que se parten la crisma en los programas de vídeos caseros. Por aquel entonces, eran tan gamberros, irresponsables y crueles como los niños de cualquier otro lugar. Volvía el pescador de su faena cuando encontró a unos muchachos entretenidos en torturar a una pequeña tortuga marina. Compadecido del pobre animal, Tarō ahuyentó a los vándalos y devolvió el animal al mar.

Un día más tarde, una tortuga de imponente tamaño se acercó a la barca del joven. El reptil, un emisario del Rey del Mar, le comunicó que la tortuga cuya vida había salvado no era el arrugado quelonio que aparentaba ser, sino la bellísima hija del Emperador del Mar, la princesa Otohime. El monarca submarino deseaba recompensar la bondad del joven Tarō concediéndole la mano de la hermosa muchacha. Urashima, que ahora podía respirar bajo el agua por gracia especial de las deidades marinas, acompañó al mensajero a un palacio submarino donde recibió numerosos presentes, honoríficos cargos y riquezas sin cuento. Allí se celebró el matrimonio acordado y Urashima pasó una semana de la más completa felicidad.


Pasado este breve tiempo, el joven esposo solicitó permiso para visitar su aldea y despedirse de su anciana madre. El emperador le desaconsejó partir, pero una propuesta tan razonable no podía ser denegada y Urashima abandonó el palacio camino de su antiguo hogar. Consigo llevaba una pequeña cajita de papel, entregada por su esposa como regalo de despedida y talismán protector. Pase lo que pase, no la abras- le había dicho la joven.

Tras un corto viaje por mar, Urashima alcanzó la costa. En apenas diez días de ausencia la aldea había cambiado de un modo incomprensible. Incapaz de encontrar su propia casa, Tarō comenzó a interrogar a los viandantes. Tras mucho probar, un legañoso y encorvado anciano pudo darle noticias de su familia:

- Urashima Tarō desapareció en el mar hace trescientos años. Yo soy su descendiente de la séptima generación. (1)

Urashima cayó en una melancolía profunda. Sospechando que la misteriosa cajita pudiera contener la resolución del enigma, la destapó. Una bruma blanca envolvió al desdichado nipón, quien envejeció, en un instante, los trescientos años que duró su ausencia. La princesa, al tanto de la diferencia horaria entre ambos mundos, había encerrado en la caja la verdadera edad de Urashima Tarō para intentar protegerle. (2)

¿Se dan cuenta ya de por dónde vienen los tiros del "envejecimiento activo"? Después de cinco años viviendo en un mundo maravilloso de fantasía e ilusión, donde sobraba el dinero y la felicidad crecía en los árboles, ahora nos toca envejecer a golpe de decreto.

Aún peor. Como la magia submarina sale por un pico, mucho me temo que nos van a encanecer a disgustos.

-ooOoo-

(1) Sí, ya sé lo que están pensando. Si Urashima se casó en el fondo del mar y allí no había pasado una quincena, ¿de qué moza descendía este pájaro? Pues miren, ni idea. Entre que los japoneses antiguos eran polígamos, admitían el divorcio y eran bastante liberales en materia de filiación, el tipo podía ser el hipertataranieto de cualquiera.

(2) Volviendo de Canarias te puede pasar lo mismo. Por fortuna, como la diferencia horaria es de solamente una hora, se nota menos.

jueves, mayo 14, 2009

¡Canta, oh musa, a Hermes!

Hermes era un dios que caía simpático. Desvergonzado, embaucador, astuto y embustero, su inmensa frescura acababa por ganar, si no la aprobación del público, cuando menos su cómplice absolución. No obstante, los antiguos helenos no se hacían ilusiones sobre el carácter contradictorio y mendaz del hijo de Zeus.  El vetusto “Himno Homérico a Hermes” describe en los siguientes términos al mensajero de los dioses, patrón de los oradores, los mentirosos, los ladrones, los viajeros y los pastores: 

“καὶ τότ' ἐγείνατο παῖδα πολύτροπον, αἱμυλομήτην,
ληιστῆρ', ἐλατῆρα βοῶν, ἡγήτορ' ὀνείρων,
 νυκτὸς ὀπωπητῆρα, πυληδόκον, […]”

 “Y entonces nació un niño versátil, rico en engaños, 
ladrón, cuatrero, conductor de sueños,
espía nocturno, guardián de las puertas […]”

Un frescales con buena prensa, el amigo Hermes. Bien se ve que cuidaba su imagen. 

Cuando los políticos de hoy se dirigen a su potencial electorado, un enjambre zumbón de asesores se ocupa de adaptar la indumentaria del orador al gusto y expectativas del público asistente. Por lo tanto, si el presidente del Gobierno, don José Luis Rodríguez Zapatero, complementa la apariencia informal del socialista mitinero con un cinturón Hermès de quinientos euros, tal hecho no puede ser obra de la casualidad ni el despiste. Se trata, sin duda, de una costosa ofrenda a su deidad tutelar. 

Si Hermes le tutela en concepto de orador, de embustero, de espía nocturno o de conductor de sueños, es cosa que libro a la opinión de cada cual.

lunes, marzo 23, 2009

De los muy brutos paisanos que cría la verde Erin



Cú Chulainn es el personaje  más popular de la mitología irlandesa. Como la mayor parte de los héroes de la verde Erin, Cú Chulainn era un poderoso guerrero, diestro en el manejo de la espada, matador de gigantes y protector de los débiles.  Dos características peculiares lo diferencian, sin embargo, de otros musculosos hibernios:


- En primer lugar, su muy nutrida colección de geasa. Los geasa son los tabúes rituales de la Irlanda pagana. Cú Chulainn, por ejemplo, tenía prohibido comer carne de perro,  rechazar cualquier alimento que le ofreciera una mujer o mirar de frente a una moza desnuda. Si el guerrero respetaba sus geasa se tornaba prácticamente invulnerable.  De infringirlos podía arriesgarse a una muerte dolorosa y atroz.

-  La otra peculiaridad del muchacho era la ríastrad, un estado de enajenación transitorio bajo cuyos efectos se convertía en una bestia sedienta de sangre solamente interesada en el asesinato, el incendio y el pillaje.  Cuando al tipo se le hinchaba la vena del cuello la única manera de detenerlo era enfrentarlo a uno de sus tabúes. Así, en cierta ocasión, las mujeres del Ulster consiguieron evitar la devastación de su tierra rodeando desnudas a Cú Chulainn mientras este cruzaba un río. Para evitar quebrantar sus votos, el enfurecido irlandés hubo de sumergir su cabeza en el agua helada, remedio que bastó para aplacar sus ansias homicidas.

Dejemos con esto a los irlandeses de antaño y centrémosnos  en su progenie contemporánea.  El sábado pasado se jugaba el partido decisivo del Torneo de las Seis Naciones de rugby.  Los dos únicos equipos con posibilidades de victoria, Irlanda y el País de Gales, se enfrentaban en Cardiff. Servidor, que experimenta a un tiempo una honda simpatía por los galeses y una profunda carencia de planes alternativos, se puso su mejor camiseta roja y se fue a gritar "Cymru am Byth!" (*)  al bar de la esquina.



En el último segundo del partido, el galés Stephen Jones intentó una difícil transformación que, de haberse llevado a efecto, hubiera significado la remontada del equipo local.  El lanzamiento, para desconsuelo de la hinchada roja, se quedó cinco metros corto. Los irlandeses retuvieron la victoria.  

En el fondo, mejor así.  El bar de la esquina es un pub irlandés.  Conforme el pelotazo de Jones se acercaba a palos,  una docena de hipertrofiados parroquianos vestidos de verde iba experimentando las primeras fases de la ríastrad.  

A ver dónde encuentro yo, en Madrid y a las ocho de la tarde, cincuenta mozas galesas que se queden en cueros para salvarme la vida.

-ooOoo-

(*)  ¡Gales por siempre!

domingo, diciembre 21, 2008

Hospitalidad

En cierta ocasión, Tántalo, rey de Frigia, invitó a los dioses a un banquete. Comoquiera que las deidades helenas tenían mucho saque y la despensa se estaba quedando vacía, el monarca sacrificó a su hijo Pélope para servirlo con salsa y no quedar mal con los invitados. Del amigo Tántalo podrán decirse muchas cosas malas, pero su hospitalidad era impecable.

Los pergeñadores de bitácoras, pese a no gozar del rango divino, gustamos también de sentarnos a mesa ajena. La hospitalidad de la señorita Be, que puso ayer salón y cubiertos para alimentar a una docena de plumíferos virtuales, y la habilidad guisandera de Cattz, al cargo de los fogones, no deben tampoco pasarse por alto. Lo que no me termina de encajar en esta exhibición de talentos hosteleros es que un pollo y media docena de aguacates bastaran para saciar a tanta panza menesterosa.

Casi que no pregunto con qué rellenaron la última ronda de arepas.

lunes, octubre 13, 2008

Faetón

"Cayó Faetón de la mayor altura,
conductor claro de la luz paterna;
a sobrado valor faltó ventura,
mas no faltó a su muerte fama eterna."

"Fábula de Faetón"
Conde de Villamediana



Repasando las noticias del fin de semana, he sabido que el coche que el político austríaco Jörg Haider conducía en el momento de su fallecimiento era un Volkswagen modelo Phaëton. Comoquiera que yo entiendo bastante más de mitología que de vehículos, les voy a narrar sucintamente el mito de Faetón.

A decir de los antiguos helenos, Helios, un dios de mediano fuste con nombre de mermelada, se encargaba a diario de pasear el sol por los cielos. Este empleo de taxista astronómico dejaba las noches libres y Helios, como dios griego que era, las entretenía preñando mozas. Fruto de tal pasatiempo nació un apuesto muchacho llamado Faetón.

El jovencito, que era un poco chuleta, solía fardar ante los colegas del trabajo tan molón que tenía su padre. Lo típico en la Hélade, vamos:

- ¡Chincha rabia!, que mi viejo es el chófer del sol y el tuyo limpia los retretes del Olimpo.

Para su desgracia, los colegas del chavalote eran una panda de adolescentes descreídos que pusieron en duda su filiación. Faetón, para cerrarles la boca, tomó prestado el carro de su padre. Fue esta una decisión desafortunada. Los rocines que tiraban del carruaje eran unos bicharracos fogosos de intratable temperamento. Al sentir una mano inexperta en las riendas, desecharon la disciplina y empezaron a correr sin control. Antes que el sol cayera sobre la Tierra y descarajara el mundo, Zeus paró el carro con un certero golpe de rayo. El sol y los jacos sobrevivieron. Faetón, pobrecito mío, no.


La historia tiene bastante atractivo, no lo niego. Hay adolescentes, envidia, sexo, aventuras y coches caros. Ahora, bautizar un vehículo con el nombre de un tipo que no sobrevivió al estreno del suyo no sé si es la mejor opción.

Como saquen al mercado el Volkswagen Titanic, se lo pienso volver a recordar.

martes, octubre 07, 2008

Limones

"Life is a lemmon..............
and I want my money back"(*)
Meat Loaf.....................


Hay quien sostiene que las manzanas de oro que Heracles afanó en el Jardín de las Hespérides no eran otra cosa que amarillos limones. La pregunta evidente es: ¿compensaba cruzarse medio mundo conocido y otro tanto del desconocido para guindar un puñado de cítricos?

Pues verán, si en la Grecia arcaica el precio de los limones subía al ritmo que sube aquí, lo raro no es que Heracles robara unos pocos limones. Lo extraño es que no volviera a por más.

-ooOoo-

(*) "La vida es un limón -entiéndase un timo- y yo quiero que me devuelvan el dinero".

lunes, julio 07, 2008

Argucias legales


Cuenta la mitología hindú que el demonio Hiranyakashipu, tras grandes penitencias, obtuvo del dios Brahma los siguientes dones:

- que no pudiera matarle ni un hombre, ni un dios, ni un animal;

- que no pudiera morir ni de noche ni de día;

- que no pudieran matarlo ni dentro ni fuera de su casa;

- que no pudiera fenecer ni en el suelo ni en el cielo;

- que no pudieran liquidarlo ni con armas ni con las manos desnudas.

Convencido de su invulnerabilidad, Hiran-y-lo-que-sigue se dedicó a conquistar el mundo, que es actividad sumamente entretenida y provechosa. No obstante, cuando estaba a punto de conseguirlo, el demonio la palmó, que para eso era el malo de la película.

El autor de la muerte fue Narasimha, una encarnación del dios Vishnú con apariencia mixta de hombre y de león. No era Narasimha, por lo tanto, dios, animal u hombre, sino mezcla o combinado de los tres. Para no incumplir el resto del compromiso, Narasimha se presentó al amanecer -ni de noche ni de día-, arrastró al demonio hasta el porche de su casa -ni dentro ni fuera de la misma-, le subió sobre sus rodillas -ni suelo ni cielo- y con las uñas lo despedazó.

¿Rebuscado? En absoluto.

Si el Tribunal Supremo británico puede dictaminar que las patatas fritas Pringles no son sino un antinatural compendio de galleta y patata y que, por ello, están exentas del IVA que pagan estas, lo de Vishnú y Narasimha no pasa de ser una mera, inocente y simpática argucia legal.
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martes, junio 03, 2008

El rapto de las sabinas


Cuenta Tito Livio que la primitiva urbe de Roma sufrió una aguda escasez de muchachas casaderas. Preocupados por la situación, los romanos invitaron a la tribu de al lado, los sabinos, a participar en las fiestas de Neptuno Ecuestre y, aprovechando la moña que se calzaron sus huéspedes, les afanaron el mujerío más mollar.

Cuando los sabinos despertaron de la modorra hallábanse bastante cabreados. Una cosa es que te sirvan vino cabezón y otra que te afanen a la hija, la hermana o la sobrina más fresca, torneada y jacarandosa. Sin embargo, para cuando se decidieron a ajustar cuentas a mamporro limpio, las sabinas ya le habían cogido el gusto al estado matrimonial y no hubo otra que firmar la paz y echarse unas risitas forzadas.

De siempre se ha pensado que estas historietas se las inventaba Tito Livio para dejar bien a sus antepasados, pero lo mismo va a resultar que no. Esto de afanarle la parienta al vecino parece cosa tan frecuente en la antigüedad como guindarle el rebaño. Lean, si no lo creen, la noticia que publica hoy EL MUNDO.

La naturaleza, dicen, imita al arte. En esto del rapto de mozas se adelantó, en cambio, una barbaridad.
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domingo, junio 01, 2008

Corredores

Un tal Usain Bolt, natural de Jamaica, acaba de convertirse en el hombre más veloz del planeta después de correr los 100 metros lisos en el vertiginoso tiempo de 9 segundos y 72 centésimas.

¡Casi nada! Yo me he cronometrado levantándome de la cama y tardo bastante más.

En fin, espero que, para compensar tanta velocidad le hayan dado una buena medalla al señor Bolt. En la Grecia preclásica, donde no era costumbre repartir preseas, el veloz jamaicano hubiera podido aprovechar su talento para encontrar novia noble sin gastarse el parné. No obstante, como el mito de Atalanta ya lo conté hace un añito y aún no me he recuperado por completo de mi fiebre punitiva, les voy a dejar el enlace para que pajareen a gusto y refresquen la memoria a su más completa satisfacción.

La historieta de marras la tienen aquí.

Yo me voy a la camita, que mañana toca madrugar.

Sean buenos y no insulten demasiado a la vieja madre Naturaleza.
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viernes, diciembre 07, 2007

Las grullas de Íbico

"[...]"Sieh da! Sieh da, Timotheus,
Die Kraniche des Ibykus!" -
Und finster plötzlich wird der Himmel,
Und über dem Theater hin
Sieht man in schwärzlichtem Gewimmel
Ein Kranichheer vorüberziehn."
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Die Kraniche des Ibikus
Friedrich Schiller



A Íbico, poeta lírico griego, lo mataron unos ladrones camino de Corinto. Era Íbico muy devoto de los dioses y viendo, mientras agonizaba, que unas grullas lo sobrevolaban clamó: "¡Aves consagradas a Apolo, vengad mi muerte!"

Los asesinos, que eran naturales de Corinto, recogieron sus ilícitas ganancias y acudieron al teatro a distraer la tarde con espéctaculo, versos y vino. Recitábanse, precisamente, poemas del asesinado cuando una estruendosa bandada de grullas sobrevoló el teatro. Uno de los matarifes, que debía de ser tan lenguaraz como supersticioso, se creyó maldito de los dioses y, con el rostro demudado, comenzó a gritar:

"- ¡Los vengadores de Íbico! ¡Los vengadores de Íbico!"

Por sus palabras, los corintios supieron no sólo la muerte del poeta sino que pudieron, además, identificar a los asesinos, los cuales fueron inmediatamente apresados, juzgados y condenados.

La expresión "las grullas de Íbico" perduró en el lenguaje culto como sinónimo de la hipotética justicia divina que aguarda siempre al malhechor. Por el mismo precio hubiera podido servir para designar la cobardía en su grado extremo, porque si el asesino hubiera mantenido el ánimo indemne y la boca cerrada nadie en todo Corinto hubiera sospechado de él.

Nuestro Presidente del Gobierno no ha matado nunca a nadie ni se espera que lo haga. En materia de asesinos lo más que se le puede reprochar es la culpable ingenuidad de pensar que los más encallecidos matarifes de la península se dejarían convencer por su pausado verbo de lama de Valladolid. Los criminales, experimentados en timar a nuestros sucesivos gobiernos, aprovecharon el rato para reorganizar su matadero. Insisto. Como mucho, ingenuidad culpable. Un crimen, desde luego, no.

No obstante, ahora que los asesinos han reabierto el negocio, resulta previsible que haya gente que no se aguante las ganas de silbar al paso del gobernante. Puesto que de haber acertado en su apuesta hubiera sido el primero en presentarse a recibir aplausos, es de recibo que no se esconda de los silbidos. Claro, que nuestro presidente, un hombre valiente, lo que se dice valiente, tampoco parece ser. Sin ir más lejos, hoy ha restringido el acceso a un funeral para ahorrarse el concierto de pitos con que le pudieran agasajar.

Menos mal que el hombre nos salió político y no criminal.

Llega a meterse a bandolero y prohíbe las grullas.
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