martes, mayo 10, 2011

Ese

En este país no estamos genéticamente dotados para los idiomas y hoy he podido comprobarlo. Como parte, bastante aburrida, de mi trabajo me he tenido que leer un porrón de páginas relativas a las malandanzas y desventuras de un facineroso caradura centroeuropeo de nombre Jürgen.

Pues bien, en trescientas páginas de sumario no hay dos personas que deletreen su nombre igual. Los hay que lo llaman Juli, Juri, Jurgi, Gurjen, Gurren, Jurren y Julen.

Ahora, mi favorito, sin duda, es el fulano que lo bautizó como Juerguen.

Puede que el tipo no se llame así, pero es un nombre que le sienta de cine.

2 comentarios:

Hans dijo...

Los -por tantos motivos admirables- miembros de la Benemérita, en sus atestados, vierten auténticas joyas de la literatura menor, sips.

bạn park dijo...

in which case the congregation responds to each prayer with: "Blessed be God forever." Then the priest washes his hands, "a rite in which the desire for interior purification finds expression."Chicago Condos MississaugaBottle Opener