jueves, octubre 21, 2010

ERE

Cuando el jefe de jefes me entrevistó para mi actual empleo, yo no reprimí el autobombo y me vendí como un dechado de capacidades, decisión y virtudes. Harto de escuchar mi desvergonzado panegírico el entrevistador cortó mi perorata:

- ¡Pero bueno! ¿Hay algo que usted haga mal?

- Sí señor. Me regalaron el carnet de conducir en una tómbola y sólo lo conservo por la falta de instinto de conservación que sufren mis conciudadanos.

No debió considerarlo demasiado importante, porque quince minutos más tarde me había ofrecido un contrato. Claro, que ahora, cada vez que alguien tiene un juicio en otra localidad, el jefe le sugiere que se vaya en coche conmigo.

Soy un expediente de regulación de empleo con patas.

3 comentarios:

Cris dijo...

El jefe quiere que practiques, así también serás bueno conduciendo. ¡Si lo hace por tu bien!
Y espero que al menos te paguen la gasolina...

reb dijo...

Cuidado, no vaya a ser un plan de despido improcedente extremo... y esté tramando cargarte con las costas.

Achab dijo...

Cris:

Y hasta me saco un dinerillo.

Reb:

Bueno, en ese plan me despiden a mí también, así que...