jueves, noviembre 05, 2009

Indemnización

Se entera uno de cosas bien curiosas leyendo la prensa.

Al parecer, es muy frecuente que las aulas de los colegios públicos italianos luzcan un crucifijo en lugar destacado. Una ciudadana italiana de origen finlandés, doña Soile Lautsi, ha llevado el asunto a la Corte Europea de Derechos Humanos, la cual ha solicitado al Gobierno transalpino que retire las cruces por considerar que su presencia vulnera derechos humanos básicos. Además, lo ha condenado a pagar una indemnización de 5.000 euros a la demandante en concepto de indemnización por daños.

Vayamos por pasos:

- Yo entiendo que el Tribunal de Estrasburgo considere que un gobierno laico no debe colocar símbolos religiosos en las aulas y solicite su retirada.

- Que la sola presencia de una figurita de plástico o madera vulnere "la libertad religiosa de los alumnos" y el "derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones" me parece un tanto forzado.

- Ahora bien, el mecanismo por el cual se le hayan podido causar a esta señora daños de tanto valor es cosa que se me escapa. Igual los nenes son fruto de un rollete con el demonio, se les gira la sesera a la vista de un crucifijo y la mujer se deja una pasta en traumatólogos. La noticia, lamentablemente, no lo aclara.

Confiemos en que sus señorías no tengan pensado extender el razonamiento a su caso particular. Porque en el Tribunal de Estrasburgo no tendrán crucifijos, pero el anagrama del Consejo de Europa está por todas partes.



Si estudiar a la sombra de un crucifijo cotiza a cinco mil euros del ala, trabajar bajo la corona de doce estrellas de la Inmaculada Concepción tiene que salir por un auténtico pastizal.

5 comentarios:

Ángel dijo...

Ahora puedes entendernos mejor a los sufridos eclesiasticistas en nuestra denodada defensa de lo obvio.

si, bwana dijo...

Aquí se han apuntado enseguida a la estupidez de la Corte ésa. Vamos bien servidos.

Gato dijo...

¡¡5000!!

Así se pone una más laica que la perra, si hace falta...

Ginebra dijo...

Sí, a mí me dejó igualmente sorprendida porque mis hijas llevan años aprendiendo bajo la atenta mirada de señores muertos y no les ha pasado nada. Bueno, nada significativo, más allá de ser unas frikis tremendas.

Achab dijo...

Ángel:

En verdad sufrido lo de ustedes.

Bwana:

Aquí siempre.

Gato:

Y porque al resto de la Trinidad no la ponen en clase, que si no se levanta 15.000.

Ginebra:

Ya está usted demandando a todo lo que se mueva.