domingo, septiembre 26, 2010

Peligro, cocina


Cocinar puede ser una labor sumamente peligrosa.

Para preparar el muy sabroso pez fugu, los cocineros nipones deben superar un riguroso examen oficial que culmina con la ingesta por el aspirante del pez que él mismo ha cocinado. No es un reto de poca monta. Además de suculento, el fugu es venenosísio: si se prepara de modo incorrecto los comensales pueden ingresar en la otra vida llevándose al pececito de la aleta.

Comparado con eso, desmenuzar guindillas con la mano para preparar una salsa es tarea de escaso riesgo. Recomiendo, sin embrago, realizar la labor con gafas o, en su defecto, lavarse muy bien las manos antes de quitarse las lentillas.

Mami, pupa.

5 comentarios:

suri dijo...

Ayyyyyy

Anónimo dijo...

No puede estar tan bueno el pez fugu como para que merezca la pena jugarse la vida por comerlo.

En cuanto a las lentillas, ayayay

Anónimo dijo...

Nunca se deja de aprender, eh?

petete dijo...

Es lo que tiene no deconstruir las guindillas previamente

Achab dijo...

Suri:

Ay, sí.

Anónimo 1:

Seguro que sabe a pollo.

Anónimo 2:

Jamás.

Petete:

Mea culpa