domingo, noviembre 25, 2012

Hoy las ciencias adelantan... que es una barbaritat


No perdamos de vista la importancia científica del evento electoral de Cataluña. Durante años, los científicos se han preguntado qué pasaría si un viajero en el tiempo se matara a si mismo y qué efecto tendría tan abominable paradoja sobre el tejido espacio-temporal del universo.

Pues bien, enigma resuelto: Artur Más acaba de viajar a las elecciones futuras, se ha matado a sí mismo y ya verán cómo no pasa absolutamente nada.

sábado, noviembre 24, 2012

La desazón del viajero en el tiempo

Hasta hace unos pocos años, los españoles que cruzábamos la frontera con Portugal (suciedad, cascotes, desconchones, venta al por menor de toallas) lo hacíamos con la vergonzosa satisfacción de estar viajando a nuestro pasado.

De un tiempo a esta parte, los españoles que cruzamos la frontera portuguesa (desconchones, suciedad, cascotes, liquidación de toallas por traspaso) lo hacemos con el inquietante temor de estar viajando a nuestro futuro.


viernes, noviembre 23, 2012

De la pradera

Es uno de esos conocimientos inútiles que uno acapara de niño viendo documentales de La Dos: los perritos de las praderas, o eso afirmaba David Attemborough, viven en comunas matriarcales donde una hermana se reproduce y las demás sostienen la colonia con el sudor de sus mofletes.

El mensaje caló hondo en mi subconsciente en formación, impronta que, por lo visto, se reprodujo simultáneamente en la sesera de mi querido hermano, ya que mi querido Starbuck acaba de ver nacer a su segunda hija mientras yo veía amanecer en la oficina.

Ahora, les prometo que el regalo que le voy a hacer a mi sobrina va a ser la envidia de toda la pradera (¡Jarl!).

miércoles, noviembre 21, 2012

Tarados

Como abogado que soy lo tengo que decir porque si no, reviento:

- Nuestros gobernantes no son más idiotas porque no tienen desarrollo reglamentario.

Que si lo tuvieran iba a temblar el universo mundo.

sábado, noviembre 10, 2012

Autarquía

En estos tiempos de crisis, hambre, carestía y desahucios por la ventana son  cada vez más los que propugnan un rechazo frontal de los elementos más fundamentales de la economía capitalista, el regreso a la autosuficiencia, el trueque, la autarquía y el cerdo en el garaje.

Los defensores de estas ideas radicales se dividen en dos grandes grupos:

- algunos hippies melenudos con graves problemas para percibir la realidad tal y como ésta es; y

- los idiotas que perdemos la tarjeta de crédito un viernes por la noche sin efectivo en los bolsillos.

En fin, si alguien sabe como se cultivan las hamburguesas con queso, que me escriba antes de las dos. La alternativa es ponerme cariñoso con los marineros del puerto a ver si me invitan a una ración de pulpo.

viernes, octubre 26, 2012

Accidente laboral

Existe un viejo chiste, pasablemente obsceno, en que un contrito pecador confiesa al sacerdote haber estado fornicando con una nigeriana en un cuarto oscuro. El cura, asombrado por las proezas amatorias del pecador contrito, reacciona con una reflexión tan espontánea como inapropiada a su condición sacerdotal:

- Hijo mío, eso no es pecado... eso es puntería.

Pues bien, sepan ustedes que me acabo de escogorciar en el oscuro rellano de la escalera tras llevarme por delante al negrísimo caniche de mi jefa. La conclusión, más o menos jurídica, se impone por su prepio peso:

- Letrado, eso no es un accidente laboral, es idiotez supina.

De San Benito a San Alfredo

Es doloroso reconocer que no siempre puede uno estar a la altura de sus promesas. Allá por el mes de julio conmemoraba por ustedes la fiesta de San Benito con expresa promesa de prodigarme por estos pagos y he aquí que me veo en el día de San Alfredo (el grande) sin haber añadido una palabra a mi episódica verborrea digital.

Un desastre sin paliativos, amado público, que sólo puedo justificar desde el más absoluto colapso de trabajo y una taquicardia que llevo instalada en el pecho desde que decidí suprimir mis vacaciones allá por el mes de agosto.

Habré de concluir, necesidad obliga, que el negocio de la resurrección ha perdido mucho desde la época clásica. Si por entonces podías contar con resucitar como deidad, o en su caso, como constelación del zodiaco, en pleno siglo XXI no puedes pedir mucho más que reengancharte a la existencia transmutado en zombi.

Lo dicho. Ni de prometer enmienda  me veo capaz. Que alguien coja un lanzallamas y acabe ya con mi sufrimiento.