jueves, diciembre 31, 2009

A tercios


En los bares pasa mucho. Tú te acodas en la barra, pides un tercio de tu cerveza favorita y, como no queda, te sirven la que hayan dejado los parroquianos más madrugadores.

El gobierno gallego de Alberto Núñez Feijóo (¡Oh!) ha topado con parecida contrariedad (¡Ah!). Si bien el nuevo decreto de "plurilingüismo en la enseñanza no universitaria de Galicia" establece que un tercio de la educación se impartirá en español, otro en gallego y un tercero en inglés, la propia norma precisa que este último tercio se impartirá como buenamente se pueda ante la escasez de profesorado que chamulle la lengua de la pérfida Albión (De nuevo "¡Oh!").

Nada, como Guinness no queda, un botellín de Estrella Galicia y una caña de Cruzcampo. Por el bien de los escolares gallegos esperemos que las sirvan sin alcohol.

miércoles, diciembre 30, 2009

El Tío Sam te necesita

Pues no sé por qué le tienen ustedes tanta manía a mi curso de francés. No sólo se aprende una barbaridad de gabacho sino que, además, los mensajes subliminales te sirven para repasar el inglés.

In the Navy! Come on, protect the motherland...

Lástima que con un par de días más me finiquite el nivel experto. De todos modos, no se preocupen, su diversión está asegurada.

Para reyes me he pedido el de alemán.

martes, diciembre 29, 2009

El Increíble Hombre Menguante

Acabo de comprobar que mi originalidad no tiene límites: soy el único ser humano que pierde peso entre Navidad y Año Nuevo.

Espero que la gastroenteritis no se considere dopaje.

lunes, diciembre 28, 2009

Arte de titular con elegancia


Estimados redactores del diario Público, una vez leída la noticia que publicaron el otro día bajo el elegante titular que arriba se adjunta, me creo en la obligación de comunicarles una buena noticia.

Sobraron las que ustedes necesitaban para completar su educación y buenos modos.

domingo, diciembre 27, 2009

La récession

¿Se acuerdan de mi curso de francés para millonarios? ¿El de las comilonas con bogavante y champán en el nivel dos? ¿El de las joyas para la amante en el nivel cinco? ¿El de los lujoso yates en el nivel siete? Pues bien, tan descabalados dispendios nos han pasado factura.



El nivel diez comienza cuando un policía francés te arresta por conducir, más borracho que un ruso en año nuevo, una furgoneta cargada de cazadoras turcas de imitación introducidas de matute por la frontera italiana.

Menos mal que no existe un nivel undécimo. Lo del bogavante tenía una utilidad limitada pero, al menos, estimulaba la imaginación y el apetito. Francamente, yo no tengo ningún interés en aprender la jerga carcelaria que se usa en la Guayana Francesa.

viernes, diciembre 25, 2009

VIP


Una de las ventajas de reunir a la familia en Nochebuena es que, indefectiblemente, alguien disparará la lengua y ya tendré escrito el articulito de Navidad.

Este año, debo agradecerle el favor a mi primito de once años. Estábamos comentando en la mesa los muy vistosos éxitos profesionales del hermano de mi madre, cuando el arrapiezo consideró necesario solicitar una precisión:

- ¿Entonces el tío es una persona importante?

- Pues sí, se puede decir que sí.

El chaval procesa la información, nos pasa revista con la mirada y sentencia con su mejor voz de predicador impúber:

- ¡Aprended de él, tíos secundarios!

Por lo menos este año no me ha tocado a mí: las navidades pasadas me preguntó cuándo iba a convertirme en un ciudadano productivo y encontrar empleo.

jueves, diciembre 24, 2009

El Espíritu Navideño del Lobo Lapón

Es tradición, por estas fechas de Navidad, que los telediarios emitan noticias protagonizadas por Papá Noel, de modo que los padres no tengan dificultad para convecer a los mozalbetes más escépticos de la existencia real del viejo Joulupukki.

Por otra parte, el documental que emitían hace un rato en La2, donde media docena de lobos famélicos despachaba a un grupo de rollizos renos, debe de estar destinado a los padres que no llegan a fin de mes:

- Si no es que Papá Noel no te quiera, hijo mío, es que este es año de mucho lobo en Laponia y, repartiendo regalos a pata, se tarda muchísimo más.

Un poco expeditivo, pero bien pensado sí que está.