miércoles, septiembre 29, 2010

Culturas

Cuando los arqueólogos quieren seguirle la pista a los pueblos más movedizos de la antigüedad, con frecuencia recurren a observar la evolución de los ritos funerarios. ¿Que en un lugar del mundo dejan de enterrar a los muertos para pasar a cremarlos? Malo será si no tiene la culpa una horda de emigrantes pirómanos.

Aplicando este método, fuerza es concluir que en esta ciudad conviven dos tribus diferentes de sindicalistas. Alrededor de mi casa acostumbran a volcar los contenedores. Un par de manzanas más abajo son partidarios de pegarles fuego.

La conclusión es provisional, pues todavía ignoro lo que hacen con sus muertos. De todos modos, alguna sugerencia al respecto sí que he oído.

1 comentario:

petete dijo...

Hmmmmm...tiene suerte de que no les haya tocado la tribu de apedreadores de autobuses escolares.