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miércoles, mayo 06, 2009

Marchando otra de osos

Aprovechando que ayer traje a colación al oso del rey Favila voy a contarles una leyenda piadosa que, además de estar ambientada en la misma época, incluye también un plantígrado fiero. Se conoce que el siglo VIII fue época de mucho oso.

Por aquel entonces, la región alemana de Baviera estaba habitada por una banda de paganazos que adoraba a lo primero que se encontraran por el bosque. El duque Grimoaldo, su señor, que estaba superficialmente cristianizado por ser de familia franca, mandó llamar al obispo Corbiniano, varón de vida santa y considerable labia, para enseñar catecismo a los bávaros.

El asunto de la cristianización de Baviera iba sobre ruedas hasta que al duque se le metió en la cabeza casarse con su cuñada, matrimonio que al obispo le pareció incestuoso. Ni Corbiniano era de los que se callan ni el noble de los que dan su brazo a torcer, de modo que la situación se volvió bastante tensa en la corte.  La nueva duquesa, que debía de ser moza brava, quiso solucionar el conflicto asesinando al obispo, pero este, que no tenía prisas por mudarse al cielo, esquivó a los asesinos, enjaezó una mula y enfiló para Roma.


No llevaba mucho camino hecho cuando un oso hambriento mató a la mula.  Corbiniano, que ya estaba harto de que todo el mundo le perdiera el respeto, se acercó al oso y le reprochó su impío proceder. La bestia, que tenía más espíritu de contricción que el duque Grimoaldo, agachó la cabeza, se dejó cargar con el equipaje y acompañó al obispo hasta Roma.

Llegado a su destino, Corbiniano liberó al oso, que, indiferente a los atractivos turísticos de la ciudad eterna, dio media vuelta y regresó a su bosque natal(*).

Lo que la leyenda no aclara es de qué se alimentó el plantígrado en el viaje de vuelta. A la ida está claro que se atiborró de mula, pero Baviera está en el quinto pino y los osos tienen bastante saque. Supongo que, a mitad de camino, se zamparía la mula de algún otro desventurado. 

Esperemos, por lo menos, que fuera la mula de algún pagano.

-ooOoo-

(*) La historia del oso portamaletas no acaba ahí.  Comoquiera que Corbiniano, que regresó a Baviera a la muerte del duque, es el santo patrón de aquellas tierras, el plantígrado figura en el escudo de la diécesis de Munich y Freising, de donde pasó al escudo pontificio de Benedicto XVI, quien, a más de ser paisano del oso, fue obispo de aquella diócesis.


No me digan que no es una brillante carrera para un plantígrado de fábula.

viernes, junio 20, 2008

Madres, divorciados y demás herejes


El diario El País, incansable guardián de la ortodoxia cristiana, nos lo advierte desde su portada:


Posteriormente, cuando uno se lee la noticia, descubre que el enfrentamiento de doña María Dolores de Cospedal con la grey del Nazareno se reduce, a grandes rasgos, a estar divorciada y haber parido, tras una fecundación in vitro, hijo que no lo es de su cónyuge anterior.

Aplicando esta regla de tres, su compañero de partido Francisco Álvarez-Cascos, que acumula dos divorcios, tres mujeres y un porrón de hijos engendrados a frojolón descalzo, debe de ser, como poco, el mísmisimo demonio con cornamenta y rabo.

Teniendo en cuenta que don Francisco fue 'número dos' del mismo partido durante diez largos años ya está tardando El País en prepararle otra hoguera en portada.
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