
Los seguidores más rigoristas del jainismo cubren su boca con un velo y barren el suelo que van a pisar. De este modo, evitan el riesgo de tragar un mosquito, pisar una hormiga o jalarse un infusorio, actos de agresión injustificable que perjudican mucho al karma.
domingo, agosto 08, 2010
Automoción jainista
Categorías: el cocherito leré, filosofando, yo mismo y mi circunstancia
miércoles, noviembre 04, 2009
Nunca, nunca, nunca
Ha fallecido en París, a los 100 años de edad, Claude Lévi-Strauss, antropólogo estructuralista, profesor universitario, escritor de talento, miembro de la Academia Francesa e intelectual de prestigio.
Con ser tantos sus méritos, el profesor Lévi-Strauss será recordado por un hecho muy distinto.
Nunca, nunca, nunca fabricó pantalones.
Categorías: filosofando, necrológicas, obituario
viernes, noviembre 07, 2008
Epigrafía de retrete
La epigrafía de retrete es un género muy ecléctico. En la pared de un baño público puede hallarse toda una variedad de formas literarias que se extiende desde el aforismo escatológico a la épica del autoerotismo.
En el retrete de la biblioteca que acoge mi estudio priman las declaraciones políticas. Destaca en especial un enorme símbolo anarquista rascado en la madera de la puerta con el filo de una llave. Una sorprendente inscripcción complementaria añade las palabras "subsección biblioteka".
Me han caído simpáticos estos anarquistas burócratas, tan rígidamente encuadrados en secciones y subsecciones. Cuando vengan a canearles los fascistas sin Estado o los comunistas privatizadores les animaré recitando una selección de frases célebres de Mikhail Bakunin.
Categorías: filosofando, oposición, reflexiones de besugo
domingo, noviembre 02, 2008
Antípodas
En el capítulo IX del Libro XVI de su inabarcable y enciclopédica "De Civitate Dei", San Agustín arguyó con ingenio contra la existencia de población en las antípodas. Algún filósofo anterior había concluido lo mismo aduciendo que vivir colgando del techo era malo para la salud, pero el prelado de Hipona no se conformaba con razonamientos de tan escaso fuste.
La mecánica del argumento agustiniano, considerablemente más sesudo, era la siguiente:
- Las Sagradas Escrituras no mienten y estas dicen que todo el género humano desciende de Adán, que vivió en este extremo del globo.
- Dado el estado de la navegación de su tiempo era absurdo pensar que alguien hubiera podido cruzar la inmensidad del océano para llegar a las antípodas.
- Ergo ningún humano habitaba por aquellos pagos.
Admito que San Agustín sobrestimaba la información paleohistórica del Pentateuco, pero antes de reírse del santo deberían saber ustedes que acertó. Las antípodas de su pueblo pillan cerca de Nueva Zelanda, que no fue colonizada por los maoríes hasta el siglo IX o X de nuestra era. En el año 430, fecha de la muerte del obispo de Hipona, las antípodas europeas y norteafricanas estaban tan deshabitadas como la superficie lunar.

No obstante, la situación ha cambiado. En Nueva Zelanda residen ahora cuatro millones y pico de personas, quienes, aparte de vivir cabeza abajo, como los murciélagos y las bombillas, consumen, amueblan y compran como todos los demás. En mi barrio estas cosas se saben y los comercios no se olvidan de las antípodas cuando instalan su rotulación.
A nosotros nos cuesta un poquito verlo, pero desde Nueva Zelanda se lee "suelos de madera..." con cristalina claridad.
Categorías: barrio, filosofando, publicidad y propaganda
jueves, octubre 02, 2008
Potamois Tois Antois...
Heráclito de Éfeso

Partiendo de la general mutabilidad de personas y cosas, Heráclito, filósofo de Éfeso, sostenía que nadie se bañaba dos veces en el mismo río. Y eso que en tiempos de Heráclito los ríos tenían la sobria costumbre de no abandonar su cauce salvo terremoto, capricho divino u otra causa de fuerza mayor.
Desde que, por obra y gracia de la Junta de Andalucía, el Guadalquivir se va de vacaciones a Mallorca y usa las fotos del viaje para ilustrar folletos de promoción turística, la cuestión filósofica del baño fluvial se ha complicado sobremanera. Ya no es sólo que entre chapuzón y chapuzón se renueve el agua del río y este deje de ser el que era.
Ahora, encima, corres el riesgo de sumegirte en Andújar y emerger a la sombra del Puig Maior.
-ooOoo-
(*) En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos (los que éramos).
Categorías: filosofando, frases lapidarias, geografía, noticiario
domingo, diciembre 02, 2007
Zenón de Elea
Parménides de Elea negaba la realidad del movimiento. Sé que suena raro, pero los filósofos presocráticos eran así.
Un griego clásico normal, de menú del día y sin aspiraciones intelectuales veía a un paisano corriendo detrás de un apuesto muchacho y pensaba:
- Anda, si Filippos el Epirota se ha enamorado del hijo del alfarero y pretende declararle su amor detrás de esos arbustos.
Parménides, en cambio, veía la escena y cogitaba:
- Mis ojos me engañan, pues he creído ver que la vana apariencia de Filippos el Epirota corría en pos de la inexistente forma del hijo del alfarero. Tanto esto como los jadeos que se oyen detrás de los arbustos son hechos intrascendentes, pues a un cerebro bien amueblado no se le escapa que el ser es, que el no-ser no es y que todo lo demás son ganas de complicarse la vida.
Con semejante manera de pensar lo extraño es que Parménides empleara parte de su tiempo, o de su no-tiempo, o de su vana apariencia de tiempo o de lo que fuera, en ligarse a un apuesto paisano adolescente llamado Zenón, llevárselo a los arbustos e instruirlo en sus doctrinas.
Parménides debía ser bastante bueno aleccionando mozuelos pues, llegado su discípulo a la edad adulta, elaboró este complicadas paradojas que mostraran a los incrédulos la inexistencia del movimiento y la aguda intelección de su maestro. La más célebreentre ellas es la paradoja de Aquiles y la tortuga:
"Aquiles, el de los pies ligeros, desafía en carrera pedestre a una tortuga. Ya que corre mucho más rápido que ella, le da una gran ventaja inicial. Al darse la salida, Aquiles recorre en poco tiempo la distancia que los separaba inicialmente, pero, al llegar allí, descubre que la tortuga ya no está, sino que ha avanzado, un pequeño trecho. El aqueo sigue corriendo, pero a la nueva posición de la tortuga, el tenaz bicharraco ha avanzado un poquito más. De este modo, Aquiles no ganará la carrera, ya que la tortuga estará siempre por delante de él."
La conclusión es más falsa que un euro de madera, pero la fábula tiene mucho encanto y ha sido origen de profundas meditaciones. La última la de nuestro Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien acaba de declarar:
"Con cada no condena de un atentado estamos más cerca de la ilegalización de ANV".
Veinte o treinta asesinatos más y la tortuga es nuestra.
A partir de ahora, Rubalcaba de Elea.
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Categorías: bestiario, ETA y allegados, filosofando, Grecia, política
