
Mi madre está afónica y, como callar no le agrada, habla en susurros. Lo malo es que cada vez que se dirige a cualquier otro miembro de la familia, me da la impresión de que estén conspirando contra mí.
¿Me estaré volviendo paranoico? El leprechaun que se aparece sobre mi hombro izquierdo dice que sí. Claro, que también me insta a pegarle fuego a la casa. Lo mismo no es de fiar.
lunes, noviembre 06, 2006
Paranoia
domingo, noviembre 05, 2006
Los difuntos desertores
Los difuntos galaicos son de naturaleza inquieta y andariega, pues, como es costumbre en las tierras brumosas de luz difusa, abundan allí fantasmas y aparecidos. Donde, sin embargo, no existe riesgo de que los muertos deambulen es en el original cementerio litoral de Finisterre, pues de allí los difuntos, en el libre ejercicio de su voluntad post mortem, han desertado.
Resulta que, hace unos años, el ayuntamiento del lugar decidió la construcción de un nuevo cementerio que sirviera de postrero alojamiento para los fallecidos del lugar. El proyecto, se encargó a un arquitecto imaginativo que sembró en la ladera de una colina que miraba al mar cubos de hormigón de disposición y dispersión vagamente aleatoria. El camposanto le valió al arquitecto diversos premios internacionales, el aplauso del consistorio y, a lo que parece, el abucheo de los difuntos. Pues lo cierto es que, transcurridos varios años desde la inauguración ningún parroquiano ha deseado que le enterraran allí. Los difuntos, se conoce, son muy tradicionales y prefieren que les entierren junto a la iglesia.
Tiene su lógica, ya que allí la mar es tan rica en peligros como en capturas y raro es quien no ha pagado tributo con algún familiar o amigo a las crueles deidades del mar. En esas condiciones va a ser difícil encontrar quien quiera descabezar el sueño eterno con vistas a las galernas.
Luego dirán que no hay sensibilidad para el arte moderno, pero esto podía haberlo indagado el premiadísimo arquitecto antes de proyectar su creación o el Ayuntamiento antes de pagarla. Porque los cementerios son para enterrar gente, no para ganar concursos, y de momento, y parece que para largo, los blancos nichos de hormigón son los nidos de gaviota más caros de toda la cornisa cantábrica.
viernes, noviembre 03, 2006
El guisado de los hunos

Los romanos consideraban que los hunos tenían unas costumbres gastronómicas entre desagradables y repulsivas. Viniendo de unos caballeros que comían medusas y hacían salsa con las tripas de las anchoas es como para preocuparse. Cuentan las fuentes clásicas que los antiguos hunos, cuando andaban de saqueo y no tenían tiempo de prepararse un asado en condiciones, preparaban la carne del siguiente modo. El guerrero, que montaba a pelo en su caballo, colocaba una tajada entre su muslo y el lomo del rocín. Tras unas cuantas horas de trote, el roce, el sudor y el golpeteo ablandaban y sazonaban la carne lo suficiente como para consumirla. Espero que Ferrán Adriá no lea esta página, porque, como es tan original el muchacho, lo mismo revitaliza tan bárbaro condumio y nos lo cobra a precio de caviar del Caspio.
En mi familia no tenemos mucho aspecto de tener a Atila en la parentela, pero debe ser una de esas apariencias engañosas que la realidad dispensa para confundir al intelecto pues, hoy, mientras ponía la mesa mi madre me ha advertido:
- El guisado tiene poca carne, pero es que tu hermano se ha comido cruda la que falta.
Claro que también puede ser que la explicación no se halle en el pasado oriental sino en su futuro matrimonial. Dado lo basto (con b) de las habilidades culinarias de Starbuck y lo vasto (con v) de los horarios laborales de su futura, lo mismo el muchacho se está entrenando para la vida de casado.
jueves, noviembre 02, 2006
Vicios
Estaba anoche siguiendo el escrutinio de las elecciones catalanas mediante radio, internet y televisión (uno para todas y todas para uno)cuando aparece mi madre por la puerta. Tras cerciorarse de mi actividad y pedirme un resumen de los resultados, puso su mejor cara de "esta juventud está echada a perder" y me espeta:
- ¡Vaya vicio tienes con la política!
No es que vaya a negar que me tira bastante el juego político ni negaré tampoco que tomárselo demasiado en serio puede ser malo para la salud - de hecho, la práctica de dicha afición le costó a algún pariente mío un pelotón de fusilamiento allá por los feroces años 30-, pero, de ahí a catalogarlo como vicio hay un trecho que no creo necesario recorrer. Claro, que a mi madre le cuesta menos encontrarle vicios a la gente que a un mulá afgano en medio del ramadán. El sábado fue "qué vicio tienes con la lectura" y la semana pasada "qué vicio tienes con la música". "Qué vicio tienes con el ordenador" y "qué vicio tienes escribiendo siempre" son admoniciones frecuentes. Raro es también el día que no se me advierta del vicioso riesgo que entrañan las pipas de calabaza.
Viendo cómo mi progenitora se lanza progresivamente a denunciar mis excesos, no descarto que algún día interrumpa mis estudios con la siguiente amonestación:
- ¡Qué vicio tienes con el Código Civil!
Porque, se lo crean o no, engancha. Y eso que ya sé cómo acaba.
miércoles, noviembre 01, 2006
Una de mejillones
Parece ser que en el mejillón también hay sus diferencias raciales. Está el de toda la vida, de caparazón negro y hábitos marinos, que sirve para rellenar latas de conserva y alimentar belgas. Está también el mejillón cebra, inmigrante sin papeles de filiación rusa, concha rayada y preferencias por el agua dulce, que, según los que saben de esto, sólo sirve para demediar el presupuesto del Ministerio de Medioambiente.
Resulta que el dichoso mejillón llegó hace unos años a la desembocadura del Ebro. El clima le gustó y se puso a procrear conforme avanzaba río arriba. Esto alarmó al ministerio que se puso a gastar a manos llenas (aproximadamente un millón de euros al año) para frenar la expansión del bicho. El molusco no se dio por aludido, continuó remontando el río cual salmón en celo y ya ha llegado a la provincia de Zaragoza. Lo mismo, como es tan adaptable, el año que viene se marca una jotica en las fiestas del Pilar. Sería digno de verse.
Los paisanos están alarmados. Ayer en el Telediario entrevistaron a uno que sugería "poner pies en polvorosa". Creo que se trabucó con las extremidades y se refería a "poner manos a la obra", pues los maños tienen fama de bravos y no creo que se intimiden por un mejillón de tres centímetros: los franceses de Napoleón abultaban bastante más y los pusieron finos.
En cualquier caso, el temor no está justificado. En el ministerio ya están pensando en nuevas medidas. Puesto que el bivalvo ha demostrado ser más escurridizo que los funcionarios que lo persiguen y repartirle los preservativos que les sobraron a los del "Folla't la dreta" sale demasiado caro, la ministra ha declarado que lo mejor será "convivir con él y, si logramos obtener algún tipo de utilidad, sería interesante".
Dicho en castizo, si no puedes con el mejillón, sírvelo a la vinagreta.
martes, octubre 31, 2006
Portero deportista
Mi madre sostiene que el portero de nuestro edificio está perdiendo progresivamente la razón. Es una afirmación que yo discuto, pues es difícil perder lo que nunca se tuvo. Pero mi madre mantiene su postura y aduce buenos ejemplos. El otro día, por ejemplo, mantuvo con él la extraña conversación siguiente:
- Ahora su hijo corre, ¿verdad?
- Sí.
- Lo ha debido aprender de mí.
Mi madre mira al portero, chaparrete y redondo como un balón de playa, sopesa y descarta la posibilidad de contarle que yo ya correteaba con notoria competencia antes de aprender a atarme los zapatos y opta, en cambio, por preguntarle incrédula:
- ¡Ah! ¿Usted corre?
- No, yo ando. Pero, a veces, uso chándal.
Espero que ese "a veces" no implique que otras lo hace en porretas. Dudo mucho que el mundo esté preparado para verlo porque, yo, desde luego, no lo estoy.
lunes, octubre 30, 2006
Achab contra los traductores (III)

Estaba el otro día ojeando libros cuando encontré un volumen titulado "Los amores de Nikolai", firmado por Marina Lewycka. Lo primero que pensé fue: "Anda, ¿la Lewycka ha escrito una nueva novela?" Después me fijé en la portada, ilustrada con la fotografía de un tractor y en mi mente brotó una sospecha: "No me fastidies que "A short history of tractors in ukrainian" se ha publicado en España con semejante título." Pues fastidiado quedo, porque lo han hecho.
Ya me puedo imaginar el diálogo en la editorial.
- Jefe, por fin hemos adquirido los derechos de la novela ganadora del Bollinger Everyman Wodehouse Prize del 2005 y finalista del Orange. Un éxito de campanillas en Inglaterra, un bombazo seguro.
- Muy bien, Peláez, ¿cómo se titula?
- "Una breve historia de los tractores, en ucraniano"
- ¡Recontracarajo! ¿De qué demonios va eso?
- Pues de un vejete ucraniano emigrado a Inglaterra, un tal Nikolai, que después de ganar una pasta se deja engatusar por una lagartona que lo despluma.
- ¿Con un tractor?
- No, más bien, no.
- Pues entonces lo retitulamos "Los amores de Nikolai" y a escardar cebollas que, si no, la gente se confunde. Además, los tractores son algo completamente demodé. ¿Algo más, Peláez?
- Pues estaba pensando, que en la colección de clásicos podríamos reeditar "El Rojo y el Negro" de Stendhal que siempre se vende bien.
- Magnífico, Peláez. Pero me lo va a sacar como "Los amores estrictamente heterosexuales de Julien Sorel", no vaya a pensar el público que es una historia de apasionado amor homosexual entre un comunista y un etíope y luego se decepcionen, como me pasó a mí.
