lunes, marzo 16, 2009

Tesoros ocultos


Cuando yo era un alevín de gafapasta, un sueño recurrente perturbaba mi tranquilidad: detrás de todos mis libros yacía olvidad un cómic de Mortadelo y Filemón de irresistible jocosidad. Tantas veces se repitió la advertencia onírica que resolví poner la biblioteca patas arriba para buscarlo.  Igual me hubiera valido ponerme tras la pista del Arca de la Alianza o el continente perdido de Mu. Detrás de las estanterías no había otra cosa que polvo y decepción.


Acabo de vivir una sensación parecida.  Quien ha cometido la imprudencia de dejarme sacar a relucir mi perversa anglofilia literaria se ha visto obligado a escucharme comentar qué magnífica introducción y despedida tiene el encantador arribista Mr. Ferdinand Lopez en la novela "The Prime Minister" de Antony Trollope.  El resto de la novela es bastante prescindible pero uno no puede dejar de admirar como, en el primer capítulo, Mr. Lopez se presenta  en el despacho de un agarrado negociante de la City y le levanta, con resplandeciente descaro, 750 libras.  Igualmente inolvidable es la desaparición del personaje: al final del tercer volumen, Mr. Lopez, desesperado y sin blanca, se arroja delante del expreso de Inverness y se disuelve en la misma nada de que salió.  

Tanto he hablado de ello en los últimos tiempos que, hace unos meses, decidí releer esos dos capítulos.  La novela, necesaria para llevar a efecto mi resolución, no aparecía por ningún lado.  Al igual que en mi infancia, desalojé cada volumen de su estantería para no lograr nada y acabé por dudar si el libro tendría existencia más allá de mi imaginación.

"The Prime Minister"  apareció ayer dentro de la caja de un juego de ordenador. 

En circunstancias normales trataría de averiguar quién fue el insensible facineroso que lo escondió allí.  En las circunstancias presentes me parece más importante comprobar si Ferdinand Lopez se sigue suicidando igual de bien.

Cuando termine, tal vez debiera intentar otra vez la caza del Mortadelo. En las cajas de zapatos todavía no he mirado.

domingo, marzo 15, 2009

Manifestación

Cada vez que alguien se siente agraviado por la gestión del gobierno viene a manifestarse a Madrid para vociferar pareados.  Gajes de la capitalidad, no todo van a ser ministerios y conferencias internacionales.  Acabada la manifestación, comienza el baile de cifras: los organizadores afirman la asistencia de manifestantes a razón de veinte por cada metro cuadrado; la policía defiende la presencia de cinco manifestantes, un cocker spaniel y dos chinos bajitos vendiendo bocatas de calamares. 


Pese a dicha tradición, algo me dice que policía y convocantes van a estar plenamente de acuerdo en el número de asistentes a la manifestación de ayer.

Aunque sea tan solo por haberla convocado los propios policías.

viernes, marzo 13, 2009

Badén

La honestidad de Jesús Sepúlveda, alcalde cesante de Pozuelo, está en entredicho.  Entre otras cuantas cosas, se le acusa de aceptar de Francisco Correa, logrero engominado y corrupto mayor del reino, un valioso coche sin estrenar.  El que fuera alcalde niega los hechos y aduce que no hubo donación sino permuta, que Correa le cambió un Jaguar nuevecito por un BMW viejo, que sus razones tendría y que quién es él para cuestionarlas.  Para completar el rompecabezas, la diputada popular Ana Mato, por entonces casada con el regidor permutante asegura no saber nada del dichoso coche nuevo.


No es el coche del alcalde, pero queda bonito.

La gente, que es muy mala y gusta de malmeter, asegura que el alcalde es un chorizo muy bien curado pero con poca imaginación para las excusas.  Antes de condenar al pobre tipo es necesario, sin embargo, considerar un factor que nadie ha tenido en cuenta: los desproporcionados badenes que pueblan la zona.

Las localidades del norte madrileño -Pozuelo, Las Rozas, Majadahonda...- abundan en  niños y pastores alemanes, colectivos proclives a cruzar la calle en estampida y sin mirar si viene coches. Para proteger su seguridad y evitar atropellos,  los ayuntamientos de la zona han encaramado los pasos de cebra a unos badenes de la envergadura del Himalaya.


Típico badén de Pozuelo

Queda de este modo a salvo la integridad física de los viandantes, los cuales, si no se despeñan, pueden cruzar la calle con total seguridad. Los conductores lo tienen más cómplicado. Si coinciden con una expedición de alpinistas que esté tratando de coronar el badén pueden pedirle ayuda a los sherpas, que son muy sufridos y no cobran mucho. En otro caso, lo tiene bastante negro.

Ahora que contamos con todos los datos es fácil reconstruir la historia.  El infame corrupto Francisco Correa, cegado por la ambición y las ganas de presumir se compró un lujoso coche de línea deportiva y aspecto fardón.  El vistoso automóvil resultaba, sin embargo, incompatible con los elefantiásicos badenes.  El astuto facineroso puso entonces los ojos en el viejo BMW del señor Sepúlveda y se aprestó a hacerle el lío:

- ¡Qué coche más bonito!  Qué elegancia, qué clásica sobriedad, qué amortiguadores, que carrocería tan alta... Te lo cambio por mi deportivo, que está sin estrenar.

El muy primo del alcalde, creyendo por error que adquiría un chollo, aceptó el trato.

Vecino majariego cruzando la calle para ir al Opencor

Así se explica que doña Ana desconociera la existencia del coche nuevo.  El Jaguar, flanqueado del Everest, el K-2, el Makalu y el Annapurna, fue incapaz de salir de Pozuelo y jamás apareció en el domicilio conyugal.  Tres días más tarde, el alcalde permutó  el vehículo por dos mulas enjaezadas, un mapa del Karakorum y cuatro termos de café cargado. 

La historia sucedió así y el que lo dude es un rojo y un masón.

jueves, marzo 12, 2009

Un mono, dos asesinos y un verso triste de Rilke


En un parque zoológico de Suecia reside un chimpancé que se llama Santino.  Santino es un mono con muy malas pulgas.  Por la mañana, al poco de despertar, recoge un montón de piedras y las esconde por su recinto. Cuando se harta de los turistas, Santino acude a su almacén secreto y se lía a pedradas con los curiosos.  Los biólogos que lo estudian están encantados con él. No pensaban que un chimpancé fuera capaz de prever sus futuros enojos y actuar con tan sofisticada y humana planificación.


Ya es triste que, para recortar distancias con el hombre, un chimpancé tenga que descalabrar con premeditación a sus visitantes, pero no deja de ser un razonamiento realista. En Alemania un chaval enfadado con el mundo acaba de despenar a quince personas para luego pegarse un tiro. En Alabama, un humano cabreado se ha llevado por delante a otros diez.

Leyendo estas cosas me viene a la mente un enigmático verso de Rilke

"Toten ist eine Gestalt unseres wandernden Trauerns..."  

(Matar es una forma de nuestra errabunda tristeza... )


Los críticos aún discuten el significado preciso del verso.  El mismo poeta aseguraba compartir su ignorancia: una voz interior le había entregado el verso completo y él, desconcertado, se había limitado a transcribirlo.

Estos regalos de Apolo significan a un tiempo mil cosas diversas. 

Hoy tal vez signifique que el hombre desciende del mono equivocado: de un mono triste, agresivo y amargo que combatía la desesperación a pedradas;  de un mono que mataba cuando el mundo le apretaba el cuello.

Monos, monos, monos, sólo monos.

Monos armados que matan como una forma de errabunda tristeza. 

miércoles, marzo 11, 2009

El gran rabino de Cracovia ataca de nuevo

Un viejo cuento hasídico ironiza sobre la credulidad excesiva. Permitan que se lo cuente.

........

Está el gran rabino de Cracovia rezando en la sinagoga cuando, de repente, lanza un grito, vuelve el rostro a sus correligionarios y les anuncia:

- He tenido una visión. Sabed que ha muerto el rabino de Lemberg.

La comunidad, consternada,  lamenta la terrible noticia. A los pocos días se descubre, sin embargo, que el presunto cadáver goza de excelente salud.  Un jovenzuelo descreído se acerca a uno de los más fieles discípulos del rabino para sobarle el morro haciendo zumba de su plancha:

- Dime, amigo: ¿qué opinas ahora de tu maestro?

- Le admiro más que nunca.  Ver lo que sucede a tan larga distancia es en extremo difícil.  Ver lo que todavía no ha pasado es de un mérito muchísimo mayor. 
......

Un tema recurrente en la prensa de las últimas semanas era la posible existencia de una trama de espionaje político en la Comunidad de Madrid. Alimentaban las sospechas unos informes publicados por un periódico de gran tirada que detallaban las andanzas de varios altos cargos del Partido Popular capitalino.  Conforme dicho periódico aireaba nuevos  documentos, se materializaba en el aire una danza macabra de espías con gabardina,  puñaladas por la espalda y chantajes sicilianos a medio camino entre la calle Génova y la Puerta del Sol.  

Otro periódico ha revelado, sin embargo,  que los mencionados informes eran un cúmulo de errores y despropósitos.  ¿Que el documento situaba a un consejero en Chinchón? A tal hora podía encontrársele en León.  ¿Que el tipo estaba compareciendo en la Asamblea? El informe tenía por cierto que estaba en el recibidor de un hotel.   Los populares, muy aliviados,  han aprovechado la noticia para negar la existencia de espías y clausurar, por innecesaria, la comisión parlamentaria que investigaba el caso. 

Tal actuación ha provocado la ira de la oposición socialista y yo lo entiendo. Hace falta caradura para clausurar la comisión de investigación sin llamar a declarar al gran rabino de Cracovia. 

A juzgar por el estilo de los informes, todo indica que el espía era él.

martes, marzo 10, 2009

Non olet


Cuando el emperador Vespasiano llegó al poder, se encontró con las arcas del fisco criando telarañas. Decidido a solventar el problema de liquidez, Vespasiano inició una agresiva política fiscal con tributos nuevos e imaginativos.  A los curtidores que recogían orina de la Cloaca Máxima para emplearla como ácido en su trabajo les cobró un impuesto en función de la cantidad recogida.


Tito, hijo y heredero del emperador encontraba el nuevo tributo un pelín repugnante. El emperador, tipo ingenioso, acercó una moneda a sus narices y exclamó:

- Non olet. (*)

El denario inodoro zanjó la cuestión.  Cuando Tito sucedió a su padre, el impuesto se mantuvo.

En Zaragoza también tienen sus problemas con la pituitaria. Según parece, hay un barrio entero que huele a chotuno cabra.  Para evaluar la importancia del problema, el Ayuntamiento de la Ciudad y las empresas de la zona van a contratar hasta veinte olfateadores profesionales para dictaminar cuánto, cuándo y a qué apesta el barrio del Picarral.

Si usted reside en la zona y un tipo le olisquea los alerones con cara de esnifar vinagre, cambie inmediatamente de desodorante y paséese por la ciudad entera exclamando ¡Non olet!  Si no lo hace, puede acabar formando parte de un listado de emergencias medioambientales en el Boletín Oficial de Aragón. 

-ooOoo-

(*)  No huele.

lunes, marzo 09, 2009

Marsupiales


La zarigüeya blanca de Daintree era un marsupial bastante blandengue:  si el bicho pasaba cuatro horas a más de treinta grados centígrados se mudaba al paraíso de los mamíferos delicados. Así le ha ido de mal: un par de veranos caldeados y la pobre zarigüeya ha pasado a la historia.


En este blog no tenemos zarigüeya y hacemos  bien.  Teniendo en cuenta el nulo aislamiento térmico de mi edificio el animalicol no iba a sobrevivir más allá de Junio. Aquí tenemos koala, que es animal más achuchable, práctico y resistente: me escribe las entradas cuando estoy agobiado, me piropea cuando estoy deprimido, me localiza las sartenes más baratas de Madrid y pasa, en veinticuatro horas, de los casi veinte grados que disfrutamos en Madrid a la helada que sufren en Polonia sin lamentos ni alifafes.

El que se lamenta soy yo.  Lleva mi niña dos días fuera y ya la quiero de vuelta.