martes, octubre 12, 2010

Abucheos


En agosto de 1904, las tropas del mayor inglés Sir Francis Edward Younghusband ocuparon Lhasa, la capital del Tíbet. Los británicos quedaron perplejos con la reacción de la población local. A pesar de haber sufrido una sangrienta y feroz campaña, los tibetanos formaban filas alrededor de los soldados y los aplaudían con estruendo. No se trataba, con todo, de una muestra de cariño. La población ocupada recurría al metodo tradicional para ahuyentar a los malos espíritus: chocar violentamente las palmas y asustar al demonio con el escándalo.

Nuestro amado líder circunflejo debiera tomar nota de la anécdota. Para aliviar el mal trago y ahorrarse los abucheos, es inútil alejar las tribunas. Si desea una ducha de aplausos es mejor que envie a la legión a patearse el Tíbet.

La cabra, que tira como tal al monte, de seguro se lo agradecerá.

3 comentarios:

petete dijo...

Las cosas como son.

El desfile era un poco rollo. Pero desde que la gente (por supuesto de ultraderecha rancia y cavernaria, faltaría más) acude para pitar al Amado Líder el evento está teniendo su gracia.

Si el próximo año todavía sigue ZP creo que voy a ir allí a pitar un poquito también, que es bueno para los pulmones y para el espíritu.

Babunita dijo...

¿Se fijaron en lo lustroso de las barbas de la mascota* de la Legión?

¿Tendrá algo que ver el acicalado con la Excma. Sra. Chacón?

*Digo mascota, decir cabra no sería correcto, lleva barbas, si lleva barbas es... No querría ensuciarle el blog con mi lengua.

¿Por cierto, desde el ministerio de IgualDa, propondrán a las señoras dejarse barbas y pelos como signo de igualdad?

Achab dijo...

Suenan ustedes muy cavernarios... ¿no serán ultraderechistas peligrosos de esos?