Tengo un problema, lo admito. Cuando alguien me dice que no puedo hacer algo, tiendo a escuchar: "- ¿A que no te atreves?". Un profesor de gimnasia del instituto al que yo asistía tuvo la mala idea de insinuar que yo nunca sería capaz de saltar la mesa alemana. Tanto la salté que aterricé más allá de la colchoneta y me pasé el verano con collarín.
Así pues, cuando un comentarista me deja caer con ironía que, por el mismo precio que me río de la Barbie deforestadora, podría arrimarle estopa al lince ibérico yo, lo que escucho es "leña al lince que es de goma". Una provocación un tanto innecesaria por dos razones:
- La primera, que el lince es un cliente habitual de mi choteo.
- La segunda, que bastante tiene el pobre bicho con sus evidentes problemas de diseño.
Admitámoslo, un animal que se empeña en extinguirse contra el empeño del mundo entero tiene que estar diseñado con los ojos cerrados. Comparémoslo, a efectos pedagógicos con un prodigio de buen diseño: la cucaracha.
A lo largo de la Historia, millones de humanos de todos los tamaños, colores, temperamentos y sabores se han empeñado en exterminarlas y ahí las tienen: cada día están más gordas. Si el destino te es adverso, incluso te puedes topar con el modelo mejorado: del tamaño de un dedo pulgar y con la habilidad de emprender el vuelo.
¿Y el lince? Pues el lince igual que siempre. Con abrigo de pieles en plena Andalucía y las mismas patillas que lucía Alfonso XII.
De todos modos, si les molesta que le meta caña al lince no se preocupen. Yo sólo soy un kakapo y el kakapo, como todo el mundo sabe, además de gordo es idiota.
jueves, junio 09, 2011
Leña al lince, que es de goma
Categorías: autoescarnio, bestiario
miércoles, abril 27, 2011
Descuento
Hoy se celebra en Madrid la noche de los libros, versión mesetaria y nocturna del día de Sant Jordi. Al igual que sucede en su equivalente mediterráneo, la voracidad lectora del público capitalino se estimula con golosos descuentos en la mercancía. Se mire por donde se mire, son buenas noticias para los que, como yo, fuimos picados en la más tierna infancia por el mosquito portador de la lectura compulsiva.
Categorías: autoescarnio, lectura, yo mismo y mi circunstancia
lunes, agosto 30, 2010
Cuanto más pelo...
Mirémoslo por el lado positivo. Como sea verdad eso que dicen del hombre y del oso, esta ciudad la repueblo yo solito.
martes, junio 08, 2010
Mi vida como una alcachofa

Lo pensaba esta mañana al tramitar el papeleo que requiere mi contratación. En cuanto deje de vegetar en mi casa, la estadística oficial me computará como un brote verde en el mercado laboral.
Categorías: autoescarnio, reflexiones de besugo
lunes, mayo 17, 2010
De qué escribo cuando escribo de correr

Mi mitomanía está alcanzando niveles preocupantes. No hace ni dos días que me regalaron "De qué hablo cuando hablo de correr", de Haruki Murakami, y ya me he puesto a correr por el parque con el cronómetro en la mano.
Categorías: autoescarnio, deportistas y deporte, historietas literarias
lunes, mayo 03, 2010
Ahorro
Quienes me conocen bien sospechan que soy un poquito rácano.
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Quienes me han visto afilar lapiceros lo afirman convencidos.
Categorías: autoescarnio
jueves, febrero 11, 2010
Dragon City
Yo pensaba que el nombre del restaurante intentaba atraer la buena suerte invocando al auspicioso dragón. Parece ser que no, lo del bicho sulfuroso es una ajustada descripción del carácter de la propietaria, la cual podía entender que yo me pasara con una cerveza y un plato de wan-tun frito, pero encontraba inadmisible que mi acompañante sólo quisiera un rollito de primavera y una botella de agua mineral:
- ¡Esto no es un bar, es un restaurante! La calle está llena de bares. No se puede cenar un rollito. Vete a un bar.
Una línea de pensamiento muy estirada para unos tipos que aparcan la moto de reparto en medio del comedor. El razonamiento es, además, un poco extraño: en el restaurante "Dragon City" no hay mesas individuales, un cliente solitario ocupa el mismo espacio que una pareja y la suma de los dos pedidos excedía el coste de un menú individual.
Misterios del pensamiento oriental... En cualquier caso, si querían honrar a la diosa madre del oeste ofreciéndole el sacrificio perpetuo de un cliente habitual, lo han conseguido.
Categorías: autoescarnio, China, cocina, escarnio ajenio
martes, noviembre 17, 2009
Funeral Vikingo
domingo, noviembre 01, 2009
Disculpen el arrebato
Sé que el arrebato lírico no es género habitual en estás páginas, pero si hubieran visto cómo estaba esta tarde el Retiro lo entenderían mejor.
Madrid, que es una ciudad para el invierno, para cielos de hielo azul y mañanas de viento, tiene una tensa relación con el otoño. A veces lo niega prolongando el verano; a veces lo oculta anticipando el invierno. En ocasiones, sin embargo, el otoño se presenta sin que nadie lo llame y esta destartalada capital de la estepa abre insospechadas ventanas a lejanos paisajes caducifolios o a suaves vistas romanas de Camille Corot.
Advertidos están. Si no tienen el cuerpo para seguidillas mediocres, vuelvan ustedes mañana. Esta noche el cuerpo me pide versos y versos tendrán..jpg)
martes, octubre 20, 2009
Campeonato de constructores de abogados procesalistas

Categorías: autobombo, autoescarnio, empleo, yo mismo y mi circunstancia
viernes, febrero 13, 2009
Litura tamen extet
Estaba el emperador Claudio revisando el censo de Roma cuando topó con un conciudadano de vida licenciosa. El emperador, tal era la función del censo, señaló el nombre del disoluto con una nota de infamia. Avergonzados, los amigos y parientes del sancionado rogaron al emperador que considerada su decisión.
Claudio, en principio, accedió a sus ruegos y ordenó tachar la nota.
"Pero que se vea bien la tachadura." -añadió.
Hoy tenía escrita una agradable anecdotilla de esas que protagoniza mi madre con tanto gracejo y donosura. No obstante, dado que la protagonista ha solicitado no volver a aparecer por estas páginas, la entrada ha sido suprimida.
En fin, que conste la tachadura y no se hable más del tema.
Categorías: autoescarnio, historietas históricas
miércoles, enero 14, 2009
David
Ayer me pasé la tarde en la Academia desenredando la complicada urdimbre de un caso práctico, actividad que forma parte de la rutina opositora. Más curioso resulta que el preparador encargado de la confección y resolución del mismo se pasara la tarde entera llamándome David.
Vamos a ver: mi nombre es hebreo, tiene claras connotaciones bíblicas, dos sílabas y una consonante al final, pero confundirme con el joven pastor belenita no deja de ser un capricho. Con mi tamaño y el poco trato que, de un tiempo a esta parte, tiene mi faz con la cuchilla, hubiera tenido mucho más sentido confundirme con Goliat.
Categorías: apodos, autoescarnio, oposición
martes, diciembre 23, 2008
Centauros y lapitas
Categorías: autoescarnio, reflexiones de besugo
jueves, noviembre 27, 2008
Vespa mandarinia
La verdadera elegancia suele pasar desapercibida.
De hecho, si me rodeo de un enjambre de avispones gigantes japoneses, resulto prácticamente indetectable.
Categorías: autoescarnio, bestiario, moda
viernes, octubre 17, 2008
Sabiduría capilar
Teniendo en cuenta que las ambiciones expansionistas de mi frente no parecen sencillas de detener y que, desde segundo de bachillerato, tengo ocupado un buen puñado de neuronas en retener el nombre de las capitales de Oceanía, ya podrían los sagaces científicos haber investigado en sentido contrario.
Porque, vamos a ver, ¿de qué diantres me sirve saber que la capital de Tonga se llama Nuku Alofa? En cambio, el flequillo me sentaba fenomenal.
Categorías: autoescarnio, ciencia, noticiario, por los pelos
viernes, septiembre 05, 2008
In corpore sano
Dicen que un cuerpo trabajado mediante ejercicios gimnásticos llama más la atención.
Es cierto. Si te pones a hacer abdominales en el suelo que tu madre acaba de encerar, el luminoso brillo de tu espalda se puede ver a kilómetros.
domingo, julio 13, 2008
Moreno Pez
Categorías: autoescarnio, belleza, bronceado
jueves, julio 03, 2008
Mens sana in corpore lamentabili
Y eso, con el cerebelo atado a la espalda.
Categorías: autoescarnio, deportistas y deporte
martes, julio 01, 2008
Memento
Cuando uno de mis amigos me comunica que un fragmento del libro que tiene entre manos le ha recordado a mi persona, yo, impulsado por una inexplicable confianza en la benevolencia ajena, espero toparme con un párrafo simpático, cariñoso, encomiástico o halagador.
Vana esperanza que pronto se desvanece. El texto que, al parecer, suscita el inevitable memento de mi presencia es el siguiente:
“Parece que Amiel olía de un modo especial. No el olor del desaseo, pues era escrupulosamente limpio; tampoco de que se perfumase. Era un rastro sui generis, que, a pesar de los años transcurridos, el docto crítico no ha podido olvidar. Posiblemente este elemento olfativo formaba importante papel de la personalidad de Amiel y sobre todo de su personalidad amorosa. Es evidente que el olfato en la especie humana juega un papel afectivo mayor de lo que nos figuramos. Su decadencia, como sentido, con relación a las especies animales, acaso ha afinado en nosotros la agudeza de sus estímulos, y éstos actúan en el plano profundo de la conciencia, de modo invisible pero con tanto vigor como en esos ciervos de nuestras sierras, que parecen tener el alma entera en esas narices estremecidas. No sabemos la parte, seguramente grande, que los olores inadvertidos tienen en el proceso de la simpatía y la antipatía. Cuando el olor es notorio, como en Amiel, su eficacia no se puede discutir.”
La culpa es mía por relacionarme con los cuatro lectores que le quedan al doctor Marañón. En cuanto termine de refregarme con jabón del lagarto, me pongo a buscar amigotes analfabetos, acatarrados o mútiles de la nariz.
Mejor aún, invito a merendar a a los que ya tengo y les extirpo la pituitaria con la cucharilla del café.
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Categorías: autoescarnio, historietas literarias, olor
viernes, febrero 01, 2008
El justo término
Durante casi dos años la entrada más visitada de esta bitácora ha sido la titulada "Lord Russell y las fotos guarras". Podían faltar interesados en la política patria, las anécdotas históricas y las excentricidades de mis consanguíneos, pero no acaba un día sin que Google me enviara un par de despistados a aquel lugar.
La larga hegemonía del filósofo inglés ha concluido. Desde hace un mes y medio, el indiscutible liderazgo pertenece a otra entrada: "Porno".
"Le mot juste"(*), dirían los franceses.
Unos blandos los franchutes.
"Como monos" lo describe mejor.
(*) El término preciso
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Categorías: autoescarnio, internet, sexo







