Prosigamos con la gran semana del cachondeo mundialista.
viernes, junio 18, 2010
Balón de Oro
Categorías: deportistas y deporte, ocio, traductores
lunes, marzo 22, 2010
Jamón Presunto
Es natural que una empresa dedicada a la producción de aperitivos imprima sus embalajes en dos idiomas para ahorrarse unos euros. Por proximidad cultural y geográfica, Portugal y España se presentan como una opción natural.
Ahora bien, en el caso de las patatas con sabor a jamón serrano, el resultado deja bastante que desear.
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Esperemos que de portugués se trate y no de una innecesaria exhibición de sinceridad.
Categorías: publicidad y propaganda, reflexiones de besugo, traductores
viernes, noviembre 28, 2008
Traductores
Los italianos, para expresar cuán difícil es verter las expresiones de un idioma en otro distinto, emplean un adagio de contundente expresión: traduttore, traditore. El traductor es un traidor.
El fotógrafo español José Cendón, secuestrado en Somalia por sus traductores nativos, puede afirmar con ventaja que los italianos tienen razón.
Categorías: África, crimen y castigo, idiomas, noticiario, traductores
martes, enero 29, 2008
Español-Lingala, Lingala-Español
Cuando yo estudiaba el bachillerato conocí a un chaval que pasaba los veranos en un apartado poblacho inglés. Salvo que seas una moza casadera y tu vida la escriba Jane Austen, la vida rural inglesa es uno de los más poderosos incentivos para tirarse a un pozo, abrirse las venas o volverse adicto al jamón de York. El muchacho, por eso de aliviar el tedio y vengar el desastre de Trafalgar, entretuvo sus ocios enseñando a los lugareños que el modo correcto de saludar a un nativo peninsular es un contundente y descarado:
- "¡Amigo, quiero rabo!"
Puede parecer una gracia burda, tosca y carente de ingenio, pero, en realidad, está muy meditada. La primera parte de la frase -"Amigo"- sirve para centrar la atención del oyente y despertar su curiosidad. La segunda, con su desprejuiciada declaración de preferencias lúdicas, provoca, acto seguido, la hilaridad del receptor y la consiguiente humillación del bienintencionado salutante inglés.
Acabado el bachillerato yo perdí contacto con el impresentable traductor. Sin embargo, creo estar en condiciones de averiguar su paradero. Si no me engaño, el tipo trabaja ahora en el Ministerio de Asuntos Exteriores y tiene a su cargo el servicio de traducción de lenguas bantúes. ¿Quieren saber cómo lo he averiguado? Pues verán, resulta que el ministro patrio del ramo anda de visita por tierras congoleñas y pensó que sería un buen detalle saludar a sus anfitriones en la lengua del lugar, un dialecto del bantú llamado lingala.
Nada que objetar a la idea. La realización, sin embargo, no parece haber estado a la altura del proyecto. Escuchen la intervención.
¿Verdad que les suena de algo? Primero, unas frases de introducción que son recibidas entre aplausos -sin lugar a dudas el equivalente congoleño del "amigo" británico. De seguido, el ministro continúa hablando y la concurrencia se despiporra.
Este bromazo, no me lo nieguen, lleva marca de fábrica.
Lo que no me cuadra es que, en idioma lingala, desear el manubrio ajeno se diga "echarái cambia nal coló España na Republi Democrati del Congo", pero a juzgar por cómo se desencuaderna la audiencia debe de ser que se pronuncia así.
Por si acaso, mañana mismo me busco un diccionario de lingala y se lo averiguo.
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