domingo, octubre 31, 2010

Marciano

El consenso de casi todas las naciones antiguas situaba los sentimientos en el corazón, viscera sensible que se acelera con el miedo, se sosiega con la calma, se sobresalta con las malas noticias y se paraliza con la muerte. De ahí que abunden las expresiones que lo citan en contextos emocionales: "partir el corazón", "tener el corazón roto", "tener el corazón en un puño"...

Si me hubieran preguntado a mí, muy distinto sería nuestro idioma. Cuando a mí me parten el corazón lo que se me encoge es el diafragma, así que, además de triste parezco un fumador con asma.

En fin, qué razón tienen los que opinan que soy marciano.

1 comentario:

Cris dijo...

Siempre es mejor tener un corazón roto que no tenerlo.
Le dejo estos días para lloriquear, pero el viernes nos vamos de terapia a base de esculturas feas y alcohol barato.
*Le achucha y le da una piruleta*