viernes, mayo 25, 2012

Raros, raros, raros

Si el ser humano es ya de por sí un simio considerablemente rarito, la variedad conocida como japonés o nipón es como para echarla a comer aparte bajo atenta supervisión etnográfica.

Según publica hoy la Vanguardia, el artista toquiota Mao Sugiyama cocinó, condimentó y sirvió sus propios genitales a cinco selectos comensales en un elegante banquete celebrado el mes pasado. Según parece, el artista de marras permitió que sus comensales eligieran la preparación culinaria de sus mutilados colgajos, optando los invitados por comérselos a la plancha con champiñones y perejil.

¿Ven cómo los japoneses son raros como ellos sólos? Porque, seamos sinceros, hace falta ser raro para que te inviten a comer huevos y pedírselos a la plancha.

¡Con lo ricos que están fritos con patatillas!

4 comentarios:

Abisal dijo...

Lo he buscado en la red y no lo he encontrado, a ver si alguien lo sabe: ¿Se los amputó él mismo? ¿Y se dió puntos y todo él solito? ¿Cómo no se desangró? ¿Acudió a una clínica?

Y digo yo que si a alguien que se autolesiona se le pone en tratamiento psicológico a este no le vendría mal tampoco

Tesigo dijo...

Una preguntita facil:
¿quien es más raro?.El cocinero o los comensales.
Para mi el cocinero es "loco" y,
los comensales son "tontilocos".
Tontiloco= loco que encima paga.

Epi´ta_frío dijo...

Lo que es un hecho es que en eso de los huevos, a uno le sobraban y a los otros les faltaban...

petete dijo...

Nunca me han gustado las criadillas, pero después de leer ésto, si las veo en un plato se me va a poner la cara verde.