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jueves, junio 09, 2011

Leña al lince, que es de goma

Tengo un problema, lo admito. Cuando alguien me dice que no puedo hacer algo, tiendo a escuchar: "- ¿A que no te atreves?". Un profesor de gimnasia del instituto al que yo asistía tuvo la mala idea de insinuar que yo nunca sería capaz de saltar la mesa alemana. Tanto la salté que aterricé más allá de la colchoneta y me pasé el verano con collarín.

Así pues, cuando un comentarista me deja caer con ironía que, por el mismo precio que me río de la Barbie deforestadora, podría arrimarle estopa al lince ibérico yo, lo que escucho es "leña al lince que es de goma". Una provocación un tanto innecesaria por dos razones:

- La primera, que el lince es un cliente habitual de mi choteo.

- La segunda, que bastante tiene el pobre bicho con sus evidentes problemas de diseño.

Admitámoslo, un animal que se empeña en extinguirse contra el empeño del mundo entero tiene que estar diseñado con los ojos cerrados. Comparémoslo, a efectos pedagógicos con un prodigio de buen diseño: la cucaracha.

A lo largo de la Historia, millones de humanos de todos los tamaños, colores, temperamentos y sabores se han empeñado en exterminarlas y ahí las tienen: cada día están más gordas. Si el destino te es adverso, incluso te puedes topar con el modelo mejorado: del tamaño de un dedo pulgar y con la habilidad de emprender el vuelo.

¿Y el lince? Pues el lince igual que siempre. Con abrigo de pieles en plena Andalucía y las mismas patillas que lucía Alfonso XII.

De todos modos, si les molesta que le meta caña al lince no se preocupen. Yo sólo soy un kakapo y el kakapo, como todo el mundo sabe, además de gordo es idiota.

miércoles, abril 27, 2011

Descuento

Hoy se celebra en Madrid la noche de los libros, versión mesetaria y nocturna del día de Sant Jordi. Al igual que sucede en su equivalente mediterráneo, la voracidad lectora del público capitalino se estimula con golosos descuentos en la mercancía. Se mire por donde se mire, son buenas noticias para los que, como yo, fuimos picados en la más tierna infancia por el mosquito portador de la lectura compulsiva.


No obstante, hay algo que enturbia mi felicidad consumista y lectora. De un modo u otro, todas las personas con quienes he conversado a lo largo del día han bromeado acerca de la desproporcionada cantidad de papel impreso que previsiblemente mercaré al canto seductor del descuento. ¿Me habré creado un aura de lector voraz y persistente -cosa que tampoco me desgrada- o -y esto si sería grave- una fama de tacaño irremediable?

De todos modos, quizás hubiera sido mejor no escribir esta entrada. Contiene material suficiente como para añadir "paranoico" a la lista de cargos.

Una joyita, ya lo ven, el capitán del barco. Quien no lo conozca, que lo compre.

lunes, agosto 30, 2010

Cuanto más pelo...


Yo siempre pensé que mis pobladas cejas favorecían a un rostro por lo demás un tanto blandito. Puede que no sea el caso: esta tarde, el peluquero se ha ofrecido a recortarme las cejas sin aumento de precio.

Mirémoslo por el lado positivo. Como sea verdad eso que dicen del hombre y del oso, esta ciudad la repueblo yo solito.

martes, junio 08, 2010

Mi vida como una alcachofa


Lo pensaba esta mañana al tramitar el papeleo que requiere mi contratación. En cuanto deje de vegetar en mi casa, la estadística oficial me computará como un brote verde en el mercado laboral.


Espero que nadie insinúe que estoy haciendo el capullo.

lunes, mayo 17, 2010

De qué escribo cuando escribo de correr


Mi mitomanía está alcanzando niveles preocupantes. No hace ni dos días que me regalaron "De qué hablo cuando hablo de correr", de Haruki Murakami, y ya me he puesto a correr por el parque con el cronómetro en la mano.


No quiero pensar lo que puede ocurrir el día que relea "Drácula".

lunes, mayo 03, 2010

Ahorro

Quienes me conocen bien sospechan que soy un poquito rácano.
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Quienes me han visto afilar lapiceros lo afirman convencidos.

jueves, febrero 11, 2010

Dragon City


Cuesta abajo en la rodada creo que, por fin, he tocado fondo: anoche se negaron a servirme en un restaurante chino medio vacío -Restaurante Dragon City, calle Azcona nº30- por no pedir suficiente comida.

Yo pensaba que el nombre del restaurante intentaba atraer la buena suerte invocando al auspicioso dragón. Parece ser que no, lo del bicho sulfuroso es una ajustada descripción del carácter de la propietaria, la cual podía entender que yo me pasara con una cerveza y un plato de wan-tun frito, pero encontraba inadmisible que mi acompañante sólo quisiera un rollito de primavera y una botella de agua mineral:

- ¡Esto no es un bar, es un restaurante! La calle está llena de bares. No se puede cenar un rollito. Vete a un bar.

Una línea de pensamiento muy estirada para unos tipos que aparcan la moto de reparto en medio del comedor. El razonamiento es, además, un poco extraño: en el restaurante "Dragon City" no hay mesas individuales, un cliente solitario ocupa el mismo espacio que una pareja y la suma de los dos pedidos excedía el coste de un menú individual.

Misterios del pensamiento oriental... En cualquier caso, si querían honrar a la diosa madre del oeste ofreciéndole el sacrificio perpetuo de un cliente habitual, lo han conseguido.

martes, noviembre 17, 2009

Funeral Vikingo


Mis conocidos no paran de repetirlo:

- No te agobies tanto. Con tu curriculum, encontrar trabajo, es sólo cuestión de tiempo.

Tienen razón. Es una cuestión meramente temporal. Tenía que haberlo buscado hace cuatro años, cuando mis méritos académicos no estaban aún caducados y podían todavía seducir a alguien.

En fin, en cuanto coleccione media docena más de amables cartas sugiriéndome que me vaya a escardar cebollinos tiernos, las apilo sobre mis dos títulos universitarios, el Premio Extraordinario Fin de Carrera y los restos de edición de mis publicaciones y le hago un funeral vikingo a mi carrera como jurista.

domingo, noviembre 01, 2009

Disculpen el arrebato

Sé que el arrebato lírico no es género habitual en estás páginas, pero si hubieran visto cómo estaba esta tarde el Retiro lo entenderían mejor.

Madrid, que es una ciudad para el invierno, para cielos de hielo azul y mañanas de viento, tiene una tensa relación con el otoño. A veces lo niega prolongando el verano; a veces lo oculta anticipando el invierno. En ocasiones, sin embargo, el otoño se presenta sin que nadie lo llame y esta destartalada capital de la estepa abre insospechadas ventanas a lejanos paisajes caducifolios o a suaves vistas romanas de Camille Corot.

Advertidos están. Si no tienen el cuerpo para seguidillas mediocres, vuelvan ustedes mañana. Esta noche el cuerpo me pide versos y versos tendrán.


Castaños del Retiro,
Madrid, otoño.
Cuando la brisa sopla,
llovizna oro.
.
Cipreses de pantano
sobre el estanque.
Cuando el viento los mece,
llovizna sangre.
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No se preocupen mucho por mí. En cuanto lea los periódicos del lunes me rebrota la mala leche.

martes, octubre 20, 2009

Campeonato de constructores de abogados procesalistas

Buscar empleo es un proceso de venta de uno mismo que puede hacerse un tanto tedioso. Se agradece, por ello, que el futuro e hipotético empleador tome la iniciativa y haga también un esfuerzo por venderte su empresa. Esta mañana trataba yo de mostrar la mejor versión de mí mismo ante un socio de un bufete inglés, cuando el caballero, apiadado de mis torpes esfuerzos para venderme como buen procesalista, ha tomado el relevo del autobombo:

"-Como comprenderás, la diferencia entre unirte a nosotros y a otros despachos con los que puedas estar contactando es la misma que hay entre correr con Ferrari o McLaren o hacerlo con Red Bull Racing o Brawn GP."

Suena muy bonito hasta que uno le echa un ojo a los primeros puestos del campeonato de constructores de Fórmula 1, liderado precisamente, por los dos equipos que el experimentado jurista acababa de denostar.


Lo mismo debiera tomármelo como una sutil advertencia y asumir que me iría mejor si llamase a otras puertas.

A la Legión, mismamente. Debería enterarme de cuánto cobra la cabra.

viernes, febrero 13, 2009

Litura tamen extet

Estaba el emperador Claudio revisando el censo de Roma cuando topó con un conciudadano de vida licenciosa. El emperador, tal era la función del censo, señaló el nombre del disoluto con una nota de infamia. Avergonzados, los amigos y parientes del sancionado rogaron al emperador que considerada su decisión.

Claudio, en principio, accedió a sus ruegos y ordenó tachar la nota.

"Pero que se vea bien la tachadura." -añadió.

Hoy tenía escrita una agradable anecdotilla de esas que protagoniza mi madre con tanto gracejo y donosura. No obstante, dado que la protagonista ha solicitado no volver a aparecer por estas páginas, la entrada ha sido suprimida.

En fin, que conste la tachadura y no se hable más del tema.

miércoles, enero 14, 2009

David

Ayer me pasé la tarde en la Academia desenredando la complicada urdimbre de un caso práctico, actividad que forma parte de la rutina opositora. Más curioso resulta que el preparador encargado de la confección y resolución del mismo se pasara la tarde entera llamándome David.




Vamos a ver: mi nombre es hebreo, tiene claras connotaciones bíblicas, dos sílabas y una consonante al final, pero confundirme con el joven pastor belenita no deja de ser un capricho. Con mi tamaño y el poco trato que, de un tiempo a esta parte, tiene mi faz con la cuchilla, hubiera tenido mucho más sentido confundirme con Goliat.

martes, diciembre 23, 2008

Centauros y lapitas


Puesto que antesdeayer les hablé de los buenos anfitriones es justo que les hable hoy de los huéspedes pésimos.
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Cuando Pirítoo, rey de los lapitas se disponía a casarse con Hipodamía hubo de enfrentarse al recurrente dilema de todos los novios. ¿Debía invitar a sus primos brutos del pueblo? El problema de Pirítoo era más acuciante de lo normal pues sus primos brutos del pueblo eran los asilvestrados centauros. El rey lapita, optimista o inconsciente, cursó las invitaciones y,como era previsible, se lió parda.

A mitad de banquete los centauros se la agarraron fina. En lugar de gritar "¡vivan los novios!" y cortar la corbata del contrayente con una motosierra, los cuadrúpedos se empeñaron en violar a la novia. No se les fue la idea de la cabeza hasta que Pirítoo y sus colegas se la abrieron a garrotazos.

Ayer, la sección polonesa de la corte lapita me invitó a una adelantada cena de nochebuena polaca. Afortunadamente, la tradición prohíbe el alcohol en dicha fiesta, de modo que ninguna idea erótico-salvaje brotó en mi sesera. Para mi desgracia, el vino se sustituye con copiosas dosis de zumo artesanal de ciruelas(*), tan delicioso como intestinalmente destructivo.

El pudor de mis anfitrionas quedó por completo a salvo. Las Naciones Unidas estudian, sin embargo, declarar su retrete como zona catastrófica.
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-ooOoo-
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(*) Se trata en realidad de la kompota, un dulce bebedizo a base de ciruelas, manzana, pera, clavo, cáscara de limón, azúcar y otras especias.

jueves, noviembre 27, 2008

Vespa mandarinia

La verdadera elegancia suele pasar desapercibida.


De hecho, si me rodeo de un enjambre de avispones gigantes japoneses, resulto prácticamente indetectable.

viernes, octubre 17, 2008

Sabiduría capilar


Un equipo científico integrado por investigadores españoles y norteamericanos ha logrado probar que, con la necesaria reprogramación, es posible obtener neuronas a partir de células capilares.

Teniendo en cuenta que las ambiciones expansionistas de mi frente no parecen sencillas de detener y que, desde segundo de bachillerato, tengo ocupado un buen puñado de neuronas en retener el nombre de las capitales de Oceanía, ya podrían los sagaces científicos haber investigado en sentido contrario.

Porque, vamos a ver, ¿de qué diantres me sirve saber que la capital de Tonga se llama Nuku Alofa? En cambio, el flequillo me sentaba fenomenal.

viernes, septiembre 05, 2008

In corpore sano

Dicen que un cuerpo trabajado mediante ejercicios gimnásticos llama más la atención.

Es cierto. Si te pones a hacer abdominales en el suelo que tu madre acaba de encerar, el luminoso brillo de tu espalda se puede ver a kilómetros.

domingo, julio 13, 2008

Moreno Pez


Desde que me puse a opositar, mis actividades deportivas veraniegas habían quedado reducidas a la bicicleta fija y los partidos de tenis a pleno sol. Comoquiera que jugar al tenis en pelotas está muy mal visto y es causa de inmediata expulsión de las instalaciones, no me quedaba más remedio que exhibir el bronceado del camionero hasta que el otoño me restituyera mi habitual palidez.

No obstante, desde que incluí la natación compulsiva en mi programa de actividades, mis pautas de bronceado han experimentado una curiosa variación. Desterrado el moreno-camionero luzco con orgullo mi recién adquirido bronceado del pez: oscurito por el lomo y casi blanco en la zona ventral.
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Suena un poquito raro, pero queda muy bonito.
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Bonito del norte, eso sí.
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jueves, julio 03, 2008

Mens sana in corpore lamentabili


De ordinario, se afirma la conveniencia de acompañar un notable esfuerzo intelectual con una generosa dosis de actividad física. La idea estriba en compensar el uno con la otra y, de tal modo, obtener un desarrollo armónico y equilibrado de la persona integral. Mens sana in corpore sano, que dirían los latinos.

En observancia de tan sabios consejos he inaugurado esta mañana mis sesiones estivales de natación y me hallo en situación de afirmar, sin asomo de dudas, que, de subir al cuadrilátero mi cuerpo y mi mente, la segunda le salta las muelas al primero antes de llegar al segundo asalto.

Y eso, con el cerebelo atado a la espalda.
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martes, julio 01, 2008

Memento

Cuando uno de mis amigos me comunica que un fragmento del libro que tiene entre manos le ha recordado a mi persona, yo, impulsado por una inexplicable confianza en la benevolencia ajena, espero toparme con un párrafo simpático, cariñoso, encomiástico o halagador.

Vana esperanza que pronto se desvanece. El texto que, al parecer, suscita el inevitable memento de mi presencia es el siguiente:

“Parece que Amiel olía de un modo especial. No el olor del desaseo, pues era escrupulosamente limpio; tampoco de que se perfumase. Era un rastro sui generis, que, a pesar de los años transcurridos, el docto crítico no ha podido olvidar. Posiblemente este elemento olfativo formaba importante papel de la personalidad de Amiel y sobre todo de su personalidad amorosa. Es evidente que el olfato en la especie humana juega un papel afectivo mayor de lo que nos figuramos. Su decadencia, como sentido, con relación a las especies animales, acaso ha afinado en nosotros la agudeza de sus estímulos, y éstos actúan en el plano profundo de la conciencia, de modo invisible pero con tanto vigor como en esos ciervos de nuestras sierras, que parecen tener el alma entera en esas narices estremecidas. No sabemos la parte, seguramente grande, que los olores inadvertidos tienen en el proceso de la simpatía y la antipatía. Cuando el olor es notorio, como en Amiel, su eficacia no se puede discutir.”

La culpa es mía por relacionarme con los cuatro lectores que le quedan al doctor Marañón. En cuanto termine de refregarme con jabón del lagarto, me pongo a buscar amigotes analfabetos, acatarrados o mútiles de la nariz.

Mejor aún, invito a merendar a a los que ya tengo y les extirpo la pituitaria con la cucharilla del café.
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viernes, febrero 01, 2008

El justo término



Durante casi dos años la entrada más visitada de esta bitácora ha sido la titulada "Lord Russell y las fotos guarras". Podían faltar interesados en la política patria, las anécdotas históricas y las excentricidades de mis consanguíneos, pero no acaba un día sin que Google me enviara un par de despistados a aquel lugar.

La larga hegemonía del filósofo inglés ha concluido. Desde hace un mes y medio, el indiscutible liderazgo pertenece a otra entrada: "Porno".

"Le mot juste"(*)
, dirían los franceses.

Unos blandos los franchutes.

"Como monos" lo describe mejor.


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(*) El término preciso
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